#LeoAutorasOct

¿Os ha pasado eso de seleccionar unas lecturas para un mes concreto y luego vuestro impulso lector ha hecho lo que le ha dado la gana? Pues bien, más o menos, es lo que me ha ocurrido a mí este mes de octubre con la iniciativa #LeoAutorasOct.

En un principio, había seleccionado libros de las autoras adoptadas que sigo: Zadie Smith, Monica Dickens, Natalia Ginzburg, Irène Némirovsky y Clarice Lispector… Al final, aunque mi previsión se vino abajo, he tenido unas lecturas brutales, por historias potentes, originales y muy distintas a lo que he leído en los últimos meses.

De todos modos, de aquí a final de año, me pondré al día con las chicas del adopta. No sé si las trataré como reseñas independientes o las agruparé en una entrada especial, últimamente la falta de tiempo y  la procrastinación otoñal me ganan terreno, peeero sea como sea, hablaré de ellas en el blog.

De hecho, ya me estoy poniendo al día, ahora mismo mi currently reading es Sobre la belleza de Zadie Smith. Adelanto, por cierto, que me está gustando mucho, aunque un personaje insufrible esté ralentizando la lectura pero, esa, es otra historia…

Dicho esto, hoy vengo hacer el repaso de mi particular #leoautorasoct, que comencé en septiembre, con La ciudad solitaria de Olivia Laing.

 

Como dije en Goodreads, tenía pensado hacer reseña del libro, y casi un mes después, aquí sigo, sin saber cómo hablar de él. Tiene tantas lecturas y tantos matices que me abruma un poco, así que, aunque no haya entrada exclusiva de La ciudad solitaria, quiero que este mini comentario sirva como recomendación imprescindible. De verdad,  merece la pena y la edición de Capitán Swing es una maravilla.

El hilo conductor del libro, es la soledad, me atrevería a decir, incluso, que es la gran protagonista. Es lo que conecta a la autora con los artistas de los que habla, y a su vez, con nosotros.

Olivia Laing utiliza un momento complicado de su vida para idear este libro. A través de la obra de Andy Warhol, Edward Hopper, David Wojnarowicz, Klaus Nomi, Henry Darger… conoceremos el Nueva York más artístico y bohemio, pero también descubriremos el lado más triste e incluso sórdido de la ciudad.

Esta lectura, ha sido toda una sorpresa, conocía a la mayoría de ellos, pero nunca había profundizado en su obra o su vida; en este caso, ambas, van íntimamente ligadas. Uno de los que más me ha soprendido ha sido Andy Warhol, artista por el que nunca he sentido conexión, y sin embargo, tras leer el libro y conocer más acerca de su proceso creativo y las razones que le llevaron a pintar, os puedo asegurar que lo miro con otros ojos. Pero, sin duda alguna, es David Wojnarowicz quien más me ha marcado.

Con La ciudad solitaria, te das cuenta que la mayor parte de los artistas que menciona, eran rechazados por salir de la norma y el estereotipo. Fueron personas totalmente transgresoras en su época. Resulta curioso que, lo mismo que les llevó a la fama, también les hizo sentirse excluidos y solos. La soledad en este caso, viene marcada, más por la marginación social, que por ese espacio propio que reivindicaba Virginia Woolf en Una habitación propia o Kate Bolick en Solterona. Y aún así, se sigue mostrando como elemento necesario en la creación artística.

 

Además, la autora también nos habla de un momento bastante duro, como fue la aparición del sida en EEUU y lo que supuso para la sociedad norteamericana en general y para ese Nueva York artístico en particular; dejando claro que los prejuicios, el miedo, la intolerancia o el desconocimiento, nunca traen nada bueno. Todo ello justificaba y permitía deshumanizar personas con una frialdad pasmosa, no sólo los afectados por la enfermedad eran estigmatizados,  aquellos que podían resultar “sospechosos” no corrían mejor suerte. 

A pesar de todo, para mí, el mensaje principal de este libro es positivo, no deja de ser una especie de búsqueda vital que, creo, todos hemos sentido alguna vez. Ese momento en el que intentas  buscar cualquier cosa, un libro, una película, una frase, un viaje…algo, que te haga salir del bucle, que sea el punto de inflexión para el cambio. Para Andy, Edward, David, Klaus, Henry…, fue el arte; para Olivia, investigar sobre ellos y escribir este libro; para vosotros, su lectura, quizás sirva de inspiración.

