En Grand Central Station me senté y lloré -Elizabeth Smart-

Ah, girasol, cansado del tiempo,
Que cuentas los pasos del sol,
Persiguiendo esa dulce dorada región
En la que el viajero habrá terminado el viaje.
William Blake.

No tenía pensado hacer reseña hasta navidades -como pequeño intento de cerrar el año bloguero con un mínimo de decencia-, y sin embargo, aquí estoy gracias a esas casualidades lectoras que te empujan a hablar de un libro sin parar.

Sin proponérmelo siquiera, me planto frente a la página en blanco con ansia viva y escribiendo, casi del tirón, mi experiencia con la última lectura que tenía entre manos. ¡Gracias por la inspiración Elizabeth Smart!

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Precisamente de ella es En Grand Central Station me senté y lloré. Lo terminé hace unos días y, aunque hice un pequeño comentario en Instagram y goodreads sobre el libro, me apetecía profundizar un poco más en ello; sirva pues este regreso como triple recomendación.

Este libro de Elizabeth Smart, cuyo título ya me parece maravilloso y sugerente, me trae de cabeza desde hace días. Me sorprende incluso que lo que me motive a escribir de nuevo en el blog, sea precisamente un libro que me ha generado esta bipolaridad, ¡oh, las musas lectoras, cuán caprichosas son! Como comentaba en redes, no me gusta nada lo que me cuenta, pero -y aquí viene lo interesante- me ha fascinado cómo está escrito. Confieso abiertamente que su forma de escribir se ha convertido en una especie de obsesión que me lleva a releer muchos de sus párrafos de nuevo.

¿Necesitáis alegría, necesitáis amor? ¿Sois hojas empapadas en algún patio olvidado? ¿Sufrís frío, hambre, soledad, parálisis, ceguera? Tengo lo que queráis, a puñados, a brazadas, para todos.

Como decía, lo que cuenta no me gusta. No me gusta porque habla de una relación tóxica y dañina. No me gusta porque su forma de ver el amor de pareja es absorbente, opresiva y asfixiante.

Es cierto que este libro es una autobiografía, hay que tenerlo en cuenta porque por mucho que a veces nos disguste algo, no podemos cambiarlo. Elizabeth habla de su experiencia, con lo cual tampoco voy a juzgarla. Sin embargo, esa forma de querer, tal como ella transmite, no la comparto en absoluto. Para mí el amor da libertad, es un sentimiento que suma, no resta, ni limita, ni encadena, y leyéndola he tenido la sensación de estar en un bucle lleno de angustia, donde al final la soledad y la frustración es lo que domina.

Las referencias al momento social y político en el que transcurre todo, también hay que tenerlas en cuenta. Se publicó en 1945 y en parte, parece que la autora intenta reflejar los estragos de la guerra a través de su propia relación; una batalla continua, tanto a nivel personal como público.

Por otro lado, su publicación en aquella época y contando lo que cuenta, debió ser un escándalo tremendo; hace varias menciones a los cotilleos, dimes y diretes que tuvo que soportar. Puedo no estar de acuerdo con lo que cuenta, pero nunca me gustaron los “juicios en plaza pública”, más cuando a la otra parte implicada se le hacen concesiones.

Todas mis estrellas polares se han convertido en estrellas caídas. Mi mente flota como los restos de naufragio en la gran riada. Nadie, ni siquiera algún morboso adolescente, se ha aferrado nunca de un modo tan salvaje a una conclusión melodramática. El mundo, entre tanto, eleva su clamor.

Independientemente de su vivencia, con la que insisto se puede empatizar o no, para mí, lo importante de esta lectura es la forma en la que está escrita; absolutamente maravillosa.

La manera de transmitir todos esos sentimientos y experiencias me ha dejado con la boca abierta. El uso del lenguaje, cómo lo explota y lo trabaja, es magia. Pura poesía. Cada párrafo tiene una belleza lírica que, lejos de resultar empalagosa o forzada, te hace querer más, fluye con vida propia. Lograr eso cuando está contando una historia que, sin profundizar mucho, produce rechazo, me parece fascinante. Y si encima usa referencias literarias evocando la poesía clásica, ya me gana.

IMG_20181126_214338_009Elizabeth es visceral, vehemente y sincera, cuenta su historia como una especie de catarsis vital arrolladora. De hecho, la progresión de la lectura va inscrescendo, hilándolo perfectamente con las etapas por las que pasa su relación. Estoy segura que la misma historia la cuenta otra persona y probablemente hubiera dejado el libro en Grand Central Station reposando.

Más allá de todo lo que os intento transmitir en este pequeño post, es una lectura de sentimientos negativos, lo que revolotea alrededor es soledad, frustración, tristeza, angustia, decepción…Y a pesar de todo, con lo que me quedo es con esa capacidad que tiene la autora de vomitar todo eso en estas páginas de una forma tan bella.

Cuanto más leo y descubro nuevas autoras/es me doy cuenta, que es importante cómo nos llegan las historias y cómo nos las cuentan. Soy partidaria de leer todo aquello que nos aleja de nuestra zona de confort -ya sea por forma o contenido-, como experimento y por supuesto como aprendizaje.

Si en algo ayuda el contenido de este libro es a identificar una relación desigual y poco sana. Y sí, genera rechazo, pero, sin duda alguna, también muestra la valentía de la autora que, a pesar de todo, no se avergüenza. Tuvo las agallas de contar SU historia, por encima de rumores y juicios morales, mostrando un montón de matices grises alrededor de todo ese ruido.

Esa voz lírica y poética que, más que hablar se desnuda sin tabúes, es suficiente para que le hagáis un hueco en vuestra agenda lectora. Sé que no a todo el mundo le gusta este estilo, pero en este caso no creo que sea importante intentar entenderla o descifrar qué dice, solo es necesario estar dispuesta a fluir con el texto y escuchar lo que Elizabeth Smart tiene que decir.

La vida es una sombra que transcurre, un pobre actor que, orgulloso, consume su turno sobre el escenario, para jamás volver a ser oído. Es una historia contada por un necio, llena de ruido y furia, que nada significa.
Macbeth , William Shakespeare.

Memorias de verano

Hace ya más de un mes de la última entrada en el blog y aunque prometí que estaría más activa, las circunstancias, el descanso y el modo zen lector me han hecho estar poco inspirada para escribir.

Sin embargo, y contra todo pronóstico, las musas han aparecido como por arte de magia mientras hacía el recuento de las últimas lecturas, y aquí estoy dándole a la tecla para hablaros de Memorias.

No sé qué tiene este género que me fascina tanto ¿será la cercanía con quien escribe? ¿quizá la curiosidad por conocer otros estilos de vida? ¿o tal vez la necesidad de aprender de esas mujeres increíbles? Supongo que mi vena nostálgica tiene algo de culpa y como esta época del año es muy de rememorar, no puedo resistirme a ellas; por eso he pensado que sería buena idea compartir algunas de las últimas que he leído, ¿quién sabe?, igual encontráis vuestro próximo flechazo lector entre algunas de estas autoras tan fascinantes.

mi londres

Hace unos meses viajé hasta la Sicilia de los años 50; los que me seguís recordaréis que os hablé de Unas gotas de aceite, de Simonetta Agnelo Hornby en la entrada anterior. Descubrirla ha sido maravilloso, mi flechazo por Italia es bien conocido y pasear por Mosè de la mano de Simonetta fue realmente inspirador.

En esta ocasión, quiero recomendar Mi Londres. Un libro distinto y diría que peculiar. Aunque cuenta parte de su vida y recorremos con ella Su Londres particular, como bien dice la propia autora: <<Este libro no es una guía turística, ni una biografía, ni una novela, ni un ensayo literario y mucho menos un texto sociológico, sino una declaración de amor a una gran ciudad y a sus habitantes>>.

Casi a modo de relato, cada capítulo cuenta pequeños retazos sobre su vida en la ciudad -llegó por primera vez como estudiante en 1963-, hilándolos a la perfección con anécdotas, detalles, recomendaciones y datos históricos que han elevado mi ya infinita curiosidad a niveles estratosféricos. 

Sin duda, ese es uno de los puntos fuertes de esta lectura, las ganas de descubrir la sociedad y cultura inglesa que no te cuentan en las guías; detalles que nos convierten en viajeras y no en turistas

Además, es muy interesante ver cómo va sorteando los diferentes obstáculos con los que se encuentra para ejercer su profesión de abogada, lo relata con esa fina ironía inglesa que tanto adoro y que me ha hecho recordar a Barbara Pym en más de una ocasión.

 

Es cierto que mi favorito hasta el momento sigue siendo Unas gotas de aceite y que esta lectura me ha hecho arrugar un poco la nariz con algunas expresiones (no sé si por la traducción), pero no es algo que la haya estropeado; he disfrutado como una enana de este pequeño viaje lector.

Sin duda alguna, Simonetta ha sido un descubrimiento fantástico este año, y es una pena que no se conozca un poco más su obra, es bastante prolífica, tanto en ficción como en no ficción; hasta el momento, si no me equivoco, podéis encontrar estas dos en Gatopardo, mientras que La Mennulara y La tía marquesa están publicadas en Tusquets.

Estoy deseando continuar con su obra, y hablaros un poquito más de ella por aquí. Hasta entonces si os apetece un verano en la Italia de los años cincuenta o en Londres de los sesenta-setenta, ya sabéis, ¡leed a Simo!

<<La pasión por la lectura y el placer por compartirla, junto con el deseo de estar informados sobre las novedades de las librerías, dieron origen a los Book Clubs: grupos de personas que se reúnen generalmente en los pubs, una vez al mes o más, siguiendo el ejemplo del doctor Johnson y sus amigos>>.

