Volver a casa -Yaa Gyasi-

“Ese es el problema de la Historia. No podemos conocer aquello que no hemos visto y vivido de primera mano […] ¿Qué historia debemos creer? Creemos a quien tiene el poder. Él es quien consigue escribir su historia. Por eso cuando estudiáis Historia, siempre debéis preguntaros:    << ¿Qué voz fue silenciada para que ésta se oyese? >> Cuando hayáis respondido a eso, debéis encontrar también esa otra historia. A partir de ahí, empezaréis a haceros una idea más clara, aunque aún imperfecta, de la situación”.

Volver a casa de Yaa Gyasi, es esa otra historia. La Historia incómoda, esa de la que pocos quieren oír hablar. ¿Por qué provoca rechazo querer saber? ¿Tal vez porque nos muestra de lo que son capaces las personas y nos avergüenza reconocer que se permitió, que se miró hacia otro lado mientras se trataba a seres humanos como meros objetos? ¿Acaso no sigue ocurriendo? Diamantes de sangre en Sierra Leona, minas de coltán en el Congo, Ruanda, el Apartheid en Sudáfrica… Ambición, poder, falta de escrúpulos. Todo lo que  ocurre hoy, en cualquier parte del mundo, es la herencia del pasado.

Por eso, La Historia, se estudia maquillada. Por eso, se cuenta velada. A nadie, y mucho menos a los que aún siguen edulcorando la esclavitud con excusas absurdas, le gusta quedar como el malo del cuento. Por eso, se perfila como una gesta; por eso, se utilizan eufemismos: en lugar de explotación, se le llama descubrimiento; en lugar de explotador, se le llama conquistador. 

Antes de entrar en materia, quiero dar las gracias a Hache por acompañarme en este viaje lector. Llevábamos un montón de tiempo intentando hacer una lectura conjunta y creo que ¡no podíamos haber escogido un libro mejor! Hemos vivido la historia muchísimo, no hemos parado de comentar capítulos, impresiones sobre los personajes y esos momentos “intensity”, que nos tenían totalmente atrapadas.

Puedo decir que esta segunda lectura del #LeoAutorasOct, ha sido totalmente enriquecedora, y estoy segura, que no habría sido lo mismo sin mi compañera de batallas,  ¡Esperamos con ansia viva tu review!

 

Castillo
El Castillo de Costa del Cabo o Cabo Corso, Ghana. Al principio se construyó para el comercio de oro y madera pero poco después se utilizó para el tráfico de esclavos. 

 

¿Es posible contar tres siglos de Historia en trescientas setenta y seis páginas? Yaa Gyasi lo ha hecho y de una manera brillante. En esta novela, no sólo veremos el comercio de esclavos, la autora también nos lleva a conocer los campos de algodón del Sur de EEUU, viviremos la Ley de Esclavos Fugitivos de 1850, La Segregación Racial y lo que significaba, en realidad, vivir en el Harlem de los años veinte.

Volver a casa, comienza en Ghana, en el siglo XVIII con la ocupación inglesa. Allí, viven Effia y Esi, dos hermanas que, por las circunstancias, no llegan a conocerse; Effia, obligada a casarse con un gobernador inglés, se queda en África, mientras que Esi, es  secuestrada y vendida como esclava a EEUU.

A partir de ahí, la historia de las dos ramas familiares, se irá alternando; cada capítulo se centra en una época distinta y estará narrado por los descendientes de ambas, llegando, la narración, más o menos hasta nuestros días.

“<<Perdón>> clamaban mientras cometían sus injusticias. Cuando era más joven, Yaw se preguntaba por qué no se limitaban a predicar que las personas debían evitar hacer el mal. Pero cuanto más mayor se hacía, mejor lo comprendía. El perdón era un acto que tenía lugar después de actuar, un pedazo del futuro de la mala obra. Y si consigues que la gente mire al futuro, tal vez no se dé cuenta de lo que estás haciendo para herirlos en el presente”. 

esclavos-plantacion-algodonAunque cada capítulo se centra en un personaje distinto, en ningún momento sientes que haya desconexión, al contrario, la autora, hila y entrelaza a la perfección cada personaje y momento histórico, dejando con ganas de saber más.

Me parece absolutamente fascinante cómo Gyasi ha conseguido, en tan pocas páginas, perfilar tan bien los personajes. No necesitan ser más desarrollados, en cuatro pinceladas los conoces y aunque no aparezcan directamente a lo largo del libro, sí tienen una presencia continua en él. Un planteamiento de lo más original que le da un plus más a la novela.

Volver a casa es una lectura dura, a veces incluso oscura y sórdida; sin embargo,  también está llena de luz, es adictiva y muy potente. A pesar de todo el sufrimiento que vamos a ver, no hay victimismo, ni cursilería, ni melodrama. Una historia, llevada con dignidad y entereza, sin paternalismo ni condescendencia.

En algunos momentos, es inevitable llorar de rabia o indignación; en otros, es pura emoción por los personajes. Emoción y empatía por Effia y Esi; por H, Kojo y Quey; o por mis queridas Ness, Willie y Marjorie, tres de mis favoritas. Ellas, son pura resiliencia.

Todos y cada uno de los personajes tienen algo especial. Se caracterizan por la humanidad que desprenden y la constante búsqueda de la propia identidad. Pero si tuviera que destacar algo, es el peso que tienen las mujeres en este libro, todo un ejemplo de superación y lucha. Aún me sorprende la capacidad que tienen de seguir adelante, de levantar la cabeza y continuar, a pesar de las circunstancias, de los obstáculos y las injusticias.

 

Sé que son personajes de un libro, pero en realidad, no dejan de ser reflejo de millones de personas que pasaron lo indecible porque, la arrogancia, el abuso y el afán de control y dominación de otras, justificaba someter, esclavizar y matar impunemente a otras, por tener un color de piel distinto.

“Sé lo que estás pensando. Todos formamos parte de esto. Los asante, los fante, los ga. Los británicos, los holandeses y los americanos. Y no te equivocas, nos enseñan a pensar así. Pero yo no quiero pensar así. Cuando se llevaron a mis hermanos y a los demás, mi aldea lloró la pérdida mientras redoblábamos nuestro potencial militar. ¿Qué significa eso? ¿Que vengamos las vidas perdidas matando a más personas? Para mí eso no tiene sentido. Yo amo a mi gente, James. Estoy orgullosa de ser asante y segura de que tú lo estás de ser fante. Pero después de perder a mis hermanos, decidí que en lo que mí, Akosua, respecta, yo sería mi propia nación”.

¿Sabéis qué es lo peor? Que hoy, en pleno siglo XXI, en el año 2017, aún hay gente que piensa igual. Lo vemos continuamente en la televisión cuando aparecen casos como los de Ferguson o Charlottesville, y dar poder a señores que fomentan discursos de odio, no ayuda a acabar con los prejuicios, el racismo y la discriminación.

Por eso leer estos libros, es importante; por eso, leer este trocito de Historia, es tan necesario. Aunque sea duro o incómodo. Si queremos construir sociedades mejores, más humanas y más empáticas, debemos conocer el pasado para no repetirlo. Conocer la historia contada por esa otra parte de la que hablaba al principio, es nuestra deuda, nuestra responsabilidad con todos aquellos que se quedaron atrás.

De verdad, dadle una oportunidad a Yaa Gyasi, no la rechacéis porque sea difícil de digerir, es muchísimo más, también hay luz en ella, redención, fortaleza, amor…siempre he pensado que hay libros que te cambian, que educan e incluso te hacen ser mejor, y este, es uno de ellos. Además, la novela se lee sola, está muy bien escrita y cuando lleguéis al final diréis aquello de << ¿por qué no la he leído antes?>> Confiad en mí, Volver a casa, merecerá la pena. 