De lo que estoy segura es que esta lectura, se disfruta de principio a fin, Olivia Laing habla con auténtica pasión y en un tono cercano al lector, además tiene muchísima bibliografía por si queréis seguir investigando,  las reflexiones que deja son muy profundas y merece la pena adentrarse en ellas. A mí, me ha dejado bastante poso, no os voy a engañar, y con un millón de preguntas de esas trascendentales que estoy deseando comentar –guiño,guiño; codo,codo

Esta, es una de mis citas favoritas:

“Buena parte del dolor de la soledad tiene que ver con su ocultación, con que nos sentimos obligados a esconder la vulnerabilidad, la “fealdad” y las cicatrices, como si fueran literalmente repulsivas. Pero ¿por qué ocultarlo? […]
Son muchas las cosas que el arte no puede hacer. No puede devolver la vida a los muertos, no puede reparar peleas entre amigos, ni detener el avance del cambio climático. A pesar de todo, tiene funciones extraordinarias, una extraña capacidad de negociación entre las personas, incluso aquellas a las que nunca hemos llegado a conocer y, sin embargo, se infiltran en las vidas de otros y las enriquecen.
Tiene la capacidad de crear intimidad; tiene su manera de curar las heridas y, mejor aún, de mostrar que no todas las heridas necesitan curarse y no todas las cicatrices son feas
Cuando llegué a Nueva York estaba hecha pedazos y, aunque parezca perverso, la vía para recuperar una sensación de entereza no fue conocer a alguien y enamorarme, sino acercarme a las cosas que otros habían creado y asimilar despacio, a través de este contacto, el hecho de que la soledad, el anhelo, no significan que uno haya fracasado, sino sencillamente que uno está vivo”.

Después de este viaje artístico, fue precisamente, La ciudad solitaria, la que me llevó a mi siguiente lectura. Gracias a Olivia, me acerqué a la obra de Susan Sontag.

La conocía de oídas, pero nunca me había dado por leerla, ¡Qué vivan esas lecturas que te ante el dolor de los demásrecomiendan libros a millones! El caso es que acabé leyendo  Ante el dolor de los demás, un pequeño ensayo lúcido, inteligente y brillante sobre el uso de la imagen, la fotografía, como denuncia de abusos e injusticias, para evitar esa pérdida de memoria, tan habitual en los últimos tiempos. Se centra sobre todo en los crímenes de guerra (Kosovo, Ruanda, Crimea, Vietnam,…)

Me resultó interesantísimo y fascinante la rapidez mental y la forma de hilar temas que tiene esta mujer, es de esas mentes prodigiosas que están a otro nivel. Habla de un tema por el que siento auténtica pasión; de hecho, fue toda una casualidad que mencionara uno de los libros que utilicé para mi tesina, una especie de conexión con la autora un tanto especial.

Por lo que descubrí más tarde, este librito, parece una extensión más matizada de otro ensayo previo, Sobre la fotografía.  Resumiendo, que quiero leer todo lo que ha escrito esta mujer, y aprovechando que estaba en la biblioteca, tengo en casa Renacida, que es la primera parte de sus Diarios, publicados a título póstumo por su hijo. Os mantendré al tanto.


Patti SmithY llegamos a LA LECTURA que me ha robado el corazón,  M Train. Y es que Patti Smith tiene ese poder de calarte (y enamorarte) siempre, ya sea con su música, su poesía o sus reflexiones en forma de libro.

Como mi obsesión no tiene límites, en mi mesita está  Tejiendo sueños, que dicho sea de paso, leeré con Hache, últimamente  tenemos unagi lector, y presiento que este pequeño libro, nos va a dejar momentos muy épicos.

Con M Train, no voy a extenderme mucho, sobre la marcha, me he venido arriba y he decidido dedicar una entrada especial a Patti cuando termine con sus libros, así que de momento os dejo  la mini reseña que hice en Goodreads para que vayáis abriendo boca:

¡MARAVILLOSO! Así, en mayúsculas y con letrero luminoso. Es probable que no sea objetiva porque soy muy fan de Patti Smith, y todo lo que hace esta mujer, me fascina, pero en resumen, este libro es una joya. Para los fans, es un regalo y para aquellas personas que no la conozcan,  un acercamiento muy bonito.