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El vuelo de enlace con Londres me llevó a la Europa de entreguerras donde conocí a Claire Nicolas White y su Mosaico de una vida.

Esta pequeña biografía, a modo de retrato impresionista, resume su infancia, adolescencia y madurez de una manera lúcida y conmovedora. Un librito de apenas 250 páginas que encaja a la perfección fragmentos vitales repletos de viajes, experiencias y recuerdos llenos de ternura y humor.

Podría dividirse en una primera parte centrada en su infancia, antes de la guerra, llena de viajes, carente de preocupaciones y muy bohemia. Sus padres eran artistas con una relación nada convencional para la época, hecho que marcará a la propia autora y que veremos contrapuesto en la educación que recibe en el colegio.  

En la segunda y con la guerra a las puertas, nos cuenta la huida de la familia a EEUU y todo el choque cultural y social que supuso ese cambio, empezar de cero en una tierra desconocida donde no eres nadie.

<<Yo era una refugiada, como lo es la mayor parte de la gente en Norteamérica, o lo ha sido, o sigue siéndolo durante toda la vida, trasladándose de este a oeste, de norte a sur, de la ciudad a las afueras, siempre en busca de una forma de vida mejor, un lugar mejor en el que vivir>>.

En este éxodo, veremos cómo Claire y su familia intentan adaptarse a nuevas costumbres y modo de vida; el arte de sus padres también sufrirá un cambio, aunque intenten aparentar que todo sigue igual. 

Con tono irónico y cautivador, la autora va uniendo piezas, encajando momentos históricos y personales con artistas relevantes del momento, (Aldous Huxley -tío de la autora-, Igor Stravinsky, Cristopher Isherwood o Greta Garbo), formando un mosaico vital impresionante que merece la pena conocer.

 

A medio camino entre Londres, Italia y EEUU, estoy visitando París de la mano de mi queridísima Edith Piaf, a la que por supuesto, dedicaré una entrada especial en cuanto acabe su lectura.

Voy con calma, porque Edith y su hermana Simone Berteaut, – es quien escribe la biografía-, tuvieron una vida muy dura. Cada capítulo tiene la intensidad de una de sus canciones, y aunque en un principio pueda resultar abrumador, no puedo evitar engancharme a la manera de contar de Simone, es fantástico conocerla a través de sus ojos.

Edith me ha fascinado desde que sigo su música, es tan humana…, una mujer que se hizo así misma, con ese desparpajo tan característico, no en vano gracias a esa personalidad tan arrolladora, consiguió superar los obstáculos y cumplir un sueño, ser la voz más original y fantástica de la chanson francesa. Sin duda conocer su apasionante vida está siendo un torbellino de emociones que espero poder compartir muy pronto, aunque os recomiendo desde ya, que si tenéis oportunidad de leer este libro, no lo dejéis escapar.

Y hasta aquí mis memorias veraniegas, espero que os haya gustado la entrada y si queréis contarme qué estáis leyendo, como siempre, los comentarios están a vuestra disposición.

Prometo seguir informando familia ¡mil gracias por seguir ahí!

¡Feliz Verano!


Pd: Casi se me olvida, para quien siga la tradición del Tochogate2018 el mío este año es “Breve historia de siete asesinatos” de Marlon James, llevo unas cien páginas y me está dejando muy loca…, seguiré informando.

 

Recomendaciones lectoras

¡He vuelto! *baila feliz bajo la lluvia primaveral*

Primero de todo quería pedir disculpas por el parón de estos meses, aunque he ido haciendo comentarios de mis lecturas en Goodreads e Instagram, no he tenido tiempo de hacer reseñas más extensas en el blog, ni de hacer visitas a bitácoras amigas, pero ahora que ya estoy de vacaciones, espero recuperar el ritmo lector y hablaros algo más de mis lecturas por aquí, que ya sabéis que es lo que me gusta y lo que más disfruto…, bueno, si no he olvidado escribir, claro.

Como segundo punto, y no por ello menos importante, quería dar las gracias. Gracias y mil veces gracias, por seguir acompañándome, por los mensajes y ánimos que me han ido llegando durante este tiempo, ¡sois geniales! Como adelanto, os diré que tengo un montón de ideas nuevas, algún que otro ciclo chulo, darle un nuevo aire a este pequeño diario…En definitiva, en estos meses de parón, no han parado de fluir ideas y tengo muchísimas ganas de compartirlas con mi pequeña familia bloguera; por supuesto, si tenéis sugerencias ya sabéis que son siempre bienvenidas.

Dicho esto, no me lío más, os dejo aquí la selección de recomendaciones lectoras que me han acompañado estos meses, espero que os guste: 

Joan Didion. Soy muy pesada con esta autora, lo sé, pero no puedo evitarlo. La descubrí el año pasado y fue un flechazo, me enamoró completamente su forma de transmitir. Sí, más allá de escribir, Joan transmite con cada palabra, es una delicia leerla. De ella os recomiendo:

  • El año del pensamiento mágico: Es un libro honesto y muy humano, que habla del duelo por el que pasa cuando fallece su marido. Y aunque es un libro triste tiene una belleza que atrapa. Hay algo especial en este libro que merece la pena conocer.

<<Tienes que sentir cómo cambia el oleaje. Tienes que ajustarte al cambio. Eso me decía>>.

  • Río revuelto: Esta lectura me dejó emocionalmente exhausta. Es intenso, es absorbente…un microcosmos lleno de personajes complejos e imperfectos que te atrapan en la primera página y no te sueltan hasta que llegas al final. Desde luego uno de los poderes que tiene Joan Didion, es transmitir emociones y aquí lo hace de manera magistral, no dejéis de darle una oportunidad; estoy segura, indiferente no os va a dejar, una vez se empieza con ella, es imposible parar.

<<Por encima de todo había sido una historia de accidentes: de seguir adelante y de accidentes. ‘¿Qué quieres, pues?’, le había preguntado esa noche a Everett. Era una pregunta que les podría haber hecho a todos ellos>>.


atkinsonKate Atkinson. Tenía pendiente a esta autora desde hace un par de años y justo en una de mis visitas a la biblioteca tropecé con “Una y otra vez. (La recomendación venía de una de mis tops, Cris)

<< ¿Y si tuviéramos la oportunidad de vivir una y otra vez hasta que nos saliera bien?>>.  

No puedo contar mucho sin desvelar la trama y lo mejor de esta lectura es leerla a ciegas, porque un spoiler puede destripar completamente el libro. Solo diré que la historia transcurre durante 1910 a 1945, y se desarrolla básicamente en Londres, os podéis imaginar *se tapa la boca*. La ambientación histórica es una maravilla, uno de los puntos fuertes de la lectura, sin duda alguna. Destaco también el carisma de los personajes, fantástico, Ursula y Teddy son mis favoritos. Y… hasta aquí puedo leer, por lo demás diría que os dejarais llevar por sus páginas, no os vais a arrepentir.


monikaVestidas para un baile de Monika Zgustová, es uno de los libros más duros que he leído durante estos meses. También una caza de biblioteca que llegó por casualidad y que debería ser lectura obligatoria.

Monika, la autora, es especialista en literatura e historia rusa y lo que recoge este libro son los testimonios de las mujeres que sobrevivieron a los Gulag rusos. Siempre se habla de los hombres que estuvieron allí, pero pocas veces se menciona a las mujeres ¿qué raro, verdad?

No miento ni exagero si digo que con este libro he llorado de rabia, impotencia e indignación, pero también de emoción, por su capacidad de superación, por su resiliencia y por la sororidad que transmiten estas mujeres.

No consigo comprender cómo es posible que se permitiera todo esto, y lo peor de todo, que se viera normal. Y no, este libro no recoge morbo ni melodrama. Esta lectura da voz a nueve mujeres con una fortaleza tremenda, Zayara Vesiólaya, Susanna Pechuro, Ela Markman, Elena Korybut-Daszkiewicz, Valentina Íevleva, Natalia Gorbanévskaya, Janina Misik, Galia Safónova, Irina Emeliánova: ELLAS, son el testimonio de historia que no recogen los libros al uso, voces silenciadas, la cara b de una Historia que se cuenta a medias y gracias a Monika, hoy nos llega. Nueve mujeres, nueve testimonios, nueve supervivientes, nueve representantes de la (no) vida en el gulag. Por Ellas y por todas, hay que leer este libro

<<Del paso fatídico tú eres la alegría
cuando vivir duele más que la enfermedad.
La raíz de la belleza es la valentía
Y es lo que nos atrae como un imán>>.


Quien me conoce, sabe que uno de mis géneros predilectos son las memorias y biografías. Es una manera especial de ver a la persona en lugar de al personaje o figura pública, en cierto modo les hace humanos. Por eso, me gustaría terminar con dos lecturas amables, de esas para desconectar, disfrutar y que transmiten paz.

Recientemente descubrí a la autora italiana Simonetta Agnello Hornby. Mi debilidad por Italia, hace que siempre tenga en mis estanterías literatura italiana, en sus historias siempre encuentro una calidez especial, que me hace sentir en casa. Y creo que Unas gotas de aceite, es perfectamente evocador en este sentido. La autora cuenta parte de su infancia en Mosè (Sicilia) durante los años 50. La vida en aquella finca, transcurre entre reuniones familiares, juegos y aventuras infantiles y comida, muchísima comida entorno a la mesa. De hecho, el libro se acompaña de veintiocho recetas familiares que llevan detrás una pequeña historia. Es una lectura entrañable y muy dulce, un pequeño trocito de felicidad que se degusta con una sonrisa.

