Lo que el viento se llevó -Margaret Mitchell-


Pensó en Tara y sintió como si una mano tibia y suave acariciara su corazón. Creía ver la casa blanca dándole la bienvenida a través de las rojizas hojas otoñales; percibir la suave quietud del crepúsculo posarse sobre ella como una bendición; advertir la caída del rocío sobre los campos de arbustos verdes, ver el crudo color de la tierra roja y la sombría belleza de los pinos oscuros en las lejanas colinas. Se sintió vagamente reconfortada y algunos de sus locos pesares, de sus heridas, quedaron desvanecidos”

 

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Un 26 de enero del año mil novecientos treinta y tantos, comenzaba a rodarse Lo que el viento se llevó, 125 días duró el rodaje. Un 26 de enero de 2017 termino su lectura con tristeza. He pasado un mes en Tara, y puedo decir definitivamente, que una vez conoces esa tierra, no puedes olvidarla.

Tras mucho meditar y con todo el cúmulo de sentimientos que me ha provocado esta lectura, voy a intentar no perder las formas y mantener el decoro; y es que, a pesar de haber disfrutado mucho con esta novela, mis críticas hacia él, no son pocas.  

Así pues, ¿Cómo empezar a describir lo que provoca leer Lo que el viento se llevó? En 985 páginas te da tiempo a reir, llorar, odiar, perder las formas e incluso gritarle a unos personajes que llegan a sacar lo peor del lector, y todo esto aumenta en la quinta y última parte, con la que personalmente, lo he pasado mal, muy mal (creo que no he insultado tanto a un personaje desde Cumbres Borrascosas).  

Insisto, el libro me ha gustado muchísimo, la autora consigue que te metas totalmente en la historia, dejándote enganchada a cada página, pero con matices. (Por cierto, esta lectura forma parte del #TochoXmas, Reto Navideño propuesto por Cris).

La mayoría conocerá, Lo que el viento se llevó,  por la película de 1939 (en España hasta 1950 no se estrenó) y aunque es una buena adaptación,  te das cuenta que el film mostraba una versión bastante edulcorada de ciertos temas.

Como es obvio, el libro profundiza mucho más, conociendo personajes secundarios, que no sólo son clave para el desarrollo de la historia, sino que ayudan a comprender muchos momentos de la misma y que la película pasa por alto.

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Margaret Mitchell, comienza a escribir Lo que el viento se llevó, en 1929, mientras estaba convaleciente. Lo dejó aparcado varios años hasta que el editor Harold Latham se interesó por ella y quedó tan prendado con esta historia que le dijo a Margaret que la terminara, publicándose en 1936 la primera edición y convirtiendo, Lo que el viento se llevó, en uno de los libros más vendidos de la historia. Ganó El Pulitzer en 1937.

El libro se enmarca en la Guerra de Secesión Americana (1861-1865) y la posterior Reconstrucción, relatando la vida y costumbres del Sur de EEUU. Margaret, nacida en Atlanta, utilizó no sólo sus conocimientos sobre Historia sino sucesos de su propia vida, para desarrollar la novela.

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Comienza en Abril de 1861, un año antes de que estalle la guerra, y más o menos termina en 1873. Allí, en una imponente plantación sureña, Tara, vive Scarlett O’Hara, una chiquilla de 16 años, Impulsiva, caprichosa y de temperamento fuerte, un carácter que nada tiene que ver con la educación dulce, cándida y sumisa que se inculcaba a las muchachas de la época.

No voy a centrarme en hablar de personajes, porque son un montón y esto sería tan eterno como el libro, pero hay de todo. Margaret refleja personas muy extremas, a la mayoría  los odias en algún momento del libro, quizá se salve Melanie Hamilton, (interpretado en la película por la maravillosa Olivia de Havilland), por su bondad pero también es de las que pone un poquito nerviosa por ser tan sumamente servicial.

En cuanto al momento histórico, político y social en el que se desarrolla el libro, la documentación histórica que hace Margaret Mitchell es impecable, ha sido una especie de clase magistral sobre Historia Americana; a mí, que me encanta la novela histórica, es de las partes que más he disfrutado y más interesantes me han parecido.