Es un libro entrañable, emotivo y muy poético, de esas lecturas bonitas que disfrutas de principio a fin, mientras acompañamos a Patti en sus viajes (el capítulo de Japón es amor), en su vida cotidiana y sus recuerdos.

Además nos deja un montón de recomendaciones literarias (ya solo con eso deberíais leerlo), al cine y las series. Hacedme caso, la experiencia, merece la pena.

“En el invierno de 1993, mi madre me dio un regalo de cumpleaños adelantado, era una magnífica edición de 1909 de The Little Lame Prince. En la página del título ella había escrito, con su letra entonces temblorosa: “No necesitamos palabras”.
Lo retiré del estante y lo abrí por la página de su dedicatoria. Su caligrafía me llenó de nostalgia que era a la vez reconfortante. “Mamá” dije en voz alta […] Me llevé el libro a mi habitación y lo puse con los libros que habían sido de ella: Ana de las Tejas verdes, Papá Piernas Largas, A Girl of the Limberlost. Oh, renacer dentro de las páginas de un libro”

 


Volver a casa

Y  el review  de este mes, llega a su fin con Volver a casa de Yaa Gyasi, uno de mis libros TOP del año. Como hice reseña hace poco, no voy a comentar nada más, únicamente que es lectura obligada y os va a sorprender para bien.


Antes de cerrar la entrada de hoy, y ya que últimamente estoy leyendo bastante ensayo, si queréis que haga algún post especial sobre el tema, sólo tenéis que decírmelo. Por supuesto, si habéis leído alguno que os haya gustado y  pensáis que no puedo dejarlo pasar, soy toda oídos, ¡vuestras recomendaciones son siempre bienvenidas!

Para terminar, solo puedo decir que mi octubre lector ha sido una maravilla. Mientras hacía el repaso de libros, me he dado cuenta que, todos, de algún modo u otro, me han llevado a Nueva York, una ciudad que, siendo sincera, nunca me ha llamado especialmente. Gracias a la mirada de Olivia, Susan, Yaa -con ese Harlem menos glamuroso- y Patti (sobre todo ella),  he conseguido verla con otros ojos… ¿Quién sabe?, Quizá sea éste, el comienzo de una gran amistad. Tal vez  me quede por aquí, a ver qué otras aventuras me descubre, hasta entonces ¡Felices lecturas familia!

 

Nueva York Elliott Erwitt
Fotografía de Elliott Erwitt.

 

 

 

 

Volver a casa -Yaa Gyasi-

“Ese es el problema de la Historia. No podemos conocer aquello que no hemos visto y vivido de primera mano […] ¿Qué historia debemos creer? Creemos a quien tiene el poder. Él es quien consigue escribir su historia. Por eso cuando estudiáis Historia, siempre debéis preguntaros:    << ¿Qué voz fue silenciada para que ésta se oyese? >> Cuando hayáis respondido a eso, debéis encontrar también esa otra historia. A partir de ahí, empezaréis a haceros una idea más clara, aunque aún imperfecta, de la situación”.

Volver a casa de Yaa Gyasi, es esa otra historia. La Historia incómoda, esa de la que pocos quieren oír hablar. ¿Por qué provoca rechazo querer saber? ¿Tal vez porque nos muestra de lo que son capaces las personas y nos avergüenza reconocer que se permitió, que se miró hacia otro lado mientras se trataba a seres humanos como meros objetos? ¿Acaso no sigue ocurriendo? Diamantes de sangre en Sierra Leona, minas de coltán en el Congo, Ruanda, el Apartheid en Sudáfrica… Ambición, poder, falta de escrúpulos. Todo lo que  ocurre hoy, en cualquier parte del mundo, es la herencia del pasado.

Por eso, La Historia, se estudia maquillada. Por eso, se cuenta velada. A nadie, y mucho menos a los que aún siguen edulcorando la esclavitud con excusas absurdas, le gusta quedar como el malo del cuento. Por eso, se perfila como una gesta; por eso, se utilizan eufemismos: en lugar de explotación, se le llama descubrimiento; en lugar de explotador, se le llama conquistador. 

Antes de entrar en materia, quiero dar las gracias a Hache por acompañarme en este viaje lector. Llevábamos un montón de tiempo intentando hacer una lectura conjunta y creo que ¡no podíamos haber escogido un libro mejor! Hemos vivido la historia muchísimo, no hemos parado de comentar capítulos, impresiones sobre los personajes y esos momentos “intensity”, que nos tenían totalmente atrapadas.