La segunda, es un libro que leí el año pasado y que no había comentado aún, Un año en los bosques, de Sue Hubbell, otro de esos descubrimientos fantásticos con los que tropiezo durante mis cacerías libreras. En esta ocasión Sue, nos cuenta sus peripecias diarias en las montañas Ozarks, en el Medio Oeste de EEUU. Perteneciente al género del nature writing, consigue teletransportarte a un entorno bucólico y salvaje como una habitante más. Relata un montón de curiosidades acerca de su trabajo como apicultora, y de ese paraje que llegas a adorar al final del libro. La anécdota de las arañas reclusas pardas es una de mis favoritas. En definitiva, un canto a la naturaleza que seguro os hará desconectar del mundanal ruido que nos rodea últimamente.

Y por hoy nada más, espero que os haya gustado y que os animéis con alguna de estas lecturas. 

Por cierto, ¡contadme! ¿qué habéis estado leyendo este tiempo? ¿Algún título imprescindible que deba apuntarme?

Nos vemos en la próxima entrada, familia, felices lecturas.


Pd: Por la nueva Ley de Protección de Datos, he actualizado la política de privacidad y cookies en el blog. Os iré informando si hubiera cambios o algún que otro añadido.

Pd: La foto de portada la he sacado de Pinterest, pero no sé quién es la autora o autor.

Con rabia -Lorenza Mazzetti-

<<Entramos en la vida con ardor y malicia,
como le corresponde a la juventud,
no queremos una no-verdad o una media-verdad,
queremos, únicamente, la verdad>>.
Yevgueni Yevtushenko.

Con Rabia (1969), de Lorenza Mazzetti, se ha convertido, sin pretenderlo, en la primera mejor lectura del año. Si tuviera que definirla de alguna forma, diría que es como un potente vendaval de emociones y sentimientos completamente arrolladores. Y es que esta mujer desprende carácter, fortaleza y valentía a raudales.

Autobiografía de la propia autora, se centra en su adolescencia durante la posguerra italiana. Su vida no fue fácil, ella y su hermana gemela, fueron las únicas supervivientes del exterminio de su familia, llevado a cabo por los nazis. Si en El cielo se cae, contaba su infancia y los momentos previos a los asesinatos, Con rabia es el testimonio de lo que viene después. ¿Cómo se vive tras un suceso así?

A través de Penny, narradora y alter ego de la autora, Lorenza hace una crítica brutal a todo. Esta mujer tiene filtro cero para hablar de lo que le molesta, de la injusticia, de esa sociedad vacía llena de superficialidad que se mantiene ciega ante el horror del mundo.

 <<Porque lo que se dice libertad, en esta ciudad, sólo la tienen los hombres. Ser mujer significa ser esclava. Me resisto a convertirme en una mujer como todas las demás, es decir, una esclava>>.

Es cierto que no escribe este libro siendo adolescente, sino cuando ya es adulta; de hecho, informándome un poco, descubrí que lo hizo al regresar a Italia (vivía en Londres). El choque fue tal, que pasó por una depresión y de ahí, nació este libro. El poder de la palabra escrita, la Literatura como terapia lectora y de escritura, una forma de canalizar emociones a las que, en ocasiones, no sabemos ponerle nombre ni voz.

En los últimos meses, varios de los libros que he leído tenían el duelo como eje, ya fuera de forma directa, como El año del pensamiento mágico de Joan Didion o indirecta como el M Train de mi queridísima Patti Smith. Podría decir que Lorenza Mazzetti, está en un punto intermedio.

Este libro toca varios temas que, aunque parezcan independientes, no lo son en absoluto. Por un lado, el duelo familiar, no sólo derivado de la pérdida, sino también de la injusticia e impotencia que supone que te arrebaten a tu familia de una forma tan cruel, estos hechos marcan su forma de ver el mundo. Una lucha entre la pena y la rabia; entre las ganas de seguir adelante, de vivir en libertad, sin limitaciones, y la época encorsetada en la que vive. Una sociedad que no la entiende y de la que no se siente parte.  Cada capítulo, su yo adolescente se rebela contra el machismo, la religión, los estereotipos y restricciones sociales; contra la comunidad que mira hacia otro lado, superficial, hipócrita y olvidadiza con su memoria histórica.

<<Fabrizio dice que el comandante no es el único culpable, sino también todos los demás, todos los alemanes, y los italianos, y el mundo entero, y que presenciar crímenes de ese calibre sin gritar y sin indignarse es, en sí, una culpa, y que todo el mundo es culpable, “culpable por complicidad”. (…) Nadie hace nada y nadie levanta un dedo para evitar que otros crímenes así se cometan, y que la indiferencia es uno de los grandes crímenes que existen en la Tierra>>.

Por otro lado, está la adolescencia, un camino lleno de dudas, curiosidad, miedo, experiencias, contradicciones, autodescubrimiento… Junto con su hermana gemela, Baby, intenta llevar una vida “normal”. Ambas están muy unidas, siendo su relación, otro de esos puntos clave en el libro. Lorenza refleja muy bien el vínculo especial que caracteriza a las gemelas, pero a su vez, muestra la necesidad que tienen ambas de vivir su propia vida, de ser independientes, aunque suponga tomar caminos distintos y separarse.

Lorenza e Paola
Lorenza y Paola Mazzetti.

Con rabia, es vehemencia, es humor e ironía. Es un alegato enérgico, humano, visceral y políticamente incorrecto. La autora no se contiene en absoluto y quizá por eso me gusta. A las mujeres siempre se nos educa en la contención: no grites, no protestes, no pongas mala cara, vístete así, siéntate bien, no hables de esa manera… y Lorenza rompe, Con rabia, esa educación. Lo hace, no sólo a través de la crítica social, sino también, en la propia forma de escribir este libro. A pesar de esa visceralidad, llama la atención como en los momentos más duros e inclusos sórdidos, cambia el tono, convirtiéndolos en pasajes llenos de belleza y pura poesía.

No sé si es una novela para todo el mundo, ya sabéis que las lecturas son muy personales, sin embargo, de lo que no hay duda es que Lorenza Mazzetti cautiva y, para bien o para mal, no deja indiferente. Estoy deseando leer más acerca de su vida, y descubrir su filmografía. Sin duda alguna, ha conseguido ganarse un hueco especial entre mis clásicos contemporáneos imprescindibles.

<<No, no quiero vivir como una autómata en una ciudad marchita, quiero construir por mí misma mi destino>>.

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Lorenza y Paola Mazzetti.

La Semilla de la Bruja -Margaret Atwood-

 

La Tempestad.

Acto I.

Las luces de la sala se atenúan. El público calla.
Se oye el fragor de tormenta, con rayos y truenos. El viento aúlla, los marineros chillan, los pasajeros maldicen….
Una tormenta en alta mar, oirán gritos igual que en una pesadilla, pero no todo es lo que parece, no digo más. Bienvenidos a La Tempestad.

The tempest

No sé si a estas alturas todo el mundo conoce o ha leído La Tempestad (1611) de William Shakespeare. Considerada por muchos la última obra que escribió el autor, también es una de las más distintas. En ella hay elementos sobrenaturales, seres fantásticos y todo un cúmulo de simbolismos entremezclados con lo real, que nos introducen en un mundo casi onírico. ¿Qué es realidad y qué es sueño?  <<Somos de la misma sustancia que los sueños, y nuestra breve vida culmina en un dormir>>.

La Tempestad es básicamente la historia de una venganza, un drama que en mi opinión se aleja bastante de la típica tragedia shakespeariana, por su planteamiento y su desenlace.

Os preguntaréis qué hago hablando de Shakespeare cuando se supone que es una entrada sobre Margaret Atwood para Adopta una autora. Bien, como creo que habéis intuido, La Tempestad es la obra base que escoge Margaret para escribir La Semilla de la bruja.

Digamos que este libro es una reinvención de la historia; tratando de romper la barrera del tiempo, ha traído esta pequeña tormenta hasta nuestros días. Y es que este libro, forma parte de The Hogarth Shakespeare, un homenaje que hacen varias autoras (Jeanette Winterson entre ellas) y autores, a nuestro querido William.

Antes de adentrarme en el libro, os hago una pequeña recomendación, leed antes La Tempestad, creo que vais a disfrutar muchísimo más conociendo de antemano la historia previa y la inmersión será mucho más completa.

Aunque es cierto que es un retelling, La Semilla de la Bruja, va más allá de La Tempestad. Margaret coge el tema base de la obra, la venganza, y lo exprime al máximo, dando una visión bastante peculiar de la historia original.  

Ya he dicho que esta mujer es brillante y muy inteligente a la hora de plantear un libro, y a pesar de ser bastante diferente a lo que nos tiene acostumbrados, mantiene la esencia Atwood.

Como decía, no solo se queda en la venganza, profundiza en todas esas emociones de las que se rodea. A su vez, también habla de temas tan trascendentales como qué significa ser libre, la capacidad de elección, los prejuicios, la soledad, el arrepentimiento o la redención. Además de plantear el que, para mí, es uno de los grandes temas del libro y que, en cierto modo, destaca más que la propia venganza: el duelo. Todo esto se gestiona a través del teatro, una suerte de catarsis como forma de exorcizar fantasmas. Interesante, ¿verdad? Sigamos.

Dramatis Personae.

Dará a cada uno un papel que puedan interpretar bien; al fin y al cabo, antes que nada, es un director. La obra es la trampa. Su obligación es ayudar a los actores a ejecutarla.
Escena: El correccional Fletcher.