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Parte del castillo como un coco,
estoy yo dentro, estás tú.
Nosotras, las dos, sentimos la arena,
el viento, el aire.
Sólo una el látigo.
Tras el barco grande. Azotes.
Nosotras, las dos, negras.
Yo, tú.
Una creció en tierra de cacao,
la otra nació de un fruto,
la piel intacta, pero sangrante.
Nosotras, las dos, atravesamos las aguas.
Parecen otras
y son las mismas.
Las nuestras. Piel de hermanas.
Quién lo diría.
Ni tú ni yo.

 

The Penelopiad -Margaret Atwood-

ilustrado por Linda Wiebe, 2017
Ilustración de Linda Wiebe -2017-

Bien, ¿por dónde empiezo? Por el principio supongo, aunque tampoco puedo contarlo todo. Tengo un tiempo reducido, sólo podemos salir de aquí abajo en contadas ocasiones, por eso, debo darme prisa.

Me han invitado a este espacio para que os cuente mi historia. Bueno, contar…contar no, claro, ya me han avisado que debo evitar hacer…mmm ¿cómo se decía…? ¡Ah, sí! Spoilers de esos, así que si os quedáis por aquí, sabed que me llamo Penélope y ésta, es mi particular versión de La Odisea.

The Chorus Line:

A Rope-Jumping Rhyme.
We are the maids
the ones you killed
the ones you failed.
we danced in air
our bare feet twitched
It was not fair
[…]

Tengo que reconocer que cuando Margaret Atwood me contó que quería hablar sobre mí en un libro, me mostré reacia. Pensaba que era más de lo mismo. Sinceramente, no  me apetecía seguir perpetuando esa imagen de mí misma.

Poco después, me aclaró que, en realidad, su idea era mostrar mi punto de vista. ¡No me lo podía creer! Por primera vez en siglos, iba a ser yo la protagonista; por primera vez, yo contaría la historia; por primera vez, tendría voz…Así que, obviamente, acepté.

Cuando te pasas siglos y siglos contestando preguntas sobre tu esposo y su particular Odisea, llega un momento en el que te hartas, más que nada porque la que tuvo que lidiar con su inmenso ego era yo, ¡cómo si no hubiera tenido suficiente con el de los pretendientes!

IMG_20170922_143117_374En Ítaca, era un mero mueble, no podía hacer nada. Ni siquiera llegué a categoría de simple comparsa. Como sabréis, éstas acompañan y yo…, yo me quedé sola, aislada y esperando.  No es que a la gente le interese mucho esa parte de la historia, siempre me nombran, pero nunca piden mi opinión.

Imagino que algo sabréis de mí. Aunque es probable que no sea la imagen adecuada. Siempre me representan muy bucólica, con mi túnica y ese aire etéreo, tejiendo el sudario… pero aquí entre nosotros, os confieso que lo que tenía era un cabreo de los grandes. No fue fácil escuchar todas esas noticias sobre lo que hacía o dejaba de hacer Odiseo. Esas gestas “heroicas”, a mí, no me parecían tales. Pero, por supuesto, él era un héroe y tenía carta blanca para todo.

The Chorus Line:

The Trial of Odysseus, as Videotaped by the Maids.
The Maids: You’ve forgotten about us! What about our case? You can’t let him off! He hanged us in cold blood! Twelve of us! Twelve young girls! For nothing!

Tal vez, si Homero hubiera incluido las dos versiones, el cuento hubiera sido otro. Pero, por aquel entonces, no se daba voz a las mujeres ¿cómo iban a dármela a mí, que era apenas una adolescente? No se me permitió elegir nunca. Y teniendo en cuenta que estoy hablando para un proyecto que se llama Adopta una Autora, me da la sensación, que aún hoy, sigue estando complicado eso de hacerse oír.

Es gracioso que en todo este tiempo me hayan puesto como referencia de esposa sumisa, abnegada y fiel. ¡Menudos lumbreras! ¿Quién pensáis que defendió el reino de Ítaca de ladrones y nobles codiciosos? ¿Quién creéis que se ocupó de aumentar la riqueza en todo ese tiempo que Odiseo se fue en busca de aventuras heroicas? ¿Quién mantuvo a raya a los pretendientes hasta que regresó? Zeus no, desde luego y el resto de los hombres del reino tampoco. Fui yo, Penélope.  Y no fue fácil lidiar con todo eso y un hijo adolescente en la edad del pavo que, por tener cuatro pelos en la cara, se creía con el derecho a faltarme el respeto.

Hay algunos rumores por ahí que dicen lo contrario, claro, y no me dejan en buen lugar. Pero el de las juergas y orgías fue Odiseo, no todo iba a ser la Guerra de Troya, queridos, en veinte años, ya me diréis. Pero él, como he dicho antes, era un héroe, y yo, solo era Penélope, una joven espartana que acabó en Ítaca por ser el premio de una competición.

En Esparta, también pasé lo mío. Como veréis en esta pequeña biografía, mi familia, marg-maids(la de sangre y la política),  eran bastante disfuncionales. Mi vida no fue fácil, pero la necesidad me hizo ser astuta, ¿quién me lo iba a decir? Creo que me las ingenié bastante bien. No esperaban  que fuera inteligente, ni que fuera capaz de tejer ese engaño…Claro que, tuve un buen maestro. En los engaños, mi esposo, era un experto, eso se lo concedo. Después de todo,  esa cortina de humo, me hizo sobrevivir.

Sin embargo, mis Doce Criadas, (¿o debería decir doncellas?), mis queridas niñas, no tuvieron tanta suerte. He venido con ellas, por cierto, es probable que nos hayan interrumpido en algún momento.  Debo advertiros,  están bastante enfadadas y no es para menos. No se lo tengáis en cuenta, después de todo lo que sufrieron, es su manera de exigir justicia, alzando la voz. Poco “castigo” me parece tener que escucharlas, en comparación con lo que tuvieron que pasar.

Envoi.
<<we had no voice,
we had no name,
we had no choice,
we had one face,
one face the same […]
We took the blame
It was not fair
but now we’re all here too
the same as you.
and now we follow you
[…]

Entiendo que el mundo quiera héroes, pero a menudo  olvida que las heroínas también existen. No soy ninguna ilusa, sé que eso, no interesaba en mi época,  y… bueno, imagino que ahora tampoco, si estoy aquí tratando de convenceros para leer esta historia.

Lo más curioso de todo, es que de mi versión se han hecho incluso obras de teatro, no todos los héroes pueden decir lo mismo… Sin embargo, mi popularidad es reducida, ya me han comentado que estoy descatalogada en España. A pesar de no saber muy bien qué significa eso, imagino que aquí, ya no tengo voz. Pero en inglés sigo viva, y probablemente en alguna biblioteca siga criando polvo, esperando a ser leída

 

Ahora tenéis la oportunidad de conocerme. Entiendo que, el inglés, puede resultar un poco arduo y tedioso al principio, a mí me costó aprenderlo, no creáis, pero merece la pena. Además no me enrollo mucho, soy bastante directa, ya le dije a Margaret que nada de florituras, que había que ir a lo concreto, no quería perderme en recuerdos insignificantes.  

Como dije al principio, mi tiempo aquí, es limitado. No puedo contaros mucho más. Creo que con esta pequeña introducción, os podéis hacer una idea de lo que vais a encontrar en The Penelopiad, ¿os he dicho ya que me encanta el nombre? ¡Mi propio libro! aún no me lo creo. Helena, la de Troya, mi prima, debe estar rabiosa de envidia jijijijijij…

Bien, llegó el momento de la despedida, sé que os dejo con la miel en los labios pero tengo que marcharme. Si queréis saber más, tendréis que leer mi historia, no surco mares, ni lucho en una guerra, ni contra cíclopes y tampoco soy el “juguetito sexual” de ningún dios, pero os aseguro que, Mi Odisea, será toda una revelación, un viaje que jamás olvidaréis.

