Norte y Sur -Elizabeth Gaskell-

Durante varias millas antes de llegar a Milton, observaban una espesa nube plomiza suspendida sobre el horizonte en dirección a la ciudad […] Más cerca de la ciudad, el aire olía y sabía ligeramente a humo […] Fueron llevados velozmente por calles largas, estrechas y feas flanqueadas por casas similares, todas pequeñas y de ladrillo. Aquí y allí se erguía una fábrica rectangular con muchas ventanas, como una gallina entre sus polluelos, exhalando humo negro”.

¿Puedo decir que me ha encantado elevado a infinito y quedarme tan pancha?

IMG_20170725_112308_568Elizabeth Gaskell me ha conquistado completamente con esta novela. De la autora había leído Cranford y me gustó muchísimo, pero es que Norte y Sur es…EL LIBRO, así, en mayúsculas y con letrero luminoso. Vamos, que mi primera lectura del #Tochogate2017 no ha podido ser más espectacular.

Aviso que no será lo último de Gaskell que veáis por aquí, mi ansia por leer todo lo que ha escrito esta mujer se ha elevado a límites estratosféricos. Desde que terminé la novela tengo una sonrisa de boba tremenda, por la historia, por los personajes, por lo magníficamente escrita que está…En fin que podría seguir fangirleando en modo bucle pero esto sería eterno, así que, mejor, me centro.

¿Sabías que…? 

La novela se publicó inicialmente por entregas en la revista Household Words dirigida por Charles Dickens, a lo largo de 22 semanas, desde el 2 de septiembre de 1854 al 27 de enero de 1855.

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¿Qué vais a encontrar en Norte y Sur?

Bien nuestra historia comienza cuando La familia Hale se muda de Helstone, un pequeño pueblecito inglés todo bucólico y precioso, a  Milton-Northern (Manchester), una ciudad industrial en pleno auge. Os podéis imaginar el choque, no sólo ambiental sino cultural y social que va a vivir nuestra protagonista, siendo este, uno de los puntos fuertes de la novela.

El marco histórico se centra en La Revolución Industrial. Elizabeth Gaskell utiliza un conflicto real para darle base a su novela. La crítica social al momento es brutal, mientras unos alababan ciegamente los avances tecnológicos que llevaron a las fábricas a aumentar su producción, obteniendo así un aumento en los beneficios  para sus propietarios, Gaskell deja claro que no todos ganaban.

El trabajo aumentó, sí, pero la sobreexplotación de la clase trabajadora, las condiciones poco saludables en las que vivían y los sueldos bajos, no contribuyó a que los obreros mejoraran su situación vital.

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En cierto modo me recuerda un poco a La Tribuna de Emilia Pardo Bazán (1883), obviamente son diferentes en cuanto al tono, sus protagonistas, ambientación, estructura y demás, pero ambas reivindican lo mismo, derechos laborales y mayor igualdad.

Las dos posiciones enfrentadas, patrones-obreros, están representadas por el Señor Thornton,  el dueño de una fábrica textil en Marlborough Street.  Este personaje es el típico adicto al trabajo,  un hombre que se ha hecho así mismo, intransigente, rudo y acostumbrado a imponer su voluntad. En el fondo, tiene su corazoncito, escondido, pero lo tiene.

revolucion_industrial01Frente a él,  está Nicholas Higgins, trabajador en una de las fábricas de Milton y sindicalista. Es uno de mis personajes favoritos, precisamente por la coherencia que demuestra. A pesar de las dificultades por las que pasa y la lucha incansable por sacar adelante a sus dos hijas,  no duda en criticar sus propias ideas cuando no le parecen justas.

Entre ellos, nuestra protagonista, Margaret Hale, hará las veces de mediadora, será esa voz en off que, mientras intenta entender a esos dos “bandos”, tan desconocidos para ella, dará las pautas para llegar al entendimiento.

Margaret es una delicia de personaje. Una mujer inquieta, curiosa e inteligente que tiene una evolución brutal a lo largo de la novela. Es un símbolo de independencia y libertad individual, empatía y justicia, quiero creer que el personaje refleja parte del carácter de la propia Gaskell, al menos, eso me parece tras leer ciertas notas sobre la autora.

El humor victoriano, un clásico Gaskell:

Desde el principio la novela iba a llamarse <<Margaret Hale>>, pero Dickens rechazó el título y sugirió Norte y Sur. Elizabeth Gaskell irónicamente le sugirió otro,  <<Muerte y variaciones>> en referencia, por un lado a cantidad de muertes que aparecen en el libro y, por otra, presumiblemente, a los cambios que se habían producido, -porque Dickens la obligó-, en el proceso de escritura.

 

Otro de los temas recurrentes, es la tolerancia y el respeto, ideas que se muestran en la convivencia entre distintas religiones. El padre de Margaret, el Señor Hale, se convierte al unitarismo, por eso, deben abandonar Helstone. Margaret y su madre son anglicanas; su hermano Frederick, católico; Higgins es ateo y su hija Bessy, metodista; mientras que la familia Thornton no especifica credo alguno.  

A pesar de todo este popurrí de ideologías, los personajes debaten entre ellos con respeto, no intentan tener razón unos sobre otros o imponer sus ideas. Desde mi punto de vista, este intercambio sano de opiniones, los enriquece y contribuye a romper los prejuicios de los que hablaba inicialmente.

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Un poquito de Historia:

“La Iglesia de Inglaterra había sido el resultado de la ruptura con la Iglesia Católica en 1534 durante el reinado de Enrique VIII. En 1662 con la Restauración de la monarquía y de la Iglesia anglicana tras el período de la República (1649-1660) se promulgó la Ley de Uniformidad, la cual exigía un juramento de adhesión a un libro de oración común para desempeñar cualquier cargo dentro de la Iglesia y el Gobierno. Dos mil pastores se negaron a llevarlo a cabo por no estar de acuerdo con los principios religiosos que contenía. Por ello, fueron expulsados de la Iglesia anglicana”.