Es a través de los personajes, los diálogos y los pensamientos que vamos desgranando la historia:

Por un lado, los presos del correccional Fletcher que nos van a dar más de una sorpresa. Con ellos me lo he pasado pipa, no sabéis lo divertido que fue asistir a sus clases de teatro y lo muchísimo que me reí con nuestro elenco de “actores” y su costumbre de sustituir las palabrotas actuales por el argot shakespeariano.

Del otro lado, Felix Phillips, el director de orquesta. Nuestro Próspero. Un personaje del que no sabía muy bien qué pensar. En ocasiones me transmitía pena, en otras no lo entendía, pero al final, al ver todos los efectos montados, lo comprendes. Un personaje al que se va cogiendo cariño a través de la lectura.

En cuanto a los personajes femeninos, Anne-Marie y Estelle, también tienen su protagonismo, y aunque me estoy mordiendo la lengua, porque no sabéis lo difícil que me resulta hablar de un libro del que no puedes contar apenas nada, para no destriparlo, solo dejaré caer que las tres son importantes para el desarrollo de la trama.

Por último, no podría cerrar este casting sin mencionar a Helena, mi compañera de LC. Me lo he pasado genial con ella, compartiendo impresiones e imaginando teorías conspirativas acerca del libro (¡vivan los audios de ocho minutos!) No dejéis de visitarla en su canal, canelita fina.

¡Uy! Casi se me olvida, os aviso, aquí Margaret se marca una cuantas cancioncitas a ritmo de rap y …hasta aquí puedo leer. 

La Semilla de la Bruja: nuestras cárceles. Liberadme.

Otras islas florecientes habrá
en el mar de la vida y la agonía:
otros espíritus flotarán y volarán
sobre ese abismo.

Percy Bysshe Shelley.

Esta es una lectura con gran carga simbólica y llena de capas. Atwood, utiliza un correccional como escenario y no lo hace al azar. Eso, unido a la temática del libro, inevitablemente nos hace plantear preguntas ¿Quiénes son más libres en esta historia? ¿Existen cadenas invisibles que nos atan a algo o a alguien? ¿son cárceles elegidas o impuestas? ¿De qué trata realmente ser libre?

Como decía Virginia Woolf, <<Los ojos de los demás, nuestras prisiones; sus pensamientos, nuestras jaulas>> pero también es cierto que la mayor parte de las veces somos nosotros mismos los que nos encadenamos.

Esta lectura tiene un tono totalmente distinto. No hay que olvidar que es un homenaje a Shakespeare y al teatro. Margaret, también es dramaturga, y se nota en el profundo respeto con el que trata la obra.

En muchos momentos, me ha recordado a las obras de teatro clásicas, poéticas, donde más que contar una historia, se transmiten emociones; ponernos en la piel del personaje y dejarnos contagiar por lo que está sintiendo. ¡Aaah, la magia del Teatro!

Aunque Margaret Atwood nos mantiene engañados durante toda su lectura, esta, es una obra mucho más amable, y quizá más introspectiva que otras; en ocasiones triste, pero sin perder la chispa a la que nos tiene acostumbrados. 

¿Dónde termina La Tempestad y comienza La Semilla de la Bruja? ¿Dónde acaba La Semilla de la Bruja y empieza La Tempestad? Será algo que tendréis que descubrir leyendo el libro. Personalmente creo que son dos historias que se retroalimentan una a otra, a pesar de los siglos de diferencia. Es probable que haya Prósperos, Mirandas, Arieles, Calibanes, Alonsos o Fernandos, mucho más cerca de lo que pensamos, también es posible que cada uno de nosotros tengamos algo de ellos dentro.

Tal vez William Shakespeare fuera el Ariel de Margaret Atwood, quién sabe, con ella nunca estamos seguros de nada, ¿verdad? En el mundo Atwoodiano, todo es posible, hasta que la magia que forma parte de la historia, traspase las páginas.

Decía Lorca que el teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana, y creo que es una bonita manera de resumir esta lectura. La combinación Atwood-Shakespeare es toda una experiencia que no os podéis perder. Adentrarse en las tormentas, en ocasiones, merece la pena.

<<Sé libre en el aire>>, le dice.

Y, por fin, lo es.

Tras la pista de #AdoptaUnaAutora (I)

Uno de los retos que me había propuesto este año, era leer algunos de los libros de las autoras adoptadas que sigo habitualmente. Salir de la zona de confort y ampliar mi mundo lector, es una de las cosas que más me gusta como lectora, y este proyecto me permite, no sólo conocer escritoras nuevas, sino también géneros, estilos y culturas distintas; vamos, un paraíso para todo amante de los libros.

Aunque esta vez, sólo os hablaré de dos de ellas y de una pequeña recomendación que me hace especial ilusión, Tras la pista de #AdoptaUnaAutora, será el comienzo de una serie de post, donde iré comentando mi experiencia lectora con las nuevas autoras que voy conociendo.

Sin más preámbulos, hoy visitan Ajuste de letras: Zadie Smith, Monica Dickens y Maria Gripe.

sobre belleza

<<A partir de ahora no voy a estar ni más delgada ni más joven, pero quiero estar al lado de una persona que aún pueda verme a mí, en medio de todo esto. Que no me tome a mal que haya cambiado, ni me menosprecie por ello. Prefiero estar sola. No quiero desmerecer a los ojos de alguien por cómo me he vuelto (…) He procurado respetar lo que fuiste y eres, mientras que tú quieres algo más, algo nuevo. Yo, no puedo ser nueva >>

 

Para mi primera toma de contacto con Zadie Smith escogí, Sobre la belleza. Es una autora que había visto a menudo en librerías,  y que además conocía por Dientes Blancos, su primera novela, con la que ganó el premio Whitebread y el Guardian.

Descubrir un poco más de ella, a través de la mirada de Emma, su adoptante, hizo que diera el paso definitivo y la incluyera en mi lista de pendientes. No podéis dejar escapar el blog The Written Girl,  como siempre digo, es vuestra mejor fuente para descubrir a Zadie Smith. Me deja maravillada con cada entrada, exprime al máximo cada libro que reseña y una de las cosas que más me gusta, es su análisis de los personajes femeninos. En definitiva, un Must bloguero en toda regla.

¿Qué vais a encontrar en Sobre la belleza? Ante todo, inteligencia y brillantez.Una novela de personajes que destaca por su ritmo, totalmente dinámico y adictivo.

Los personajes son incómodos e insoportables, de esos que ponen de los nervios en más de una ocasión. De la quema salvaría a Kiki, la matriarca de la familia Belsey, que muchas veces parecía más una observadora, de todo ese circo de snobs, arrogantes, ególatras y pomposos personajes que la rodean, que una de las protagonistas. 

Esta lectura explora, no sólo el mundo académico, sino también las relaciones familiares, la religión, el choque cultural entre generaciones y raza y una serie de conflictos, que se desarrollan en ese pequeño microcosmos bostoniano, que refleja la historia, y del cual, el lector, no puede evitar formar parte. 

La ironía y acidez a la hora de hablar de ciertos temas es  una de las señas de identidad de los libros de Zadie Smith. Son lecturas incómodas que exprimen las emociones del lector de una manera extrema. No es ningún secreto, que tuve un conflicto tremendo con este libro, porque, aunque estaba muy enganchada por el desarrollo de la historia, leía lentísima, ¿el culpable? uno de los personajes por el que desarrollé un odio infinito. Os aseguro que Howard Belsey ocupa un lugar privilegiado en mi lista de personajes odiosos, junto a Rhett Butler -y su bigote-, (Lo que el viento se llevó, Margaret Mitchell) y el Doctor Faraday (El Ocupante, Sarah Waters).

A pesar de estos momentos intensos, llenos de úlceras lectoras, mi primera toma de contacto con la autora no ha ido nada mal, he disfrutado mucho con esta historia y puedo decir que Zadie Smith, ha llegado para quedarse.

Como apunte final, os cuento que este libro es un homenaje a <<Regreso a Howards End>> de E.M Forster, uno de sus autores favoritos. Como bien explica Emma en su blog, ver la adaptación cinematográfica, protagonizada por Emma ThompsonThe Queen!), y leer Sobre la belleza, es un tándem perfecto que no os podéis perder. ¡Recomendadísima!


 

<< Fini di fare colazione, accesi una sigaretta, misi i piedi sul tavolo perché c’era una sedia sola e mi presi una “vacanza”, ben decisa a non pensare nemmeno ai piatti da lavare. I campanelli diventassero pure rauchi a forza di suonare, io ero in sciopero per cinque minuti>>.

Como buena fan de todo lo british, otro de los grandes descubrimientos del año, ha sido conocer a Monica Dickens. Mi querida Cris, del blog shecanread ,es su adoptante y ya os aviso, que crea adicción absoluta (aquí, entre nosotros, su pequeña guía de cine clásico ¡es una joya!).

Reconozco que de Monica Dickens, no sabía nada. Y es que apenas existen libros traducidos de ella. Salvo algún título infantil y juvenil, de su obra adulta, que yo sepa, (y Cris me corregirá si me equivoco) no hay edición en castellano. Entre el poco acceso a sus libros y que no se habla de ella… sacad conclusiones.

En un principio iba a elegir Mariana como primera lectura, pero en cuanto vi la maravillosa edición en italiano de One pair of hands, no pude resistir la tentación. Aunque me quedan algunos capítulos para terminar el libro, no quería dejar de incluirlo en la inauguración de esta sección, parece que ha sido el destino que haya empezado con autoras inglesas, pero, qué puedo decir, para mí, son siempre una apuesta segura.

Su e giù per le scale (One pair of hands en inglés) es uno de los libros más divertidos que he leído en mucho tiempo. De hecho, lo empecé en un momento estupendo, no sólo por la época prenavideña, sino porque ha conseguido sacarme del bloqueo lector que arrastraba desde hace unas semanas.