The Chorus Line:

An Anthropology Lecture.

[…]

Thus possibly our rape and subsequent hanging represent the overthrow of matrilineal moon-cult by an incoming group of usurping patriarchal father-god-worshipping barbarians. The chief of them, notably Odysseus, would then claim kingship by marrying the High Priestess of our cult, namely Penelope.

Canciones de amor a quemarropa -Nickolas Butler-

<<Cuando no tenía otro lugar adónde ir, siempre volvía a Little Wing. Cuando no tenía nada de nada, volvía a Little Wing. Volvía aquí y, de la nada, hacía algo. Aquí podía vivir sin apenas dinero; no tenía en qué gastarlo ni a quién impresionar. Aquí a la gente solo le importa tu espíritu de trabajo, tu amabilidad y tu capacidad […] Cada vez que vuelvo aquí me encuentro con gente que me quiere, que se preocupa por mí, que me protege como si levantara una tienda de calor. Aquí el mundo tiene un latido distinto>>.

La última vez os dije que la siguiente entrada iba a ser la de Margaret Atwood, lo sé, peeero cuando se cruza un flechazo lector como el que he tenido esta semana,  es imposible hacer la vista gorda y seguir con los planes. Sentía la necesidad de compartir Canciones de amor a quemarropa, mostraros su banda sonora, hablaros de sus personajes, ese lugar mágico llamado Little Wing, donde todo el mundo cuenta… Hoy os hablo de una historia que ya tiene un rinconcito especial en mi biblioteca personal.

Nickolas Butler se ha colado entre mis lecturas sin pretenderlo. Allí estaba yo, un martes 12 de septiembre de 2017, hojeando por encima ese libro azul, que tenía desde el año pasado, mientras recolocaba la estantería, y sin darme cuenta, acabé sentada en el suelo, leyendo sesenta páginas del tirón, ¿Qué puedo decir? Tocada y hundida.

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Comencé esta lectura, con la misma visión inocente de juventud que tienen los protagonistas, rememorando la camaradería de un grupo de amigos de Little Wing, (Wisconsin) y al terminar, al llegar al último punto, me sentí mayor, como si todo el “viaje” de los personajes, lo hubiera vivido yo.  Aún me impresiona que una simple lectura consiga transmitir tanto al lector, que aunque no sea perfecta, deje poso.

Ya he dicho en otra ocasión que las impresiones sobre los libros que leemos, son muy IMG_20170917_131111968personales, no sólo depende de los gustos, también del bagaje lector, e incluso emocional, que se tenga. Por eso, cuando hablamos de un <<buen libro>>, al menos yo, no me refiero tanto a que sea grandilocuente o el más leído o un nobel, o alguno de esos del canon oficial…, sino a la huella que deja en la persona que lo lee; ese sencillo punto, es el que marca la diferencia, el que lo hace destacable y especial.

El tono de Nickolas Butler, me ha recordado mucho –salvando las distancias, claro- al de Kate Bolick en Solterona (y ya sabéis lo muchísimo que me gustó ese libro); Ese liarse  la manta a la cabeza y contarnos a corazón abierto, sin dobleces, mucho de lo que la gran mayoría pensamos, pero no decimos por miedo a parecer ridículos o ñoños, siempre acaba conquistándome, quizás porque en el fondo, soy un poco así, una sentimental. 

Y los granjeros, los comerciantes de semillas, los comerciales de empresas de maquinaria, los profesores, los agentes inmobiliarios y los turistas se ríen y se asombran de nosotros, de dos hombres adultos, de dos amigos cubiertos de sangre que dicen cosas como: <<Te quiero, tío>> o <<Respira hondo, colega>>

Es cierto que Bolick escribe sobre sí misma y Butler no, pero aunque este libro no sea una biografía o unas memorias, dudo muchísimo que Nickolas haya escrito Canciones de amor a quemarropa, sin haber experimentado, al menos en parte, lo que nos ha contado en esta historia.

En una de las entrevistas que le hicieron al autor, durante la promoción del libro, confesaba que lo había escrito para combatir la soledad y la nostalgia. Y es que éstos son, dos de los grandes temas que trata la novela. La Soledad, que sienten cada uno de los personajes en diferentes momentos del libro. Nostalgia por la mirada al pasado como manera de recuperar una conexión, ese  algo especial que les haga sentir en casa. La redención y el perdón también están muy presentes, pero sin duda creo que es, la amistad y el amor por ella, la gran protagonista.

Esta, es una de esas lecturas sencillas, pero con una profundidad tremenda. Reconozco que siento debilidad por ellas, me atrapan desde el primer momento por lo reales que son, por su sinceridad…porque siempre se puede sacar algún punto en común del que poder aprender algo. 

Pero, si tuviera que resumir el libro con una palabra, diría que, ante todo, es honesto. La misma honestidad con la que Nickolas Butler habla en esa entrevista que os mencionaba anteriormente, reconociendo lo que muchos no harían, es la que vamos a encontrar en esta historia.

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Decía Leeland en un momento del libro que la Melancolía es cuando te sientes a la vez un poco feliz y un poco triste y supongo que es una bonita manera de resumir Canciones de amor a quemarropa.

A pesar del tono melancólico o de esos momentos tristes, es bonito y entrañable, tiene ese punto dulce que te hace sonreír. Es, la vida; la vida de un pequeño grupo de amigos de ese pueblecito de Wisconsin, llamado Little Wing con la que cualquier persona, de cualquier generación y lugar se puede sentir identificada.

La honestidad y la  lealtad son una rara avis, hoy día cuesta encontrar algo/alguien honesto, leal e íntegro. Parece que estamos en una época en la que todo aquello que no encaje en el postureo, no interesa.  Supongo que esa es la razón por la que este libro me ha enamorado tantísimo, por ir a contracorriente, por alejarse de lo frívolo y superficial y apostar por lo sentimental y lo humano.

 

 

La lectura empatiza mucho con el lector, te ríes, te emocionas y también te enfadas con los personajes, pero los comprendes y los entiendes, porque todos hemos tenido esos sentimientos en algún momento de nuestra vida.

Canciones de amor a quemarropa, trata de la amistad, del amor en toda su extensión, de la familia, del sentido de comunidad…es la gran búsqueda vital, querer formar parte de esa conexión especial con otras personas, encontrar algo que te haga sentir que importas, que estás en el lugar adecuado. Vinculación, pertenencia, en su sentido más amplio, incluso con uno mismo, (que también es importante).

Puede que Nickolas Butler tenga una visión romántica y ,en ocasiones, utópica de la amistad o incluso de la vida, no lo sé, pero a mí me gusta el mensaje que transmite. Al final, ¿qué es lo que de verdad importa? Nuestro pequeño círculo, esas personas que son como estrellas polares que, independientemente de donde estés, te acompañan y te hacen sentir parte de algo, que creen en ti, que tanto en los buenos como en los malos momentos, están presentes en tu vida. Como decía Ralph W. Emerson un amigo es una persona junto a la que se puede pensar en voz alta, y tal vez tenga razón; desde luego los personajes lo hacen.

Voy a tardar en olvidar Little Wing, la fábrica, el lago, el bar de veteranos con la jukebox siempre en marcha. Voy a echar de menos a Henry, Beth, Ronny, Kip y Leeland y ese amor tan sincero que se tienen, que a pesar de la vida, las dificultades, las equivocaciones, las idas y venidas de unos y otros, se siguen apoyando, consiguen empezar de nuevo, se reconcilian, aprenden de los errores y siguen adelante para mantener su  pequeña manada unida, esa familia elegida a la que llamamos hogar.