El libro tiene algún tinte antibelicistarepresentado en las figuras de Rhett y Scarlett. Ambos son contrarios a la guerra –por diferentes motivos-, aunque es Rhett quien lo dice abiertamente ganándose el rechazo de toda la Comunidad de Atlanta, que enaltece el conflicto de manera fanática.

Margaret posiciona a los sureños como víctimas dentro de la Guerra de Secesión, ellos son los buenos y los yanquis son los malos. Su versión es bastante sesgada cuando da voz a los personajes para opinar sobre el conflicto (vamos, ya os adelanto que pone a los Yanquis a escurrir). En el tema de los bandos no voy a entrar, estoy totalmente en contra de cualquier conflicto bélico, me parecen la mayor aberración de la Historia, y lo único que generan es dolor, devastación y más prejuicios.

Sin embargo, sí voy a valorar la forma en la que se habla de la esclavitud. La autora nos ofrece una visión tan edulcorada de la misma, que me ha dejado absolutamente perpleja.

margaret_mitchell_nywtsPuedo comprender que siendo sureña, tenga una percepción más sesgada del conflicto bélico en sí y tire pa’ su tierra, pero de ahí, a retratar a los sureños de la época (en contra de abolir la esclavitud), como una comunidad de buenas y amables personas, y las plantaciones de algodón como si fuera un complejo vacacional donde la población negra estaba poco menos que dando palmas de emoción, pues tampoco.

Entiendo el momento histórico que trata, pero no puedo justificar como hecho histórico verídico,  esa esclavitud “idílica” que se describe en el libro, porque realmente Margaret, no se posiciona en contra en ningún momento. No lo hace y además idealiza las relaciones de amo-esclavo, como si por tratarlos con educación y respeto,faltaría más!), hiciera  de la esclavitud, una situación agradable y deseable.

Tanto la película como el libro fueron muy criticados por este tema, algunos lo defienden diciendo que retrata un momento histórico. Sin embargo, yo no estoy de acuerdo, no hace apología, pero sí tiene una visión muy romántica del tema, que a mí me indigna.

¿Sabías que? … El estreno de la película fue en Atlanta en 1939 , a los actores negros no se les invitó. Pero ese mismo año,  Hattie McDaniel –Mammy-, fue la primera mujer afroamericana nominada y ganadora del Oscar a mejor actriz secundaria por su papel en la película.

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Bueno, y ahora, como sé que lo estáis deseando… agarraos fuerte, que viene lo intenso, queridos míos. Scarlett y Rhett, Rhett y Scarlett…

Confieso que con la película, siempre me había quedado un sabor amargo con Scarlett O’Hara, una especie de amor/odio hacia el personaje… peeero tras leer el libro, he logrado empatizar con ella muchísimo más de lo esperado.

Esto no quiere decir que disculpe su forma de actuar en algunos momentos, pero sí es cierto que ella ha sido juzgada más duramente que el resto de personajes, al menos esa es mi impresión, por ello, voy a tirar un poquito de corporativismo femenino y romper una lanza en su favor, porque esta MUJER lo merece.

Scarlett O’Hara, es todo carácter y temperamento. Sí, también es manipuladora, vanidosa, orgullosa y muy terca, pero esta chica con 19 años, protege a su familia con uñas y dientes, escapa de una Atlanta en guerra, abrasada por las llamas y se enfrenta a los yanquis por defender su hogar.

¿Se equivoca? Muchísimas veces,  pero oye! es humana y aunque no comparto gran parte de las cosas que hace, no puedo juzgarla. Quizá tengo la misma lealtad hacia ella que Melanie Hamilton y  la veo con su misma mirada… El caso es que a mí, Scarlett en su conjunto, con sus luces y sus sombras, me gusta. La pregunta aquí, sería ¿qué haríamos nosotras en sus zapatos?

scarlettLa desesperación y el instinto de supervivencia hace que las personas hagan cosas que, tal vez en otro momento, no harían.  Scarlett tiene una carga sobre ella demasiado pesada y lo más triste es que la lleva sola. Y tú, como lector, lo notas.  Está rodeada de gente que lo único que hace es quejarse, criticarla constantemente y pensar en lo bello que era el pasado, regodeándose en la nostalgia, pero sin aportar soluciones, mientras la guerra y el hambre se les echan encima.