Publicado en 1939, es el primer libro de sus memorias. En esta ocasión nos cuenta sus andanzas como cocinera (aunque al final la pobre es multitasking total), en las casas de  familias ricas londinenses.

Al principio todo es un desastre, su experiencia en el trabajo es nula, pero como quiere labrarse un futuro por sí misma, sin depender de su familia y apellido, digamos que acaba “maquillando” su currículum, para conseguir entrevistas y trabajar.

A partir de aquí, es una sucesión de casas, cada cual más excéntrica, (mención especial al Señor Parrish) donde tendrá que lidiar con snobs, aprovechados que no pagan, abusos laborales e incluso un episodio de acoso… A pesar de esos momentos más difíciles que se salen del tono humorístico del libro, Monica, tiene una peculiar forma de enfrentarse a la adversidad; en lugar de venirse abajo o renunciar, su perseverancia es infinita, y las dificultades que se va encontrando, acaban fortaleciendo su carácter. Haciendo gala de esa ironía tan característica, saldrá airosa de las situaciones más inverosímiles.  

Cris, suele comentar que tiene un estilo parecido a Barbara Pym, y suscribo totalmente sus palabras. Si como nosotras, sois víctimas de la #fiebrepym, estoy segura, que Monica Dickens, os acabará conquistando tanto como a mí. Lecturas deliciosas, que en esta época de frío y manta, son de lo más reconfortantes.


Cuando vi que Maria Gripe estaba en la lista de Adopta una autora, no sabéis la ilusión que me hizo, esta escritora es muy especial, y es que, gracias a ella, comenzó mi pasión por la lectura.

Su adoptante es Nikkiyudall y tanto por las entradas de Maria Gripe como por sus recomendaciones literarias, merece la pena tener en cuenta su canal. Es de lo más original en sus vídeos y reconozco que mi wishlist tiene algún que otro libro, gracias a sus propuestas.

La premisa, de Los escarabajos vuelan al atardecer, es muy sencilla: durante un verano, David, Annika y Jonás se encargan de cuidar las plantas de una casa deshabitada. Quedan tan prendados del halo misterioso que la envuelve, que acaban explorándola. Cuando llegan al desván encuentran unas cartas del Siglo XVIII… A partir de aquí todo son incógnitas: ¿Quién escribió las cartas? ¿A quién se dirigían?  ¿Qué fue de ellos?  ¿Y qué tiene que ver todo eso, con una antigua estatua funeraria egipcia? Esto es lo que tratarán de descubrir nuestros protagonistas. Lo que en un principio iba a ser un verano más, se acaba convirtiendo en una aventura única,  ¿no os pica la curiosidad?

El verano en el que mis padres me regalaron Los escarabajos vuelan al atardecer, tenía 13 años, y comenzó una obsesión lectora que dura hasta el día de hoy. Aquello fue un flechazo en toda regla. En esos meses de vacaciones, lo releí unas tres o cuatro veces y, por supuesto hablaba de él hasta aburrir. Fue el momento en el que me di cuenta de la cantidad de experiencias que te aportan los libros, no sólo están ahí para contar historias y entretener. Son una fuente de inspiración y creatividad constante, y por supuesto, siempre se puede aprender con ellos.

Ésta, es de esas lecturas entrañables, donde la amistad, es la gran seña de identidad y las aventuras y los misterios envuelven cada página, os aseguro que su historia, deja huella.

Para terminar, me gustaría decir que, cualquiera de estas tres lecturas, pueden ser un regalo estupendo estas fiestas. Son bastante diferentes entre sí, pero todas comparten una nota de humor que, creo, harán las delicias de cualquier lector. La última, la recomiendo tanto a peques como adultos. Hacedme caso, hay una magia especial en estos libros,  dejaos guiar por ella.


Próximamente en Ajuste de letras:  Margaret Atwood llegará con Lady Oracle para dar las campanadas navideñas y si el tiempo acompaña, espero poder organizar alguna que otra sorpresilla lectora más.

 ¡Feliz puente familia!

Volver a casa -Yaa Gyasi-

“Ese es el problema de la Historia. No podemos conocer aquello que no hemos visto y vivido de primera mano […] ¿Qué historia debemos creer? Creemos a quien tiene el poder. Él es quien consigue escribir su historia. Por eso cuando estudiáis Historia, siempre debéis preguntaros:    << ¿Qué voz fue silenciada para que ésta se oyese? >> Cuando hayáis respondido a eso, debéis encontrar también esa otra historia. A partir de ahí, empezaréis a haceros una idea más clara, aunque aún imperfecta, de la situación”.

Volver a casa de Yaa Gyasi, es esa otra historia. La Historia incómoda, esa de la que pocos quieren oír hablar. ¿Por qué provoca rechazo querer saber? ¿Tal vez porque nos muestra de lo que son capaces las personas y nos avergüenza reconocer que se permitió, que se miró hacia otro lado mientras se trataba a seres humanos como meros objetos? ¿Acaso no sigue ocurriendo? Diamantes de sangre en Sierra Leona, minas de coltán en el Congo, Ruanda, el Apartheid en Sudáfrica… Ambición, poder, falta de escrúpulos. Todo lo que  ocurre hoy, en cualquier parte del mundo, es la herencia del pasado.

Por eso, La Historia, se estudia maquillada. Por eso, se cuenta velada. A nadie, y mucho menos a los que aún siguen edulcorando la esclavitud con excusas absurdas, le gusta quedar como el malo del cuento. Por eso, se perfila como una gesta; por eso, se utilizan eufemismos: en lugar de explotación, se le llama descubrimiento; en lugar de explotador, se le llama conquistador. 

Antes de entrar en materia, quiero dar las gracias a Hache por acompañarme en este viaje lector. Llevábamos un montón de tiempo intentando hacer una lectura conjunta y creo que ¡no podíamos haber escogido un libro mejor! Hemos vivido la historia muchísimo, no hemos parado de comentar capítulos, impresiones sobre los personajes y esos momentos “intensity”, que nos tenían totalmente atrapadas.

Puedo decir que esta segunda lectura del #LeoAutorasOct, ha sido totalmente enriquecedora, y estoy segura, que no habría sido lo mismo sin mi compañera de batallas,  ¡Esperamos con ansia viva tu review!

 

Castillo
El Castillo de Costa del Cabo o Cabo Corso, Ghana. Al principio se construyó para el comercio de oro y madera pero poco después se utilizó para el tráfico de esclavos. 

 

¿Es posible contar tres siglos de Historia en trescientas setenta y seis páginas? Yaa Gyasi lo ha hecho y de una manera brillante. En esta novela, no sólo veremos el comercio de esclavos, la autora también nos lleva a conocer los campos de algodón del Sur de EEUU, viviremos la Ley de Esclavos Fugitivos de 1850, La Segregación Racial y lo que significaba, en realidad, vivir en el Harlem de los años veinte.

Volver a casa, comienza en Ghana, en el siglo XVIII con la ocupación inglesa. Allí, viven Effia y Esi, dos hermanas que, por las circunstancias, no llegan a conocerse; Effia, obligada a casarse con un gobernador inglés, se queda en África, mientras que Esi, es  secuestrada y vendida como esclava a EEUU.

A partir de ahí, la historia de las dos ramas familiares, se irá alternando; cada capítulo se centra en una época distinta y estará narrado por los descendientes de ambas, llegando, la narración, más o menos hasta nuestros días.

“<<Perdón>> clamaban mientras cometían sus injusticias. Cuando era más joven, Yaw se preguntaba por qué no se limitaban a predicar que las personas debían evitar hacer el mal. Pero cuanto más mayor se hacía, mejor lo comprendía. El perdón era un acto que tenía lugar después de actuar, un pedazo del futuro de la mala obra. Y si consigues que la gente mire al futuro, tal vez no se dé cuenta de lo que estás haciendo para herirlos en el presente”. 

esclavos-plantacion-algodonAunque cada capítulo se centra en un personaje distinto, en ningún momento sientes que haya desconexión, al contrario, la autora, hila y entrelaza a la perfección cada personaje y momento histórico, dejando con ganas de saber más.

Me parece absolutamente fascinante cómo Gyasi ha conseguido, en tan pocas páginas, perfilar tan bien los personajes. No necesitan ser más desarrollados, en cuatro pinceladas los conoces y aunque no aparezcan directamente a lo largo del libro, sí tienen una presencia continua en él. Un planteamiento de lo más original que le da un plus más a la novela.

Volver a casa es una lectura dura, a veces incluso oscura y sórdida; sin embargo,  también está llena de luz, es adictiva y muy potente. A pesar de todo el sufrimiento que vamos a ver, no hay victimismo, ni cursilería, ni melodrama. Una historia, llevada con dignidad y entereza, sin paternalismo ni condescendencia.

En algunos momentos, es inevitable llorar de rabia o indignación; en otros, es pura emoción por los personajes. Emoción y empatía por Effia y Esi; por H, Kojo y Quey; o por mis queridas Ness, Willie y Marjorie, tres de mis favoritas. Ellas, son pura resiliencia.

Todos y cada uno de los personajes tienen algo especial. Se caracterizan por la humanidad que desprenden y la constante búsqueda de la propia identidad. Pero si tuviera que destacar algo, es el peso que tienen las mujeres en este libro, todo un ejemplo de superación y lucha. Aún me sorprende la capacidad que tienen de seguir adelante, de levantar la cabeza y continuar, a pesar de las circunstancias, de los obstáculos y las injusticias.