<<En la vida aparecen personas que resultan ser un ángel. Personas que descuelgan el teléfono en el momento justo y llaman porque están preocupadas por ti, porque quieren oír tu voz. Personas que te dicen que no pasa nada por llorar o que ya es hora de dejar de llorar y que hay que ponerse en pie y seguir adelante. Personas que te dicen que eres hermosa, que les bastas, que te quieren>>.


*Las dos primeras canciones de la lista de reproducción no aparecen en el libro. La primera, 00000 Million, es una canción de Bon Iver. El grupo, (uno de mis favoritos), es de Wisconsin, su cantante, Justin Vernon estudió con Nickolas Butler en el instituto y digamos que es un pequeño guiño.  

La segunda canción, Home de Morgan, para mí, es este libro: su letra es Leelan cantando, Henry contando su historia, Beth intentando buscar su lugar en ese pequeño mundo, Ronny queriendo escapar y Kip siendo mejor persona…. Es, una canción de amor a quemarropa.

 

 

Ellas [también] cuentan -VV.AA.-

¿Sabías qué…?

  • La primera novela publicada por una mujer negra en Sudáfrica fue <<The Muriel at Metropolitan>> (1979) de Miriam Tlali. La autora narra su propia experiencia y el destino de la mujer sudafricana durante el apartheid. Tanto esta, como <<Amandla>> (1980) fueron censuradas poco después de su publicación.
  • La nigeriana Flora Nwapa, fue la primera mujer negra africana en publicar una novela en Inglaterra, empezó a escribir en la década de 1950. Considerada por muchos como la madre de la literatura africana moderna, ha sido una de las mejores retratistas de la vida y de las tradiciones desde la perspectiva de una mujer igbo.
  • Mïcere Gïthae Mugo, fue la primera mujer decana universitaria en Kenia. Fue obligada a exiliarse por su activismo político durante la dictadura de Daniel Arap Moi.
  • Ivonne Vera, considerada una de las principales  novelistas que han surgido en las últimas décadas. Ha utilizado la tradición oral shona como escudo de resistencia ante la dominación blanca y tiene una colección de narrativa breve y varias novelas. Sus obras tratan de igualdad de género y experiencias traumáticas de la mujer en relación con su cuerpo: infanticidio, violación, incesto y aborto, vistos en términos que responsabilizan a la clase política zimbabuense.
  • Fátima Mernissi, ha sido destacada por su defensa de los derechos de la mujer y es un referente intelectual en el mundo islámico. Su obra <<Sueños en el umbral. Memorias de una niña del harén>> (1994), ganó el premio Príncipe de Asturias (hoy Princesa de Asturias) de las letras en 2003. Estudió además distintas versiones del Corán y plasmó su teoría en “El harén político” (1987), donde dice que Mahoma había sido feminista y progresista y fueron otros hombres que etiquetaron a las mujeres como segunda clase. A día de hoy, es el único libro prohibido en Marruecos.

 

Este pequeño apunte del ¿Sabías que…?, es solo una mínima parte de todo lo que nos vamos a encontrar en este libro. Además de estos datos y un breve recorrido histórico por la literatura africana del siglo XX, esta lectura recoge una selección de relatos cortos, poesía y ensayo de escritoras africanas de expresión inglesa.

Si soy sincera, he tenido dudas para plantear la reseña. Estaba claro que hablar de las veinte escritoras que aparecen aquí, era imposible. Lo mismo ocurre si hablo de los relatos, dada su corta extensión,  desvelarlos, estropearía su lectura.

Dicho esto,  lo importante hoy, no es reseñar. Lo importante es dejar constancia de la existencia de este libro con algunos detalles que mencionaré a continuación, para que, más o menos, os hagáis una idea, no sólo de lo que os vais a encontrar, sino de lo importante y necesario que es, que estos libros existan.

Ama Ata Aidoo: Sus obras se caracterizan por enfocar a la mujer y su participación dentro de la sociedad. Sus personajes femeninos están caracterizados por su fortaleza, desafían los estereotipos de mujer africana  pasiva y victimizada.

Millones de historias, diferentes culturas, miles de lenguas nativas, cincuenta y cuatro países, un continente… África, la gran desconocida.

La imagen que tenemos de ella es bastante sesgada, e incluso en algunas ocasiones errónea. Que sólo nos lleguen pinceladas, (poco acertadas), a través de los medios de comunicación no ayuda. Que no conozcamos su Historia, o su Literatura nos quede lejana, tampoco. África, esa gran  desconocida.

3b075b36b331d64d4737fe2300bac774Bien es cierto que en Sudáfrica, por ejemplo, la literatura sirvió como arma crítica contra el poder político y social, ha sido más intensa y prolífica, por las condiciones que impuso el apartheid.  Sin embargo, en aquella época, se centró en publicar a escritoras afrikáners y angloparlantes blancas, ¿Quién no conoce a Nadine Gordimer, Olive Schreiner o Doris Lessing? Sus obras no se infravaloraron como las escritas por mujeres negras.

Como bien indica la introducción, hablar de Sudáfrica sin mencionar prestigiosas escritoras que han luchado, tanto dentro como fuera del país, es tener una visión bastante parcial y subjetiva de la realidad; una realidad que, por otro lado, no interesaba sacar a la luz.

 

Farida Karodia, Zoë Wicomb, Miriam Tlali… entre otras, utilizaron sus escritos, para hablar de la reconquista de la identidad, la opresión racial, el apartheid, la crítica al mundo moderno o la lucha contra el opresor blanco. Aclaro, que esto que vemos aquí, no pilla tan a desmano, no estamos hablando de cosas que ocurrían hace siglos, esta situación se toleró en un siglo que se suponía moderno y evolucionado. Aún hoy, en muchos lugares, se sigue manteniendo.

Ellas[también] cuentan, es un viaje alrededor del continente africano, una oportunidad excelente para cambiar el punto de vista. Si no lo cambiáis, al menos, conoceréis de primera mano, la pluma de estas escritoras africanas, sus inquietudes, sus  intereses, su voz.

He de reconocer, que no soy mucho de relatos, y sin embargo, este libro me ha calado. Estoy completamente fascinada con la fuerza que desprenden estas páginas. No os voy a engañar, no se trata de una lectura fácil y ligera, la mayoría trata temas muy duros, demasiado, tanto  como para dudar si realmente queda algo de humanidad en el mundo.  Temas recurrentes son la esclavitud, la violencia de género, el racismo, la violación, el exilio, el abuso de poder… No son relatos edulcorados o “maquillados” para no herir la sensibilidad del lector, pero tampoco es un regodeo en el drama de lagrimilla fácil. No, no es paternalista, los personajes son el instrumento para dar voz, para poner sobre la mesa todo lo que afecta a la sociedad africana. 

Cuando comienza esta parte, la de los relatos, Minna Salami te da un tortazo en la cara IMG_20170911_122152552con su obra, Lo que perdimos. En apenas tres páginas, te encuentras una historia que habla de cadenas, de mujeres separadas de sus familias, de engaños, de esclavitud, de injusticia, de impunidad.

La bofetada de vuelta, te la da  La estrella de mi campamento, de Beatrice Lamwaka, un título bastante macabro, cuando conoces la historia. Es uno de los que más indignación y rabia te deja.  Contada desde el punto de vista de una niña que vive en los campamentos de desplazados; Sin explicar mucho más, creo que podéis imaginar por dónde va el asunto. 