Ella no puede permitirse el lujo ni siquiera de llorar, porque tiene tantísimo miedo al hambre, a la muerte y a que la despojen de todo lo que ama, que es, ese mismo miedo, quien la impulsa hacia delante. Sabe que en el momento que se derrumbe no le quedará nada. Así que sí, es práctica, dura, tiene carácter y eso le da la fortaleza suficiente para seguir adelante en las condiciones más lamentables.

Scarlett O’Hara, consigue resurgir con esfuerzo, perseverancia, tenacidad (y  falta de escrúpulos,  que siiii…) pero, en cierto modo, Ella, representa a todas esas Mujeres que, ante los obstáculos de la vida, alzan la cabeza y continúan, Mañana, será otro día.

Con Rhett la cosa cambia.  El Señor Butler, (al que tras la película se le mitificó bastante), aparece casi como personaje secundario en la mayor parte del libro, siendo en las últimas 200 páginas, más o menos, donde él y su relación amorosa con Scarlett, cobra protagonismo

rhett-y-scarlettA pesar de ser igual o peor que Scarlett O’Hara, cae bien. ¿Por qué? Bueno, pues  porque es un hombre, un típico tópico, que a base de guiños de ojos, medias sonrisas y un humor pícaro, se gana al personal. Y reconozco que da el pego en la mayor parte del libro.  Los diálogos son muy divertidos, y la forma de provocar a Scarlett, con  ironía y sarcasmo, resulta incluso encantadora. Pone la nota ácida y graciosa en muchos momentos y lo disfrutas. Camufla el orgullo, la arrogancia y los celos con toda esa puesta en escena hasta que llegas a la última parte del libro y se descubre el pastel.

No es ningún secreto que Rhett Butler es un mujeriego y que de caballero tiene muy poco, (yo no lo tocaría ni con un palo) lo deja claro cada vez que interviene, y lo hace con tanta gracia,  que en cierto modo, lo disculpas. Sin embargo después de lo que ocurre en un momento concreto de la novela….no puedo hacerlo. Me puso tan enferma que creo que me estropeó buena parte de su lectura final y por supuesto aumentó considerablemente mis úlceras lectoras. Lo que más me jodió, es que se intenta “maquillar” la situación apelando a clichés, de hecho, esa parte en la película, no se muestra de la misma forma, aunque, si se hila fino, lo intuyes.

gone_with_the_wind_coverSiempre se ha vendido  Lo que el viento se llevó, como una gran historia de amor/desamor. Pues bien, para mí no lo es, por dos razones: la primera, es que, Margaret sólo se centra en ella, en la última parte del libro y es injusto que, a un tema al que se le dedicó una ínfima parte del mismo, eclipse lo realmente importante, la historia de Scarlett; Y segundo, su relación amorosa es totalmente tóxica. Se faltan el respeto constantemente, él aprovecha las debilidades de ella para humillarla y el orgullo se impone por encima de todo cuando ve que no puede dominarla como quiere.

Y es que Rhett, al igual que la mayoría, olvida que lo mejor que tiene Scarlett es que es siempre fiel a sí misma y no va a cambiar su forma de ser por nada ni por nadie, es su esencia y es lo que hace que sea uno de los mejores personajes de la literatura.

Lo de estos dos, no es amor ni por asomo y no pienso justificarlo como tal, sólo por el contexto histórico en el que se desarrolla la historia, lo siento pero no. Ya está bien de defender y disculpar comportamientos de este tipo, sólo porque en aquella época “se llevaba”.

Definitivamente para mí, las grandes protagonistas de Lo que el viento se llevó, son Scarlett y Melanie. Las dos, con sus diferencias, aprenden la una de la otra; Melanie a defender sus ideas sin agachar la cabeza, dándose cuenta que su gran corazón es su mayor fortaleza y Scarlett, aprende a querer a la única persona que realmente la quiso tal como era, Melanie Hamilton.

Así que,  si alguien aún lo duda, después de todo lo mencionado, aclaro que soy #TeamScarlett forever… Francamente, por mí, Rhett Butler, se puede ir al cuerno.  

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