Puedo decir que esta segunda lectura del #LeoAutorasOct, ha sido totalmente enriquecedora, y estoy segura, que no habría sido lo mismo sin mi compañera de batallas,  ¡Esperamos con ansia viva tu review!

 

Castillo
El Castillo de Costa del Cabo o Cabo Corso, Ghana. Al principio se construyó para el comercio de oro y madera pero poco después se utilizó para el tráfico de esclavos. 

 

¿Es posible contar tres siglos de Historia en trescientas setenta y seis páginas? Yaa Gyasi lo ha hecho y de una manera brillante. En esta novela, no sólo veremos el comercio de esclavos, la autora también nos lleva a conocer los campos de algodón del Sur de EEUU, viviremos la Ley de Esclavos Fugitivos de 1850, La Segregación Racial y lo que significaba, en realidad, vivir en el Harlem de los años veinte.

Volver a casa, comienza en Ghana, en el siglo XVIII con la ocupación inglesa. Allí, viven Effia y Esi, dos hermanas que, por las circunstancias, no llegan a conocerse; Effia, obligada a casarse con un gobernador inglés, se queda en África, mientras que Esi, es  secuestrada y vendida como esclava a EEUU.

A partir de ahí, la historia de las dos ramas familiares, se irá alternando; cada capítulo se centra en una época distinta y estará narrado por los descendientes de ambas, llegando, la narración, más o menos hasta nuestros días.

“<<Perdón>> clamaban mientras cometían sus injusticias. Cuando era más joven, Yaw se preguntaba por qué no se limitaban a predicar que las personas debían evitar hacer el mal. Pero cuanto más mayor se hacía, mejor lo comprendía. El perdón era un acto que tenía lugar después de actuar, un pedazo del futuro de la mala obra. Y si consigues que la gente mire al futuro, tal vez no se dé cuenta de lo que estás haciendo para herirlos en el presente”. 

esclavos-plantacion-algodonAunque cada capítulo se centra en un personaje distinto, en ningún momento sientes que haya desconexión, al contrario, la autora, hila y entrelaza a la perfección cada personaje y momento histórico, dejando con ganas de saber más.

Me parece absolutamente fascinante cómo Gyasi ha conseguido, en tan pocas páginas, perfilar tan bien los personajes. No necesitan ser más desarrollados, en cuatro pinceladas los conoces y aunque no aparezcan directamente a lo largo del libro, sí tienen una presencia continua en él. Un planteamiento de lo más original que le da un plus más a la novela.

Volver a casa es una lectura dura, a veces incluso oscura y sórdida; sin embargo,  también está llena de luz, es adictiva y muy potente. A pesar de todo el sufrimiento que vamos a ver, no hay victimismo, ni cursilería, ni melodrama. Una historia, llevada con dignidad y entereza, sin paternalismo ni condescendencia.

En algunos momentos, es inevitable llorar de rabia o indignación; en otros, es pura emoción por los personajes. Emoción y empatía por Effia y Esi; por H, Kojo y Quey; o por mis queridas Ness, Willie y Marjorie, tres de mis favoritas. Ellas, son pura resiliencia.

Todos y cada uno de los personajes tienen algo especial. Se caracterizan por la humanidad que desprenden y la constante búsqueda de la propia identidad. Pero si tuviera que destacar algo, es el peso que tienen las mujeres en este libro, todo un ejemplo de superación y lucha. Aún me sorprende la capacidad que tienen de seguir adelante, de levantar la cabeza y continuar, a pesar de las circunstancias, de los obstáculos y las injusticias.

 

Sé que son personajes de un libro, pero en realidad, no dejan de ser reflejo de millones de personas que pasaron lo indecible porque, la arrogancia, el abuso y el afán de control y dominación de otras, justificaba someter, esclavizar y matar impunemente a otras, por tener un color de piel distinto.

“Sé lo que estás pensando. Todos formamos parte de esto. Los asante, los fante, los ga. Los británicos, los holandeses y los americanos. Y no te equivocas, nos enseñan a pensar así. Pero yo no quiero pensar así. Cuando se llevaron a mis hermanos y a los demás, mi aldea lloró la pérdida mientras redoblábamos nuestro potencial militar. ¿Qué significa eso? ¿Que vengamos las vidas perdidas matando a más personas? Para mí eso no tiene sentido. Yo amo a mi gente, James. Estoy orgullosa de ser asante y segura de que tú lo estás de ser fante. Pero después de perder a mis hermanos, decidí que en lo que mí, Akosua, respecta, yo sería mi propia nación”.