Beatrice Lamwaka. Nació en Alokolum, Uganda. Su obra, <<Chief of the Home>>, está incluido en la antología Queer Africa, que ofrece una visión sobre lo que supone ser gay, lesbiana o transexual en buena parte del continente. Esta obra la hizo ganadora del Lambda Literary Award y está publicada en castellano por la editorial Dos Bigotes, bajo el título << Deseos afines>>.

Con Ekow, de Ayesha Harruna Attah,  te das cuenta de lo difícil que es regresar al hogar cuando alguien ya no está. Mientras que Franka-Maria Andoh te llena de rabia y enfado con Mansa, cuyo su mensaje principal es la envidia y lo que esta puede hacer en nosotros. Esta idea también la recoge En el Nombre de la paz, Naomi Nkealah, donde habla, además, de los prejuicios y el daño que éstos causan, cuando no vemos más allá de ellos.

Los relatos terminan con Regreso al hogar, de Milly Jafta. Uno de los más conmovedores, la vuelta a casa de una madre y su hija desaparecida, un verdadero canto a la esperanza.

“Entonces supe que había llegado a casa. Yo sí valía. Observé a mi agotado y maltratado cuerpo y pensé en esta tierra donde brotan hermosas flores”

No he mencionado todos, elegí aquellos relatos que me han llegado especialmente.

 

La poesía en Ellas[también] cuentan, personalmente, es la parte que más me ha gustado, confieso que mucho más que los relatos. Sí, es una poesía crítica, de denuncia, y desgarradora, en concreto la que habla de violencia de género, resume muy bien lo que significa e implica encontrarse en una situación así,  contundente y gráfica.

Tu puño golpeó mi cara
Quedé allí paralizada
Sin moverme, ni gritar.
La primera vez que sucedió, dijiste que lo hacías porque me amabas.
[…]
La mano que me lastima es la que me acaricia
No me puedo marchar
No puedo pronunciar lo que mi corazón esconde
Nadie debe saber mi vergüenza.
Me quedo allí asfixiada por dentro, muerta por dentro,
Odiando por dentro, muriendo por dentro
Aferrándome a ti –no por amor sino por miedo-
Mientras temo la llegada de la mañana porque recibiré más palizas
Y podrás susurrar entre besos
Te golpeé porque te amo.
Una paliza por amor –Mariska Araba Taylor-Darko.

A pesar de este extracto tan impactante que os he dejado, la mayoría de las poesías no tienen ese tono que vemos en los relatos, que te dejan con mal cuerpo.

En este caso, es un recurso para hablar de algo más que de rabia o indignación. A mí, me han transmitido, espíritu de lucha, empoderamiento y sobre todo esperanza. No sé muy bien cómo explicarlo, pero diría que se trata de esa energía especial que nace de la dificultad y que, en lugar de estancarte o dejarte paralizada, te impulsa hacia adelante. #sororidad.

 

Hablan de la mujer, de la maternidad, de las relaciones familiares (con el poema <<A mi madre>> de Gladys May Casely-Hayford se me escapó alguna que otra lágrima, es un homenaje precioso a nuestras madres), de igualdad, de África… En definitiva de la vida de personas que tienen algo que contar. Es una poesía directa, sincera y puedo afirmar convencida que, aunque no os guste el género o no lo leáis a menudo, tener en las manos, cualquiera de los poemas que aquí se recogen, no os dejará indiferentes.

El ensayo final que cierra el libro es un extracto del trabajo <<Male Daughters, Female Husbands>> de Ifi Amadiume (1947). Es uno de sus obras más destacadas, de carácter feminista y que fue galardonada con el premio Mejores Cien Obras de África del Siglo XX.

Ahora que se acerca el LeoAutorasOct, esta recomendación me parece una muy buena opción a tener en cuenta. Casa perfectamente tanto con este proyecto, como con los valores que se transmiten a través del Adopta una Autora.

La cuestión es visibilizar obras escritas por mujeres de cualquier género literario y cualquier lugar, más aún las desconocidas, las ocultas, aquellas que no nos llegan. Leerlas, hablar de ellas, difundir sus libros. No dejan de ser historias con las que aprender más, mejorar nuestro conocimiento de un mundo que, durante demasiado tiempo, ha tenido solo, un único punto de vista.

Siempre he pensado que viajar nos hace más humildes, conocer otras culturas distintas nos enriquecen, los libros son un buena oportunidad para ello, cuentan historias, suyas, nuestras… recogen esa cara B, relegada a un segundo plano injusto. Por eso, lecturas de este tipo nos dan la oportunidad de ir más allá, de salir de nuestra zona de confort y abrir los ojos a un mundo que es demasiado rico y diverso como para darle la espalda.

Como dice el prólogo de Ellas [también] cuentan <<Estas mujeres comparten  una esperanza, una promesa, un nuevo orden mundial que no se base en la coacción o la violencia, sino en la comprensión y el respeto mutuo. Su mejor arma es la Literatura>>. El poder de la palabra puede cambiar las cosas, leedlas. 

[…]
¡Oh!, mujer africana
De muchas tonalidades
Demasiado peso hiere tu alma.
Este vuelo demorado remontará a gran altitud
Elevándose cada vez, más alto, más alto.
Vital para ti.
Esencial para África.
Son las mujeres de África –Mary Laurene Browne-

PD: En la próxima entrada, la ironía y el humor, volverán al blog de la mano de mi queridísima Margaret Atwood, ya os adelanto que ¡The Penelopiad es TREMENDA!

 OTROS RECURSOS:

Para consultar la página de esta antología y conocer más sobre el proyecto y las escritoras, podéis visitar : http://www.ellastambiencuentan.com/

*Las fotos de las escritoras están cogidas de la web anterior.

Tea Rooms -Luisa Carnés-

“Por ejemplo: nosotras, aquí –dice Matilde -, nos pasamos la vida gruñendo por la miseria que ganamos; pero no nos preocupamos por ganar más. Y con hablar por detrás no se arreglan las cosas. Tiene que haber solidaridad”.

Esta reseña va a ser corta, (al menos eso creo). Aunque espero ser todo lo directa y contundente que es Luisa Carnés en Tea Rooms. Poco puedo aportar que no hayan dicho ya mis queridas Emma y Cris en sus respectivas bitácoras (que os recomiendo visitar encarecidamente, son droga pura). 

teaII¿Hablo de Luisa Carnés, de Tea Rooms, de lo que ha significado para mí leerlo, de lo que ha despertado…? Me encuentro en una postura un poco complicada porque los que ya lleváis conmigo un tiempo, sabéis que me cuesta hablar de un libro de una manera objetiva o imparcial, hacer una reseña más aséptica o formalista (no sé si estas son las palabras adecuadas)… Lo que sí voy a dejar claro desde el principio es que, Tea Rooms, debe ser lectura obligatoria, por lo que trata y por la calidad literaria de Luisa, absolutamente impresionante.

Según iba leyendo, pensaba que sería genial ver este libro adaptado al Teatro, creo que tiene escenas muy potentes para representarlas en este formato. Una de las cosas que más me fascinan de este arte, es que permite llegar al público de una manera más directa, es un medio más vehemente, más apasionado, más intenso…, es perfecto para Tea Rooms. (Características que bien podrían ser un resumen de lo que os vais a encontrar leyendo a Luisa).

Esta lectura es Historia, contada de primera mano, es la parte oculta, silenciada, la cara B del pasado. A modo de novela reportaje, Luisa Carnés, hace un recorrido por la situación de las mujeres obreras españolas de los años 30, algo insólito para la época.