 

Sé que son personajes de un libro, pero en realidad, no dejan de ser reflejo de millones de personas que pasaron lo indecible porque, la arrogancia, el abuso y el afán de control y dominación de otras, justificaba someter, esclavizar y matar impunemente a otras, por tener un color de piel distinto.

“Sé lo que estás pensando. Todos formamos parte de esto. Los asante, los fante, los ga. Los británicos, los holandeses y los americanos. Y no te equivocas, nos enseñan a pensar así. Pero yo no quiero pensar así. Cuando se llevaron a mis hermanos y a los demás, mi aldea lloró la pérdida mientras redoblábamos nuestro potencial militar. ¿Qué significa eso? ¿Que vengamos las vidas perdidas matando a más personas? Para mí eso no tiene sentido. Yo amo a mi gente, James. Estoy orgullosa de ser asante y segura de que tú lo estás de ser fante. Pero después de perder a mis hermanos, decidí que en lo que mí, Akosua, respecta, yo sería mi propia nación”.

¿Sabéis qué es lo peor? Que hoy, en pleno siglo XXI, en el año 2017, aún hay gente que piensa igual. Lo vemos continuamente en la televisión cuando aparecen casos como los de Ferguson o Charlottesville, y dar poder a señores que fomentan discursos de odio, no ayuda a acabar con los prejuicios, el racismo y la discriminación.

Por eso leer estos libros, es importante; por eso, leer este trocito de Historia, es tan necesario. Aunque sea duro o incómodo. Si queremos construir sociedades mejores, más humanas y más empáticas, debemos conocer el pasado para no repetirlo. Conocer la historia contada por esa otra parte de la que hablaba al principio, es nuestra deuda, nuestra responsabilidad con todos aquellos que se quedaron atrás.

De verdad, dadle una oportunidad a Yaa Gyasi, no la rechacéis porque sea difícil de digerir, es muchísimo más, también hay luz en ella, redención, fortaleza, amor…siempre he pensado que hay libros que te cambian, que educan e incluso te hacen ser mejor, y este, es uno de ellos. Además, la novela se lee sola, está muy bien escrita y cuando lleguéis al final diréis aquello de << ¿por qué no la he leído antes?>> Confiad en mí, Volver a casa, merecerá la pena. 

misty2

Parte del castillo como un coco,
estoy yo dentro, estás tú.
Nosotras, las dos, sentimos la arena,
el viento, el aire.
Sólo una el látigo.
Tras el barco grande. Azotes.
Nosotras, las dos, negras.
Yo, tú.
Una creció en tierra de cacao,
la otra nació de un fruto,
la piel intacta, pero sangrante.
Nosotras, las dos, atravesamos las aguas.
Parecen otras
y son las mismas.
Las nuestras. Piel de hermanas.
Quién lo diría.
Ni tú ni yo.

 

The Penelopiad -Margaret Atwood-

ilustrado por Linda Wiebe, 2017
Ilustración de Linda Wiebe -2017-

Bien, ¿por dónde empiezo? Por el principio supongo, aunque tampoco puedo contarlo todo. Tengo un tiempo reducido, sólo podemos salir de aquí abajo en contadas ocasiones, por eso, debo darme prisa.

Me han invitado a este espacio para que os cuente mi historia. Bueno, contar…contar no, claro, ya me han avisado que debo evitar hacer…mmm ¿cómo se decía…? ¡Ah, sí! Spoilers de esos, así que si os quedáis por aquí, sabed que me llamo Penélope y ésta, es mi particular versión de La Odisea.

The Chorus Line:

A Rope-Jumping Rhyme.
We are the maids
the ones you killed
the ones you failed.
we danced in air
our bare feet twitched
It was not fair
[…]

Tengo que reconocer que cuando Margaret Atwood me contó que quería hablar sobre mí en un libro, me mostré reacia. Pensaba que era más de lo mismo. Sinceramente, no  me apetecía seguir perpetuando esa imagen de mí misma.

Poco después, me aclaró que, en realidad, su idea era mostrar mi punto de vista. ¡No me lo podía creer! Por primera vez en siglos, iba a ser yo la protagonista; por primera vez, yo contaría la historia; por primera vez, tendría voz…Así que, obviamente, acepté.

Cuando te pasas siglos y siglos contestando preguntas sobre tu esposo y su particular Odisea, llega un momento en el que te hartas, más que nada porque la que tuvo que lidiar con su inmenso ego era yo, ¡cómo si no hubiera tenido suficiente con el de los pretendientes!

IMG_20170922_143117_374En Ítaca, era un mero mueble, no podía hacer nada. Ni siquiera llegué a categoría de simple comparsa. Como sabréis, éstas acompañan y yo…, yo me quedé sola, aislada y esperando.  No es que a la gente le interese mucho esa parte de la historia, siempre me nombran, pero nunca piden mi opinión.

Imagino que algo sabréis de mí. Aunque es probable que no sea la imagen adecuada. Siempre me representan muy bucólica, con mi túnica y ese aire etéreo, tejiendo el sudario… pero aquí entre nosotros, os confieso que lo que tenía era un cabreo de los grandes. No fue fácil escuchar todas esas noticias sobre lo que hacía o dejaba de hacer Odiseo. Esas gestas “heroicas”, a mí, no me parecían tales. Pero, por supuesto, él era un héroe y tenía carta blanca para todo.

The Chorus Line:

The Trial of Odysseus, as Videotaped by the Maids.
The Maids: You’ve forgotten about us! What about our case? You can’t let him off! He hanged us in cold blood! Twelve of us! Twelve young girls! For nothing!

Tal vez, si Homero hubiera incluido las dos versiones, el cuento hubiera sido otro. Pero, por aquel entonces, no se daba voz a las mujeres ¿cómo iban a dármela a mí, que era apenas una adolescente? No se me permitió elegir nunca. Y teniendo en cuenta que estoy hablando para un proyecto que se llama Adopta una Autora, me da la sensación, que aún hoy, sigue estando complicado eso de hacerse oír.

Es gracioso que en todo este tiempo me hayan puesto como referencia de esposa sumisa, abnegada y fiel. ¡Menudos lumbreras! ¿Quién pensáis que defendió el reino de Ítaca de ladrones y nobles codiciosos? ¿Quién creéis que se ocupó de aumentar la riqueza en todo ese tiempo que Odiseo se fue en busca de aventuras heroicas? ¿Quién mantuvo a raya a los pretendientes hasta que regresó? Zeus no, desde luego y el resto de los hombres del reino tampoco. Fui yo, Penélope.  Y no fue fácil lidiar con todo eso y un hijo adolescente en la edad del pavo que, por tener cuatro pelos en la cara, se creía con el derecho a faltarme el respeto.

Hay algunos rumores por ahí que dicen lo contrario, claro, y no me dejan en buen lugar. Pero el de las juergas y orgías fue Odiseo, no todo iba a ser la Guerra de Troya, queridos, en veinte años, ya me diréis. Pero él, como he dicho antes, era un héroe, y yo, solo era Penélope, una joven espartana que acabó en Ítaca por ser el premio de una competición.

En Esparta, también pasé lo mío. Como veréis en esta pequeña biografía, mi familia, marg-maids(la de sangre y la política),  eran bastante disfuncionales. Mi vida no fue fácil, pero la necesidad me hizo ser astuta, ¿quién me lo iba a decir? Creo que me las ingenié bastante bien. No esperaban  que fuera inteligente, ni que fuera capaz de tejer ese engaño…Claro que, tuve un buen maestro. En los engaños, mi esposo, era un experto, eso se lo concedo. Después de todo,  esa cortina de humo, me hizo sobrevivir.

Sin embargo, mis Doce Criadas, (¿o debería decir doncellas?), mis queridas niñas, no tuvieron tanta suerte. He venido con ellas, por cierto, es probable que nos hayan interrumpido en algún momento.  Debo advertiros,  están bastante enfadadas y no es para menos. No se lo tengáis en cuenta, después de todo lo que sufrieron, es su manera de exigir justicia, alzando la voz. Poco “castigo” me parece tener que escucharlas, en comparación con lo que tuvieron que pasar.

Envoi.
<<we had no voice,
we had no name,
we had no choice,
we had one face,
one face the same […]
We took the blame
It was not fair
but now we’re all here too
the same as you.
and now we follow you
[…]

Entiendo que el mundo quiera héroes, pero a menudo  olvida que las heroínas también existen. No soy ninguna ilusa, sé que eso, no interesaba en mi época,  y… bueno, imagino que ahora tampoco, si estoy aquí tratando de convenceros para leer esta historia.

Lo más curioso de todo, es que de mi versión se han hecho incluso obras de teatro, no todos los héroes pueden decir lo mismo… Sin embargo, mi popularidad es reducida, ya me han comentado que estoy descatalogada en España. A pesar de no saber muy bien qué significa eso, imagino que aquí, ya no tengo voz. Pero en inglés sigo viva, y probablemente en alguna biblioteca siga criando polvo, esperando a ser leída

 

Ahora tenéis la oportunidad de conocerme. Entiendo que, el inglés, puede resultar un poco arduo y tedioso al principio, a mí me costó aprenderlo, no creáis, pero merece la pena. Además no me enrollo mucho, soy bastante directa, ya le dije a Margaret que nada de florituras, que había que ir a lo concreto, no quería perderme en recuerdos insignificantes.  

Como dije al principio, mi tiempo aquí, es limitado. No puedo contaros mucho más. Creo que con esta pequeña introducción, os podéis hacer una idea de lo que vais a encontrar en The Penelopiad, ¿os he dicho ya que me encanta el nombre? ¡Mi propio libro! aún no me lo creo. Helena, la de Troya, mi prima, debe estar rabiosa de envidia jijijijijij…

Bien, llegó el momento de la despedida, sé que os dejo con la miel en los labios pero tengo que marcharme. Si queréis saber más, tendréis que leer mi historia, no surco mares, ni lucho en una guerra, ni contra cíclopes y tampoco soy el “juguetito sexual” de ningún dios, pero os aseguro que, Mi Odisea, será toda una revelación, un viaje que jamás olvidaréis.