¿Sabéis qué es lo peor? Que hoy, en pleno siglo XXI, en el año 2017, aún hay gente que piensa igual. Lo vemos continuamente en la televisión cuando aparecen casos como los de Ferguson o Charlottesville, y dar poder a señores que fomentan discursos de odio, no ayuda a acabar con los prejuicios, el racismo y la discriminación.

Por eso leer estos libros, es importante; por eso, leer este trocito de Historia, es tan necesario. Aunque sea duro o incómodo. Si queremos construir sociedades mejores, más humanas y más empáticas, debemos conocer el pasado para no repetirlo. Conocer la historia contada por esa otra parte de la que hablaba al principio, es nuestra deuda, nuestra responsabilidad con todos aquellos que se quedaron atrás.

De verdad, dadle una oportunidad a Yaa Gyasi, no la rechacéis porque sea difícil de digerir, es muchísimo más, también hay luz en ella, redención, fortaleza, amor…siempre he pensado que hay libros que te cambian, que educan e incluso te hacen ser mejor, y este, es uno de ellos. Además, la novela se lee sola, está muy bien escrita y cuando lleguéis al final diréis aquello de << ¿por qué no la he leído antes?>> Confiad en mí, Volver a casa, merecerá la pena. 

misty2

Parte del castillo como un coco,
estoy yo dentro, estás tú.
Nosotras, las dos, sentimos la arena,
el viento, el aire.
Sólo una el látigo.
Tras el barco grande. Azotes.
Nosotras, las dos, negras.
Yo, tú.
Una creció en tierra de cacao,
la otra nació de un fruto,
la piel intacta, pero sangrante.
Nosotras, las dos, atravesamos las aguas.
Parecen otras
y son las mismas.
Las nuestras. Piel de hermanas.
Quién lo diría.
Ni tú ni yo.

 

Alias Grace -Margaret Atwood-

Aquella noche yo dormí con Nancy; antes de retirarnos, McDermott me dijo que había decidido matar a Nancy con un hacha cuando estuviera acostada. Le supliqué que no lo hiciera aquella noche, porque podría matarme a mí en su lugar. Maldita sea -exclamó él- pues entonces la mataré mañana muy temprano. El sábado me levanté con el alba y, cuando entré en la cocina, McDermott estaba limpiando los zapatos y el fuego ya estaba encendido. Me preguntó dónde estaba Nancy, le contesté que vistiéndose. ¿La vas a matar esta mañana?, le pregunté. Me contestó que sí. Por el amor de Dios, McDermott, le dije, no la mates en la habitación, pondrás el suelo perdido de sangre. Bueno, contestó, pues no la mataré allí, pero le daré con el hacha en cuanto salga”.
–Confesión de Grace Marks, Star and Transcript, Toronto Noviembre de 1843-

El 13 de julio de 1843 tuvieron lugar los asesinatos del Señor Thomas Kinnear y Nancy Montgomery. La prensa canadiense, estadounidense y británica se hicieron eco de este suceso que causó una gran conmoción.grace-marks-1

Grace Marks,  de 16 años,  criada de la casa y  otro empleado, James McDermott fueron acusados de los asesinatos. Sólo se les juzgó por la muerte de Kinnear. McDermott fue ahorcado en la Cárcel Nueva de Toronto el 21 de Noviembre de 1843, mientras que  a Grace se le conmutó la pena capital por cadena perpetua.

Dieciséis años más tarde, un grupo de reformistas y espiritualistas que defienden la inocencia de Grace, contratan al Doctor Simon Jordan, especialista en enfermedades mentales, para ayudar a  Grace a recordar lo que pasó realmente aquella fatídica mañana.

Con un comienzo así, estoy segura que la mayoría os habéis formado una opinión y un juicio acerca de lo sucedido,pero,y si os dijera que nada es lo que parece –¿o sí?- ¿Realmente fue Grace Marks la instigadora del crimen y la verdadera asesina de Nancy Montgomery y Thomas Kinnear o fue una víctima involuntaria obligada a guardar silencio a causa de las amenazas de McDermott y su propio temor a perder la vida?