La protagonista, Matilde, entra a trabajar en un Salón de Té madrileño y mientras ella es nuestra narradora rebelde, sus compañeras de trabajo representan, cada una a su manera, los diferentes retratos femeninos del momento. Me ha gustado mucho ver los puntos de vista que convivían en el pequeño salón. Conocer diferentes argumentos para defender una misma situación, obliga a empatizar prácticamente con todos los personajes, a entenderlos, aunque no compartas las mismas ideas.  

El retrato del Salón de Té que nos muestra Luisa, hoy día, sigue estando muy vivo en determinados trabajos. Quien haya trabajado o trabaje en hostelería, estoy convencida que podría identificar gran parte de las situaciones de Tea Rooms con el día a día detrás de una barra, (particularmente, yo tengo anécdotas para escribir un libro). Por eso, ésta, es otra de esas novelas atemporales que reflejan una realidad no tan lejana y desconocida.

De lo que no hay duda es que esta lectura, es toda una declaración de intenciones, rotunda y directa. Sorprende muchísimo la forma de escribir de Luisa, sin pelos en la lengua, llama a las cosas por su nombre y trata temas que aún hoy siguen siendo un gran tabú. ¿Os imagináis publicar algo así en aquella época de una forma tan abierta? Luisa no tiene miedo, no el miedo que transmiten las mujeres protagonistas de Tea Rooms. <<El miedo, siempre el miedo…>> a decir, a callar, a protestar, a exigir, a defender nuestros derechos, a alzar la voz, a decir basta.

Con Tea Rooms te indignas al ver cómo eran tratadas las mujeres obreras de entonces, te indignas, al darte cuenta que no hay mucha diferencia a como somos tratadas ahora. No sólo en lo laboral, en cualquier ámbito, tanto público como privado (daros una vueltita por los medios, esta última semana, hemos hecho pleno), ¿en serio no hemos aprendido nada? desgraciadamente en lo básico y fundamental, en Respeto e Igualdad, (sí, ambas con mayúsculas), no ha habido una evolución seria. 

Este, es un libro que emociona y cabrea a partes iguales. Emoción trasnmitida por una profunda  waitressIIIhumanidad, la que desprenden ellas: Marta, Antonia, Matilde, Felisa, Laura… Están condicionadas por una cultura y una educación injusta, y Luisa no pierde oportunidad para exigir, denunciar y reivindicar que tenemos el mismo derecho a ocupar espacios de la vida pública. Que para que una mujer sea realmente libre, necesita acceder a la educación, a otras formas de pensamiento que no vengan marcadas o guiadas por el padre o el marido, somos algo más que esposas y madres. Tenemos voz propia.

“Creíamos también que nuestra única misión en la vida era la caza del marido, y desde chicas no se nos preparaba para otra cosa; aunque no supiéramos leer, no importaba: con que supiéramos acicalarnos era bastante. Hoy sabemos que las mujeres valen más que para remendar ropa vieja, para la cama y para los golpes de pecho; la mujer vale tanto como el hombre para la vida política y social”.

El cabreo y la rabia que transmiten sus historias son palpables (la de Laura es especialmente dura), mi mente no logra entender cómo es posible permitir tanta injusticia y que ésta quede justificada con la manida frase de siempre “es que antes la vida era así, es lo que había, es lo que hay”. Y yo me pregunto: ¿Y ahora, por qué se siguen justificando ciertas situaciones, conductas y comportamientos?

Como podéis ver, siempre hay lecturas que nos llegan más que otras, y Tea Rooms es de esas que llegan y se quedan. Inevitable no transmitir ideas propias, experiencias o dejar parte de nosotros en algún comentario. Intento ser lo más diplomática posible, más que nada, porque no me gusta ofender a nadie, pero cuando una lectura toca ciertos temas que me revuelven,  resulta imposible separar esa conexión personal con la historia, de la opinión.

En fin, creo que cualquier persona con un mínimo de conciencia social y sentido común, le pasaría lo mismo. En eso, coincido con Luisa, ella hace novelas reportajes para denunciar situaciones y yo, a veces, utilizo este blog para expresar y visibilizar eso que no me gusta.

Hoy día, siguen existiendo muchísimas Matildes en el mundo, y Lauras y Antonias y Felisas…y Luisas. Como dice Carnés, << ¿Cuándo será oída su voz?>>.  

Luisa, llevaba demasiado tiempo invisibilizada, es de justicia que se lea,  y se difunda su obra. Sufrió un doble exilio, el literario (ámbito público) y el personal (tuvo que huir del país). Hoy, gracias a las editoriales como Hoja de Lata y Renacimiento, que están recuperando su obra, tenemos acceso a Luisa Carnés. Que su nombre no vuelva a ser borrado de la Historia

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Norte y Sur -Elizabeth Gaskell-

Durante varias millas antes de llegar a Milton, observaban una espesa nube plomiza suspendida sobre el horizonte en dirección a la ciudad […] Más cerca de la ciudad, el aire olía y sabía ligeramente a humo […] Fueron llevados velozmente por calles largas, estrechas y feas flanqueadas por casas similares, todas pequeñas y de ladrillo. Aquí y allí se erguía una fábrica rectangular con muchas ventanas, como una gallina entre sus polluelos, exhalando humo negro”.

¿Puedo decir que me ha encantado elevado a infinito y quedarme tan pancha?

IMG_20170725_112308_568Elizabeth Gaskell me ha conquistado completamente con esta novela. De la autora había leído Cranford y me gustó muchísimo, pero es que Norte y Sur es…EL LIBRO, así, en mayúsculas y con letrero luminoso. Vamos, que mi primera lectura del #Tochogate2017 no ha podido ser más espectacular.

Aviso que no será lo último de Gaskell que veáis por aquí, mi ansia por leer todo lo que ha escrito esta mujer se ha elevado a límites estratosféricos. Desde que terminé la novela tengo una sonrisa de boba tremenda, por la historia, por los personajes, por lo magníficamente escrita que está…En fin que podría seguir fangirleando en modo bucle pero esto sería eterno, así que, mejor, me centro.

¿Sabías que…? 

La novela se publicó inicialmente por entregas en la revista Household Words dirigida por Charles Dickens, a lo largo de 22 semanas, desde el 2 de septiembre de 1854 al 27 de enero de 1855.

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¿Qué vais a encontrar en Norte y Sur?

Bien nuestra historia comienza cuando La familia Hale se muda de Helstone, un pequeño pueblecito inglés todo bucólico y precioso, a  Milton-Northern (Manchester), una ciudad industrial en pleno auge. Os podéis imaginar el choque, no sólo ambiental sino cultural y social que va a vivir nuestra protagonista, siendo este, uno de los puntos fuertes de la novela.

El marco histórico se centra en La Revolución Industrial. Elizabeth Gaskell utiliza un conflicto real para darle base a su novela. La crítica social al momento es brutal, mientras unos alababan ciegamente los avances tecnológicos que llevaron a las fábricas a aumentar su producción, obteniendo así un aumento en los beneficios  para sus propietarios, Gaskell deja claro que no todos ganaban.

El trabajo aumentó, sí, pero la sobreexplotación de la clase trabajadora, las condiciones poco saludables en las que vivían y los sueldos bajos, no contribuyó a que los obreros mejoraran su situación vital.

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En cierto modo me recuerda un poco a La Tribuna de Emilia Pardo Bazán (1883), obviamente son diferentes en cuanto al tono, sus protagonistas, ambientación, estructura y demás, pero ambas reivindican lo mismo, derechos laborales y mayor igualdad.