The Chorus Line:

An Anthropology Lecture.

[…]

Thus possibly our rape and subsequent hanging represent the overthrow of matrilineal moon-cult by an incoming group of usurping patriarchal father-god-worshipping barbarians. The chief of them, notably Odysseus, would then claim kingship by marrying the High Priestess of our cult, namely Penelope.

Ellas [también] cuentan -VV.AA.-

¿Sabías qué…?

  • La primera novela publicada por una mujer negra en Sudáfrica fue <<The Muriel at Metropolitan>> (1979) de Miriam Tlali. La autora narra su propia experiencia y el destino de la mujer sudafricana durante el apartheid. Tanto esta, como <<Amandla>> (1980) fueron censuradas poco después de su publicación.
  • La nigeriana Flora Nwapa, fue la primera mujer negra africana en publicar una novela en Inglaterra, empezó a escribir en la década de 1950. Considerada por muchos como la madre de la literatura africana moderna, ha sido una de las mejores retratistas de la vida y de las tradiciones desde la perspectiva de una mujer igbo.
  • Mïcere Gïthae Mugo, fue la primera mujer decana universitaria en Kenia. Fue obligada a exiliarse por su activismo político durante la dictadura de Daniel Arap Moi.
  • Ivonne Vera, considerada una de las principales  novelistas que han surgido en las últimas décadas. Ha utilizado la tradición oral shona como escudo de resistencia ante la dominación blanca y tiene una colección de narrativa breve y varias novelas. Sus obras tratan de igualdad de género y experiencias traumáticas de la mujer en relación con su cuerpo: infanticidio, violación, incesto y aborto, vistos en términos que responsabilizan a la clase política zimbabuense.
  • Fátima Mernissi, ha sido destacada por su defensa de los derechos de la mujer y es un referente intelectual en el mundo islámico. Su obra <<Sueños en el umbral. Memorias de una niña del harén>> (1994), ganó el premio Príncipe de Asturias (hoy Princesa de Asturias) de las letras en 2003. Estudió además distintas versiones del Corán y plasmó su teoría en “El harén político” (1987), donde dice que Mahoma había sido feminista y progresista y fueron otros hombres que etiquetaron a las mujeres como segunda clase. A día de hoy, es el único libro prohibido en Marruecos.

 

Este pequeño apunte del ¿Sabías que…?, es solo una mínima parte de todo lo que nos vamos a encontrar en este libro. Además de estos datos y un breve recorrido histórico por la literatura africana del siglo XX, esta lectura recoge una selección de relatos cortos, poesía y ensayo de escritoras africanas de expresión inglesa.

Si soy sincera, he tenido dudas para plantear la reseña. Estaba claro que hablar de las veinte escritoras que aparecen aquí, era imposible. Lo mismo ocurre si hablo de los relatos, dada su corta extensión,  desvelarlos, estropearía su lectura.

Dicho esto,  lo importante hoy, no es reseñar. Lo importante es dejar constancia de la existencia de este libro con algunos detalles que mencionaré a continuación, para que, más o menos, os hagáis una idea, no sólo de lo que os vais a encontrar, sino de lo importante y necesario que es, que estos libros existan.

Ama Ata Aidoo: Sus obras se caracterizan por enfocar a la mujer y su participación dentro de la sociedad. Sus personajes femeninos están caracterizados por su fortaleza, desafían los estereotipos de mujer africana  pasiva y victimizada.

Millones de historias, diferentes culturas, miles de lenguas nativas, cincuenta y cuatro países, un continente… África, la gran desconocida.

La imagen que tenemos de ella es bastante sesgada, e incluso en algunas ocasiones errónea. Que sólo nos lleguen pinceladas, (poco acertadas), a través de los medios de comunicación no ayuda. Que no conozcamos su Historia, o su Literatura nos quede lejana, tampoco. África, esa gran  desconocida.

3b075b36b331d64d4737fe2300bac774Bien es cierto que en Sudáfrica, por ejemplo, la literatura sirvió como arma crítica contra el poder político y social, ha sido más intensa y prolífica, por las condiciones que impuso el apartheid.  Sin embargo, en aquella época, se centró en publicar a escritoras afrikáners y angloparlantes blancas, ¿Quién no conoce a Nadine Gordimer, Olive Schreiner o Doris Lessing? Sus obras no se infravaloraron como las escritas por mujeres negras.

Como bien indica la introducción, hablar de Sudáfrica sin mencionar prestigiosas escritoras que han luchado, tanto dentro como fuera del país, es tener una visión bastante parcial y subjetiva de la realidad; una realidad que, por otro lado, no interesaba sacar a la luz.

 

Farida Karodia, Zoë Wicomb, Miriam Tlali… entre otras, utilizaron sus escritos, para hablar de la reconquista de la identidad, la opresión racial, el apartheid, la crítica al mundo moderno o la lucha contra el opresor blanco. Aclaro, que esto que vemos aquí, no pilla tan a desmano, no estamos hablando de cosas que ocurrían hace siglos, esta situación se toleró en un siglo que se suponía moderno y evolucionado. Aún hoy, en muchos lugares, se sigue manteniendo.

Ellas[también] cuentan, es un viaje alrededor del continente africano, una oportunidad excelente para cambiar el punto de vista. Si no lo cambiáis, al menos, conoceréis de primera mano, la pluma de estas escritoras africanas, sus inquietudes, sus  intereses, su voz.

He de reconocer, que no soy mucho de relatos, y sin embargo, este libro me ha calado. Estoy completamente fascinada con la fuerza que desprenden estas páginas. No os voy a engañar, no se trata de una lectura fácil y ligera, la mayoría trata temas muy duros, demasiado, tanto  como para dudar si realmente queda algo de humanidad en el mundo.  Temas recurrentes son la esclavitud, la violencia de género, el racismo, la violación, el exilio, el abuso de poder… No son relatos edulcorados o “maquillados” para no herir la sensibilidad del lector, pero tampoco es un regodeo en el drama de lagrimilla fácil. No, no es paternalista, los personajes son el instrumento para dar voz, para poner sobre la mesa todo lo que afecta a la sociedad africana. 

Cuando comienza esta parte, la de los relatos, Minna Salami te da un tortazo en la cara IMG_20170911_122152552con su obra, Lo que perdimos. En apenas tres páginas, te encuentras una historia que habla de cadenas, de mujeres separadas de sus familias, de engaños, de esclavitud, de injusticia, de impunidad.

La bofetada de vuelta, te la da  La estrella de mi campamento, de Beatrice Lamwaka, un título bastante macabro, cuando conoces la historia. Es uno de los que más indignación y rabia te deja.  Contada desde el punto de vista de una niña que vive en los campamentos de desplazados; Sin explicar mucho más, creo que podéis imaginar por dónde va el asunto. 

Beatrice Lamwaka. Nació en Alokolum, Uganda. Su obra, <<Chief of the Home>>, está incluido en la antología Queer Africa, que ofrece una visión sobre lo que supone ser gay, lesbiana o transexual en buena parte del continente. Esta obra la hizo ganadora del Lambda Literary Award y está publicada en castellano por la editorial Dos Bigotes, bajo el título << Deseos afines>>.

Con Ekow, de Ayesha Harruna Attah,  te das cuenta de lo difícil que es regresar al hogar cuando alguien ya no está. Mientras que Franka-Maria Andoh te llena de rabia y enfado con Mansa, cuyo su mensaje principal es la envidia y lo que esta puede hacer en nosotros. Esta idea también la recoge En el Nombre de la paz, Naomi Nkealah, donde habla, además, de los prejuicios y el daño que éstos causan, cuando no vemos más allá de ellos.

Los relatos terminan con Regreso al hogar, de Milly Jafta. Uno de los más conmovedores, la vuelta a casa de una madre y su hija desaparecida, un verdadero canto a la esperanza.

“Entonces supe que había llegado a casa. Yo sí valía. Observé a mi agotado y maltratado cuerpo y pensé en esta tierra donde brotan hermosas flores”

No he mencionado todos, elegí aquellos relatos que me han llegado especialmente.

 

La poesía en Ellas[también] cuentan, personalmente, es la parte que más me ha gustado, confieso que mucho más que los relatos. Sí, es una poesía crítica, de denuncia, y desgarradora, en concreto la que habla de violencia de género, resume muy bien lo que significa e implica encontrarse en una situación así,  contundente y gráfica.

Tu puño golpeó mi cara
Quedé allí paralizada
Sin moverme, ni gritar.
La primera vez que sucedió, dijiste que lo hacías porque me amabas.
[…]
La mano que me lastima es la que me acaricia
No me puedo marchar
No puedo pronunciar lo que mi corazón esconde
Nadie debe saber mi vergüenza.
Me quedo allí asfixiada por dentro, muerta por dentro,
Odiando por dentro, muriendo por dentro
Aferrándome a ti –no por amor sino por miedo-
Mientras temo la llegada de la mañana porque recibiré más palizas
Y podrás susurrar entre besos
Te golpeé porque te amo.
Una paliza por amor –Mariska Araba Taylor-Darko.

A pesar de este extracto tan impactante que os he dejado, la mayoría de las poesías no tienen ese tono que vemos en los relatos, que te dejan con mal cuerpo.