Para descubrirlo tendréis que leer Alias Grace, porque poco os voy a desvelar. Escrita maravillosamente bien, desde los primeros capítulos, este libro te absorbe, dejándote completamente sin aliento, convirtiéndose verdaderamente en una lectura adictiva.

atwood

La autora, Margaret Atwood, activista por los Derechos Humanos, feminista y defensora de causas medioambientales, deja parte de ese compromiso social en este libro, criticando sin tapujos una sociedad que cojea por todos lados.

Es una historia sórdida, violenta, indecente, que deja patente el atractivo que provocaba el sensacionalismo barato y  la clara desvergüenza social, de una época que intentaba guardar las apariencias a través de la religión, el puritanismo y los “buenos modales”.

Durante las reuniones que mantiene con el Doctor Jordan para recuperar parte de su memoria, Grace Marks nos va tejiendo su pasado, su infancia en Irlanda, el viaje a Canadá, su estancia allí y las diferentes casas donde vivió hasta el momento de su condena. No sé si será un percepción mía, pero es como si la historia te la contara una niña, con un tono muy inocente, casi llega a ser una visión infantil del mundo. A su vez,  el Doctor Jordan, intenta ordenar todas esas piezas confusas que rodearon los acontecimientos, y sin embargo él mismo –al igual que nosotros- queda envuelto en su propia confusión, creencias, pensamientos…todo queda enmarañado, dando la impresión de que la única cuerda, realmente en toda esta historia, es Grace.

alias-graceiiMientras que Grace Marks nos describe su mundo con este tono infantil, es en Mary Whitney, sin duda, donde encontramos esa voz descarnada, adulta; es quien se encarga de  abrirle los ojos, no sólo a la propia Grace, sino también al lector, sobre lo que realmente es la vida en el Siglo XIX y el significado de la misma, evitando cualquier floritura o “maquillaje” religioso, espiritual, político y cultural de la época.

Las épicas intervenciones de Mary Whitney, son dignas de mención,  con su mordacidad,  deja claro que ser mujer, era una putada, fueras de la condición que fueras, estabas realmente jodida.

A pesar de ser una historia dura, por su brutalidad, por el pasado de la protagonista y la frialdad con la que a veces nos relatan los hechos, Alias Grace, está plagada de sarcasmo, humor negro y verdades tan crudas, que mientras sueltas la carcajada, sientes  a su vez como si cada página del libro te pegara un tortazo en la cara, un verdadero jarro de agua helada en pleno invierno.

“…Después me prestó su enagua de franela roja hasta que yo tuviera una y me enseñó cómo doblar y sujetar los paños y me dijo que algunos lo llamaban <<La maldición de Eva>>, cosa que a ella le parecía una estupidez, ya que la verdadera maldición de Eva era tener que aguantar las idioteces de Adán que, en cuanto surgió un problema, le echó toda la culpa a ella.”  ( Aquí yo me levanté y le hice la ola, soy muy fan de Mary Whitney )

Margaret Atwood, no deja títere con cabeza, critica el modo en que se trataba a las presas, las pocas garantías  que se tenían en los juicios, sobre todo si eras pobre, donde la sentencia estaba dictada antes de ser juzgada y por supuesto critica duramente a la prensa, más interesada en chismorreos sensacionalistas que en la verdad, dejando bastante clara la falta de ética y veracidad de los medios que informaron acerca de los hechos.

“También me echaron en cara que al principio me mostrara tan tranquila y de tan buen humor y tuviera una mirada tan serena, cosa que a su juicio era una señal de insensibilidad; pero si hubiera llorado, habrían dicho que era una señal de culpabilidad, por cuanto ya habían llegado a la conclusión de que yo era culpable y cuando, la gente llega a la conclusión de que has cometido un delito, cualquier cosa que hagas se considera una prueba; creo que si me hubiera rascado o sonado la nariz, los periódicos también lo habrían comentado con frases maliciosas y altisonantes. … A los periodistas les gusta creer lo peor; de esta manera venden más periódicos, tal como uno de ellos me dijo”.