Las dos posiciones enfrentadas, patrones-obreros, están representadas por el Señor Thornton,  el dueño de una fábrica textil en Marlborough Street.  Este personaje es el típico adicto al trabajo,  un hombre que se ha hecho así mismo, intransigente, rudo y acostumbrado a imponer su voluntad. En el fondo, tiene su corazoncito, escondido, pero lo tiene.

revolucion_industrial01Frente a él,  está Nicholas Higgins, trabajador en una de las fábricas de Milton y sindicalista. Es uno de mis personajes favoritos, precisamente por la coherencia que demuestra. A pesar de las dificultades por las que pasa y la lucha incansable por sacar adelante a sus dos hijas,  no duda en criticar sus propias ideas cuando no le parecen justas.

Entre ellos, nuestra protagonista, Margaret Hale, hará las veces de mediadora, será esa voz en off que, mientras intenta entender a esos dos “bandos”, tan desconocidos para ella, dará las pautas para llegar al entendimiento.

Margaret es una delicia de personaje. Una mujer inquieta, curiosa e inteligente que tiene una evolución brutal a lo largo de la novela. Es un símbolo de independencia y libertad individual, empatía y justicia, quiero creer que el personaje refleja parte del carácter de la propia Gaskell, al menos, eso me parece tras leer ciertas notas sobre la autora.

El humor victoriano, un clásico Gaskell:

Desde el principio la novela iba a llamarse <<Margaret Hale>>, pero Dickens rechazó el título y sugirió Norte y Sur. Elizabeth Gaskell irónicamente le sugirió otro,  <<Muerte y variaciones>> en referencia, por un lado a cantidad de muertes que aparecen en el libro y, por otra, presumiblemente, a los cambios que se habían producido, -porque Dickens la obligó-, en el proceso de escritura.

 

Otro de los temas recurrentes, es la tolerancia y el respeto, ideas que se muestran en la convivencia entre distintas religiones. El padre de Margaret, el Señor Hale, se convierte al unitarismo, por eso, deben abandonar Helstone. Margaret y su madre son anglicanas; su hermano Frederick, católico; Higgins es ateo y su hija Bessy, metodista; mientras que la familia Thornton no especifica credo alguno.  

A pesar de todo este popurrí de ideologías, los personajes debaten entre ellos con respeto, no intentan tener razón unos sobre otros o imponer sus ideas. Desde mi punto de vista, este intercambio sano de opiniones, los enriquece y contribuye a romper los prejuicios de los que hablaba inicialmente.

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Un poquito de Historia:

“La Iglesia de Inglaterra había sido el resultado de la ruptura con la Iglesia Católica en 1534 durante el reinado de Enrique VIII. En 1662 con la Restauración de la monarquía y de la Iglesia anglicana tras el período de la República (1649-1660) se promulgó la Ley de Uniformidad, la cual exigía un juramento de adhesión a un libro de oración común para desempeñar cualquier cargo dentro de la Iglesia y el Gobierno. Dos mil pastores se negaron a llevarlo a cabo por no estar de acuerdo con los principios religiosos que contenía. Por ello, fueron expulsados de la Iglesia anglicana”.

Entre todo este ambiente convulso también hay espacio para el amor, ¿o pensabais que Gaskell iba a perder la oportunidad de introducir un buen salseo victoriano? 

La relación entre Margaret y el Señor Thornton es igual de tensa que el ambiente en las fábricas.  Se llevan como el perro y el gato desde el principio. Primero porque Margaret es la viva imagen de la independencia, no tiene miedo a opinar libremente, aun sabiendo que va a generar conflicto o que puede no caer bien. Mientras que John Thornton es una persona muy cuadriculada y seria,  más de la mitad del libro se lo pasa con el ceño fruncido, pobre…

También son normales sus reacciones, son caracteres totalmente contrapuestos y bastante vehementes con la defensa de sus ideas, lo que no quiere decir que sean incompatibles y… hasta aquí puedo leer. (Por cierto, Richard Armitage interpretando a Thornton, ¡lo clava!)

descargaEn definitiva, el mensaje de Elizabeth Gaskell en Norte y Sur, es claro, lo que en un principio era intransigencia e intolerancia se va convirtiendo poco a poco en empatía y respeto. Y es que ponerse en los zapatos del opuesto hace que los prejuicios desaparezcan, dejando abierta la puerta al entendimiento y la cooperación mutua.

¿No os parece una cura de humildad tremenda? Todos y cada uno de los personajes, aprenden unos de otros y dan una lección al lector. (Tal y como está el mundo, no me faltan ganas de enviar ejemplares del libro a ver si toman ejemplo algunos que yo me sé).

Aún estoy tan extasiada por su lectura, que me ha resultado complicadísimo hablar de él y al mismo tiempo me pasaría horas comentando lo maravillosa que es esta novela.

Solo puedo decir que estoy convencida, este libro os va a gustar independientemente de vuestras preferencias lectoras. ¡Leedlo! Historia, crítica social, drama (en su justa medida), amor, humor… Venga, no me digáis que no es para todos los gustos.

Sé que algunas personas tienen ciertas reticencias con los clásicos, pero este es uno que ni siquiera lo parece, incluso me atrevo a decir que es más asequible que comenzar por Jane Austen, y digo esto, siendo muy fan de Jane.

 

Si con todo esto que os he contado, seguís dudando, os reto a ver la miniserie que hizo la BBC en 2004, una absoluta maravilla. Imposible verla y no querer leer el libro después, es de esos casos extraños en los que la adaptación consigue aumentar tu hype lector. De hecho a mí me pasó.

Fue tal mi flechazo con la miniserie, que acabó convirtiéndose en uno de mis period drama favoritos.  Que por si no lo sabíais, recibió el premio a la mejor producción dramática del año con casi la mitad de todos los votos de los espectadores.

Y si habéis llegado hasta aquí y aún necesitáis un empujón extra, os dejo el enlace de Magrat donde habla de Elizabeth Gaskell y, su ya clásico, << ¿por dónde empezar?>>, después de verla, no tendréis escapatoria, ni excusa, Norte y Sur os atrapará completamente.

 

El Asesino Ciego -Margaret Atwood-

Releo lo que he escrito y sé que me equivoco, no en lo que escribo, sino en lo que omito. Lo que no está, tiene presencia, como la ausencia de luz.
Vosotros queréis la verdad, claro. Queréis que vaya sumando dos y dos. Pero sumar dos y dos no conduce necesariamente a la verdad. Dos y dos es igual a la voz que suena al otro lado de la ventana. Dos y dos es igual al viento. El ave viva no es lo mismo que sus huesos etiquetados”.

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Alcé la vista y allí estaba, imponente. La decadencia se mezclaba con un cierto aire distinguido, propio de aquellos años dorados de entreguerras.

Entré en el desván, estaba oscuro y olía a humedad. Un viejo sofá, un par de baúles llenos de moho… En una pequeña mesita neoclásica, una antigua gramola con un vinilo. Aún funcionaba,  sacudí el polvo, lo coloqué de nuevo en ella y la música comenzó a sonar.

Me acerqué a la ventana y allí, escondida tras unas cajas, una pequeña maleta me llamó maletala atención. Estaba un poco rota por los laterales y los cierres llenos de óxido. La abrí con cuidado, guardaba un montón de recuerdos: marcos desgastados, una tetera de plata, un par de cucharas con iniciales, un gemelo solitario de madreperla, blocs de notas infantiles,  viejas fotos…. Entre todos aquellos tesoros, un montón de papeles escritos a mano que me recordaban a un diario…. Y, debajo de todo eso, envuelto en una tela con estampado de flores, un libro. Pasé mis manos por el título, en relieve, El Asesino ciego, ponía. Había oído hablar de él. En Avilion siempre hubo rumores, pero, bueno, ya se sabe, una no puede fiarse.

¿Quién sería la mujer de la portada?