En este caso, es un recurso para hablar de algo más que de rabia o indignación. A mí, me han transmitido, espíritu de lucha, empoderamiento y sobre todo esperanza. No sé muy bien cómo explicarlo, pero diría que se trata de esa energía especial que nace de la dificultad y que, en lugar de estancarte o dejarte paralizada, te impulsa hacia adelante. #sororidad.

 

Hablan de la mujer, de la maternidad, de las relaciones familiares (con el poema <<A mi madre>> de Gladys May Casely-Hayford se me escapó alguna que otra lágrima, es un homenaje precioso a nuestras madres), de igualdad, de África… En definitiva de la vida de personas que tienen algo que contar. Es una poesía directa, sincera y puedo afirmar convencida que, aunque no os guste el género o no lo leáis a menudo, tener en las manos, cualquiera de los poemas que aquí se recogen, no os dejará indiferentes.

El ensayo final que cierra el libro es un extracto del trabajo <<Male Daughters, Female Husbands>> de Ifi Amadiume (1947). Es uno de sus obras más destacadas, de carácter feminista y que fue galardonada con el premio Mejores Cien Obras de África del Siglo XX.

Ahora que se acerca el LeoAutorasOct, esta recomendación me parece una muy buena opción a tener en cuenta. Casa perfectamente tanto con este proyecto, como con los valores que se transmiten a través del Adopta una Autora.

La cuestión es visibilizar obras escritas por mujeres de cualquier género literario y cualquier lugar, más aún las desconocidas, las ocultas, aquellas que no nos llegan. Leerlas, hablar de ellas, difundir sus libros. No dejan de ser historias con las que aprender más, mejorar nuestro conocimiento de un mundo que, durante demasiado tiempo, ha tenido solo, un único punto de vista.

Siempre he pensado que viajar nos hace más humildes, conocer otras culturas distintas nos enriquecen, los libros son un buena oportunidad para ello, cuentan historias, suyas, nuestras… recogen esa cara B, relegada a un segundo plano injusto. Por eso, lecturas de este tipo nos dan la oportunidad de ir más allá, de salir de nuestra zona de confort y abrir los ojos a un mundo que es demasiado rico y diverso como para darle la espalda.

Como dice el prólogo de Ellas [también] cuentan <<Estas mujeres comparten  una esperanza, una promesa, un nuevo orden mundial que no se base en la coacción o la violencia, sino en la comprensión y el respeto mutuo. Su mejor arma es la Literatura>>. El poder de la palabra puede cambiar las cosas, leedlas. 

[…]
¡Oh!, mujer africana
De muchas tonalidades
Demasiado peso hiere tu alma.
Este vuelo demorado remontará a gran altitud
Elevándose cada vez, más alto, más alto.
Vital para ti.
Esencial para África.
Son las mujeres de África –Mary Laurene Browne-

PD: En la próxima entrada, la ironía y el humor, volverán al blog de la mano de mi queridísima Margaret Atwood, ya os adelanto que ¡The Penelopiad es TREMENDA!

 OTROS RECURSOS:

Para consultar la página de esta antología y conocer más sobre el proyecto y las escritoras, podéis visitar : http://www.ellastambiencuentan.com/

*Las fotos de las escritoras están cogidas de la web anterior.

Tea Rooms -Luisa Carnés-

“Por ejemplo: nosotras, aquí –dice Matilde -, nos pasamos la vida gruñendo por la miseria que ganamos; pero no nos preocupamos por ganar más. Y con hablar por detrás no se arreglan las cosas. Tiene que haber solidaridad”.

Esta reseña va a ser corta, (al menos eso creo). Aunque espero ser todo lo directa y contundente que es Luisa Carnés en Tea Rooms. Poco puedo aportar que no hayan dicho ya mis queridas Emma y Cris en sus respectivas bitácoras (que os recomiendo visitar encarecidamente, son droga pura). 

teaII¿Hablo de Luisa Carnés, de Tea Rooms, de lo que ha significado para mí leerlo, de lo que ha despertado…? Me encuentro en una postura un poco complicada porque los que ya lleváis conmigo un tiempo, sabéis que me cuesta hablar de un libro de una manera objetiva o imparcial, hacer una reseña más aséptica o formalista (no sé si estas son las palabras adecuadas)… Lo que sí voy a dejar claro desde el principio es que, Tea Rooms, debe ser lectura obligatoria, por lo que trata y por la calidad literaria de Luisa, absolutamente impresionante.

Según iba leyendo, pensaba que sería genial ver este libro adaptado al Teatro, creo que tiene escenas muy potentes para representarlas en este formato. Una de las cosas que más me fascinan de este arte, es que permite llegar al público de una manera más directa, es un medio más vehemente, más apasionado, más intenso…, es perfecto para Tea Rooms. (Características que bien podrían ser un resumen de lo que os vais a encontrar leyendo a Luisa).

Esta lectura es Historia, contada de primera mano, es la parte oculta, silenciada, la cara B del pasado. A modo de novela reportaje, Luisa Carnés, hace un recorrido por la situación de las mujeres obreras españolas de los años 30, algo insólito para la época.

La protagonista, Matilde, entra a trabajar en un Salón de Té madrileño y mientras ella es nuestra narradora rebelde, sus compañeras de trabajo representan, cada una a su manera, los diferentes retratos femeninos del momento. Me ha gustado mucho ver los puntos de vista que convivían en el pequeño salón. Conocer diferentes argumentos para defender una misma situación, obliga a empatizar prácticamente con todos los personajes, a entenderlos, aunque no compartas las mismas ideas.  

El retrato del Salón de Té que nos muestra Luisa, hoy día, sigue estando muy vivo en determinados trabajos. Quien haya trabajado o trabaje en hostelería, estoy convencida que podría identificar gran parte de las situaciones de Tea Rooms con el día a día detrás de una barra, (particularmente, yo tengo anécdotas para escribir un libro). Por eso, ésta, es otra de esas novelas atemporales que reflejan una realidad no tan lejana y desconocida.

De lo que no hay duda es que esta lectura, es toda una declaración de intenciones, rotunda y directa. Sorprende muchísimo la forma de escribir de Luisa, sin pelos en la lengua, llama a las cosas por su nombre y trata temas que aún hoy siguen siendo un gran tabú. ¿Os imagináis publicar algo así en aquella época de una forma tan abierta? Luisa no tiene miedo, no el miedo que transmiten las mujeres protagonistas de Tea Rooms. <<El miedo, siempre el miedo…>> a decir, a callar, a protestar, a exigir, a defender nuestros derechos, a alzar la voz, a decir basta.

Con Tea Rooms te indignas al ver cómo eran tratadas las mujeres obreras de entonces, te indignas, al darte cuenta que no hay mucha diferencia a como somos tratadas ahora. No sólo en lo laboral, en cualquier ámbito, tanto público como privado (daros una vueltita por los medios, esta última semana, hemos hecho pleno), ¿en serio no hemos aprendido nada? desgraciadamente en lo básico y fundamental, en Respeto e Igualdad, (sí, ambas con mayúsculas), no ha habido una evolución seria. 

Este, es un libro que emociona y cabrea a partes iguales. Emoción trasnmitida por una profunda  waitressIIIhumanidad, la que desprenden ellas: Marta, Antonia, Matilde, Felisa, Laura… Están condicionadas por una cultura y una educación injusta, y Luisa no pierde oportunidad para exigir, denunciar y reivindicar que tenemos el mismo derecho a ocupar espacios de la vida pública. Que para que una mujer sea realmente libre, necesita acceder a la educación, a otras formas de pensamiento que no vengan marcadas o guiadas por el padre o el marido, somos algo más que esposas y madres. Tenemos voz propia.

“Creíamos también que nuestra única misión en la vida era la caza del marido, y desde chicas no se nos preparaba para otra cosa; aunque no supiéramos leer, no importaba: con que supiéramos acicalarnos era bastante. Hoy sabemos que las mujeres valen más que para remendar ropa vieja, para la cama y para los golpes de pecho; la mujer vale tanto como el hombre para la vida política y social”.

El cabreo y la rabia que transmiten sus historias son palpables (la de Laura es especialmente dura), mi mente no logra entender cómo es posible permitir tanta injusticia y que ésta quede justificada con la manida frase de siempre “es que antes la vida era así, es lo que había, es lo que hay”. Y yo me pregunto: ¿Y ahora, por qué se siguen justificando ciertas situaciones, conductas y comportamientos?

Como podéis ver, siempre hay lecturas que nos llegan más que otras, y Tea Rooms es de esas que llegan y se quedan. Inevitable no transmitir ideas propias, experiencias o dejar parte de nosotros en algún comentario. Intento ser lo más diplomática posible, más que nada, porque no me gusta ofender a nadie, pero cuando una lectura toca ciertos temas que me revuelven,  resulta imposible separar esa conexión personal con la historia, de la opinión.

En fin, creo que cualquier persona con un mínimo de conciencia social y sentido común, le pasaría lo mismo. En eso, coincido con Luisa, ella hace novelas reportajes para denunciar situaciones y yo, a veces, utilizo este blog para expresar y visibilizar eso que no me gusta.

Hoy día, siguen existiendo muchísimas Matildes en el mundo, y Lauras y Antonias y Felisas…y Luisas. Como dice Carnés, << ¿Cuándo será oída su voz?>>.  

Luisa, llevaba demasiado tiempo invisibilizada, es de justicia que se lea,  y se difunda su obra. Sufrió un doble exilio, el literario (ámbito público) y el personal (tuvo que huir del país). Hoy, gracias a las editoriales como Hoja de Lata y Renacimiento, que están recuperando su obra, tenemos acceso a Luisa Carnés. Que su nombre no vuelva a ser borrado de la Historia

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