Otro de los temas recurrentes en la historia y que se menciona a lo largo de toda la lectura, es la tendencia que hubo en el Siglo XIX a  diagnosticar como histeria femenina, prácticamente cualquier síntoma: irritabilidad, desmayos, insomnio, respiración entrecortada, dolor de cabeza, “tendencia a causar problemas”  [“Histeria. Estos ataques suelen producirse sobre todo en mujeres jóvenes, solteras y de temperamento nervioso…Las mujeres que los sufren suelen pensar que padecen <<todas las dolencias a que está sujeta la carne>>…” Isabella Beeton –Beeton’s Book of Household Management, 1859-1961-]. Tanto Grace como el Doctor Jordan lo tienen muy presente, no deja de ser otra muestra más de la misoginia que imperaba en aquellos momentos,  el conflicto existente entre la mujer desapasionada, considerada modelo de virtud y moralidad en contraposición  a la que “cedía” al deseo y las pasiones y que por tanto era tratada de libertina, perversa o loca,  ganándose así, un viaje directo al manicomio.

Muchas de las mujeres del manicomio estaban muy cuerdas cuando no bebían, pues la locura les venía de la botella. Una de ellas estaba allí para huir de su marido que la dejaba toda negra y azul de las palizas que le daba; el loco era él, pero nadie lo encerraba“.

Este libro llegó a mis manos gracias a Cris, no puedo estar más agradecida, porque siendo mi primera lectura de Margaret Atwood, puedo decir que ya se ha convertido en una de mis escritoras favoritas.

Alias Grace, es una historia real perfectamente documentada, al comienzo de los capítulos recopila algunos extractos de los periódicos de la época, informes del penal donde estaba Grace, escritos de las personas que se relacionaron con ella…

El libro seduce sin que te des cuenta. Grace es una narradora absolutamente fantástica, que, tal como hace con el Dr. Simon Jordan, encandila al lector, desdibujando la clara línea entre lo real y lo ficticio, entre  lo falso y lo verdadero….llevándote por un camino donde ni el malo es tan malo, ni el bueno tan bondadoso como lo pintan. Si quieres descubrir realmente quién es Grace Marks y qué pasó ese 13 de Julio de 1843 sólo tienes que hacer una cosa, LEER.

“La cautiva levantó un rostro tan suave y dulce como el de una santa de mármol o el de un niño de pecho; tan suave y dulce era, tan lindo y fresco, que ni el dolor podría arrugarlo ni el pesar ensombrecerlo.
La cautiva levantó la mano, y a la frente se le acercó; << me han golpeado –dijo-, y ahora me aflige el dolor; pero vuestros hierros y grilletes de poco os servirán, y aunque de acero fueron, retenerme no podrán>>”.
Emily Brontë, La Prisionera, 1845.

 

Leyendo Autoras En Octubre

,Menudo septiembre toledano estoy teniendo, y yo que pensaba que comenzaría el “año” con tranquilidad… El caso es que, entre tanto lío, he querido sacar un ratico para hablaros de la iniciativa que Carla, Isa, Isa-Janis , Omaira , Nuria y Dalayn (gracias Omaira por recordarme a todas las pioneras) tuvieron hace algunas semanas por Twitter: Aumentar las lecturas de Autoras.

Si somos sinceras y sinceros, en el cómputo anual de libros leídos, por lo general, priman los autores masculinos (sobre todo en género fantástico y ciencia ficción) por ello, nuestras chicas decidieron darle la vuelta a la tortilla y equilibrar la balanza, y eligieron el mes de octubre para leer libros escritos por mujeres.

Haciendo recuento, mi baremo está bastante equilibrado, leo mucho clásico y ahí me tienen atrapada las autoras por goleada, por eso voy a aprovechar la iniciativa, para leer a más escritoras contemporáneas y la extenderé hasta final de año.

Estas iniciativas me parecen perfectas –y necesarias– para visibilizar una realidad bastante vergonzosa, para tomar conciencia y que se convierta en un hábito, porque la iniciativa es un punto de partida, pero no termina en octubre. Desde aquí, añado un plus, y es que aumentes tu lista de autoras a lo largo de todo el año.

Lo que no se nombra, no existe, así que mientras leas, propongas y compartas utiliza el hashtag #LeoAutorasOct y súmate a nuestra pequeña revolución.

Me despido por hoy, pero tranquilidad que el mes que viene vuelvo a reseñar y regreso con fuerza y pilas cargadas.

Para abrir boca, os dejo mis propuestas lectoras para la iniciativa, podéis visitar el resto de blogs para inspiraros, tienen una lista que os conquistará, os digo que la mía está aumentando considerablemente.  

Felices Lecturas