Podría haberlo dejado ahí. Podría haber elegido la ignorancia, pero hice lo que habríais hecho vosotros, lo que habéis hecho si habéis llegado hasta aquí. Quise saber”.

 

Han pasado unos días desde que visité Avilion y su historia, me recuerda a las muñecas rusas, Matrioshkas, creo que se llaman. Una dentro de otra hasta llegar a la más pequeña. En apariencia, parecen independientes y sin embargo, todas forman parte de la misma historia, igual que Iris y Laura Chase.

¿Verdad o ficción? A pesar de  lo que se habló de ellas y su familia, no todo se ha contado. La manipulación de la información, previo pago, siempre dio buenos frutos, que se lo digan a los Griffen; Sin embargo, los secretos siempre salen a la luz de un modo u otro, ¿será esa especie de justicia poética de la que hablan los libros?

A través de la ventana de la biblioteca aún se podían ver los restos de la antigua fábrica de botones que trajo prosperidad y posición social a la Familia Chase. Sin embargo, los horrores de la Primera Guerra Mundial marcaron el principio del fin.  Ticonderoga

Debajo de todo ese oropel, que disfrazaba de frivolidad la realidad de los años 30, matrimonios pactados, amores clandestinos… debajo de todas esas pugnas por ver quién podía sacar más tajada de las desgracias de la Guerra, no se podía obviar el paisaje que dejaba la Gran Depresión, la aparición de nuevos movimientos sociales y las luchas que se llevaron a cabo por mejorar las condiciones laborales.

Leer la Historia de la mano de aquellos que la vivieron en primera persona siempre es desgarrador, como bien decía Iris, <<La historia, nunca fue tan encantadora y sobre todo no tan limpia, pero lo real no vende; la mayoría de la gente prefiere un pasado en el que nada huela mal>>.

“¿Cómo estalla una guerra? ¿cómo va alimentándose? ¿De qué cantidades de dinero, de qué metales? …La guerra ocurre en blanco y negro. Para los que están al margen, claro. Para los que participan realmente en ella tiene muchos colores, excesivos colores, demasiado brillantes, demasiado rojo y anaranjado, demasiado líquido. Pero para los otros, la guerra es como un noticiario: granuloso, difuminado, con estallidos entrecortados y grandes cantidades de personas de piel gris corriendo, arrastrándose o cayendo, todo en otra parte”.

loversLa mayor parte del tiempo que pasé en aquel viejo desván, leyendo papeles reconozco que me dejé llevar, leía sin conciencia, perdida entre las páginas, desorientada sin saber dónde me llevaría todo aquello, y de pronto, desperté, al más puro estilo Iris Chase. Empecé a encajar piezas, releía las primeras páginas, consultaba notas, artículos de prensa… Y todo encajó como un puzle, dando al traste con las teorías que me había formado hasta el momento.

Durante mi periplo investigador en Avilion, Iris y Laura me desconcertaban, no las comprendía del todo. Y sin embargo, ahora que he llegado al final, que sé la verdad, me han conquistado.

Como toda buena historia familiar, la de los Chase está plagada de claroscuros. La venganza, sordidez y tristeza se entremezclan con la inocencia, el amor y la lealtad, es  la lucha por la supervivencia, en una época en la que no había mucho margen de maniobra.

Mayfair, julio de 1936.

En busca de un adjetivo por J. Herbert Hodgins

 

“[…] Jamás barco más bello surcó los mares. Su estructura exterior exhibe la belleza ágil y aerodinámica del galgo, en tanto que por dentro, presenta tal profusión de detalles y una decoración tan superior que lo convierten en una obra maestra del confort, la eficiencia y el lujo. El nuevo barco es como un hotel Waldorf-Astoria flotante.

No hay forma de describir al Queen Mary, hay que verlo y <<sentirlo>>, y participar en su singular vida abordo.

Llego al final de mi visita y tengo la sensación de haber pasado tan sólo diez minutos en Avilion. Me parece haber estado dentro de un sueño, un poco surrealista, algo así como de ciencia ficción, y sin embargo volvería a empezar de nuevo.

Salgo de la casa. Al bajar la escalinata de acceso al jardín miro hacia arriba, la ventana de la biblioteca está abierta,  ¿cuántos días he pasado allí, leyendo acerca de la vida de Iris y Laura? Sonrío, ya forman parte de mí.

Mientras me dirijo a la estación de tren de Port Ticonderoga no puedo evitar recordar una foto de una Iris, ya mayor, sentada en el pequeño banco de la entrada, con un diario entre las manos. Tiene una mirada pícara, mientras sonríe de medio lado,  en mi cabeza empieza a sonar Edith Piaf con su “Non, je ne regrette rien” y sé que se ha hecho justicia.

 

Epílogo: La otra historia

He leído El Asesino Ciego a ciegas, valga la redundancia. Con esto me refiero que sabía muy poco del libro cuando comencé su lectura. La sinopsis afortunadamente no desvela mucho, lo justo para picarte.

Margaret AtwoodEsta es la razón por la que no he querido hacer una reseña al uso, igual en momentos os parece inconexa, incompleta o fuera de lugar. Mi  intención ha sido evocar, como hace Iris, el misterio, las dudas y los secretos… ambientaros de algún modo en la incertidumbre, la sorpresa y la curiosidad, para atraparos con esta lectura.

No os voy a engañar, esta es de esas lecturas sosegadas, plagada de detalles, (dicen que en ellos está la magia), que se van desvelando poco a poco pero, no os equivoquéis,  tendréis que estar atentos, porque esas pequeñas pinceladas repartidas de forma inteligente, os ayudarán a encajar las piezas, sí, pero, hasta el final, no conseguiréis desvelar ninguno de sus secretos.

Ya os  comenté en las primeras entradas del Adopta una Autora, que Margaret no da puntada sin hilo y que aunque pueda parecer una historia más, la crítica, la ironía y la claridad de ideas, están presentes. Lo veréis en la voz de Iris, que es quien narra la historia, pero también en las intervenciones de Laura, poniendo en duda el orden o las ideas establecidas, ¿una especie de Mary Whitney en Alias Grace? Podría ser.

Confieso que aunque no he contado mucho, os he dejado pequeñas pistas, en la música, las fotos, algunas frases… pequeños guiños que, si habéis leído el libro, creo que os harán sonreír al recordar y en caso de tener esta lectura pendiente, espero haber sido lo suficientemente sutil para enganchar sin desvelar.

Como dato curioso os cuento que Margaret Atwood escribió parte de esta novela en Madrid, en 1999. Se inspiró en una exposición de fotos de Robert Capa sobre la Guerra Civil, de ahí que ésta tenga mención especial en la novela.

Además con El Asesino Ciego, ganó el Premio Booker en el 2000, y aunque es una obra descatalogada, afortunadamente aún es fácil encontrarlo en librerías de segunda mano a un precio muy barato.

Yo no dudaría en hacerme con un ejemplar, os aseguro que merece la pena visitar Avilion, conocer a las hermanas Chase, perderte entre amores, conspiraciones y venganzas… <<su legado, es el reino de la especulación infinita>> Como dice Iris, si habéis llegado hasta aquí, queréis saber, ¿estáis dispuestos a emprender este viaje al pasado y descubrir qué pasó en realidad?

Es medianoche. Es la ciudad de Sakiel-Norn se oye el tañido de una campana de metal que señala el momento en que el Dios Roto, encarnación nocturna del Dios de los Tres Soles, llega a su punto más bajo en su descenso a la oscuridad… Cuando el sonido se apaga el asesino ciego hace girar la llave en la cerradura. El corazón le palpita con fuerza, como siempre en momentos como éste, de considerable peligro para él. Si lo atrapan, la muerte que le dispensarán será prolongada y dolorosa”.