Entre todo este ambiente convulso también hay espacio para el amor, ¿o pensabais que Gaskell iba a perder la oportunidad de introducir un buen salseo victoriano? 

La relación entre Margaret y el Señor Thornton es igual de tensa que el ambiente en las fábricas.  Se llevan como el perro y el gato desde el principio. Primero porque Margaret es la viva imagen de la independencia, no tiene miedo a opinar libremente, aun sabiendo que va a generar conflicto o que puede no caer bien. Mientras que John Thornton es una persona muy cuadriculada y seria,  más de la mitad del libro se lo pasa con el ceño fruncido, pobre…

También son normales sus reacciones, son caracteres totalmente contrapuestos y bastante vehementes con la defensa de sus ideas, lo que no quiere decir que sean incompatibles y… hasta aquí puedo leer. (Por cierto, Richard Armitage interpretando a Thornton, ¡lo clava!)

descargaEn definitiva, el mensaje de Elizabeth Gaskell en Norte y Sur, es claro, lo que en un principio era intransigencia e intolerancia se va convirtiendo poco a poco en empatía y respeto. Y es que ponerse en los zapatos del opuesto hace que los prejuicios desaparezcan, dejando abierta la puerta al entendimiento y la cooperación mutua.

¿No os parece una cura de humildad tremenda? Todos y cada uno de los personajes, aprenden unos de otros y dan una lección al lector. (Tal y como está el mundo, no me faltan ganas de enviar ejemplares del libro a ver si toman ejemplo algunos que yo me sé).

Aún estoy tan extasiada por su lectura, que me ha resultado complicadísimo hablar de él y al mismo tiempo me pasaría horas comentando lo maravillosa que es esta novela.

Solo puedo decir que estoy convencida, este libro os va a gustar independientemente de vuestras preferencias lectoras. ¡Leedlo! Historia, crítica social, drama (en su justa medida), amor, humor… Venga, no me digáis que no es para todos los gustos.

Sé que algunas personas tienen ciertas reticencias con los clásicos, pero este es uno que ni siquiera lo parece, incluso me atrevo a decir que es más asequible que comenzar por Jane Austen, y digo esto, siendo muy fan de Jane.

 

Si con todo esto que os he contado, seguís dudando, os reto a ver la miniserie que hizo la BBC en 2004, una absoluta maravilla. Imposible verla y no querer leer el libro después, es de esos casos extraños en los que la adaptación consigue aumentar tu hype lector. De hecho a mí me pasó.

Fue tal mi flechazo con la miniserie, que acabó convirtiéndose en uno de mis period drama favoritos.  Que por si no lo sabíais, recibió el premio a la mejor producción dramática del año con casi la mitad de todos los votos de los espectadores.

Y si habéis llegado hasta aquí y aún necesitáis un empujón extra, os dejo el enlace de Magrat donde habla de Elizabeth Gaskell y, su ya clásico, << ¿por dónde empezar?>>, después de verla, no tendréis escapatoria, ni excusa, Norte y Sur os atrapará completamente.

 

El Asesino Ciego -Margaret Atwood-

Releo lo que he escrito y sé que me equivoco, no en lo que escribo, sino en lo que omito. Lo que no está, tiene presencia, como la ausencia de luz.
Vosotros queréis la verdad, claro. Queréis que vaya sumando dos y dos. Pero sumar dos y dos no conduce necesariamente a la verdad. Dos y dos es igual a la voz que suena al otro lado de la ventana. Dos y dos es igual al viento. El ave viva no es lo mismo que sus huesos etiquetados”.

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Alcé la vista y allí estaba, imponente. La decadencia se mezclaba con un cierto aire distinguido, propio de aquellos años dorados de entreguerras.

Entré en el desván, estaba oscuro y olía a humedad. Un viejo sofá, un par de baúles llenos de moho… En una pequeña mesita neoclásica, una antigua gramola con un vinilo. Aún funcionaba,  sacudí el polvo, lo coloqué de nuevo en ella y la música comenzó a sonar.

Me acerqué a la ventana y allí, escondida tras unas cajas, una pequeña maleta me llamó maletala atención. Estaba un poco rota por los laterales y los cierres llenos de óxido. La abrí con cuidado, guardaba un montón de recuerdos: marcos desgastados, una tetera de plata, un par de cucharas con iniciales, un gemelo solitario de madreperla, blocs de notas infantiles,  viejas fotos…. Entre todos aquellos tesoros, un montón de papeles escritos a mano que me recordaban a un diario…. Y, debajo de todo eso, envuelto en una tela con estampado de flores, un libro. Pasé mis manos por el título, en relieve, El Asesino ciego, ponía. Había oído hablar de él. En Avilion siempre hubo rumores, pero, bueno, ya se sabe, una no puede fiarse.

¿Quién sería la mujer de la portada?

Podría haberlo dejado ahí. Podría haber elegido la ignorancia, pero hice lo que habríais hecho vosotros, lo que habéis hecho si habéis llegado hasta aquí. Quise saber”.

 

Han pasado unos días desde que visité Avilion y su historia, me recuerda a las muñecas rusas, Matrioshkas, creo que se llaman. Una dentro de otra hasta llegar a la más pequeña. En apariencia, parecen independientes y sin embargo, todas forman parte de la misma historia, igual que Iris y Laura Chase.

¿Verdad o ficción? A pesar de  lo que se habló de ellas y su familia, no todo se ha contado. La manipulación de la información, previo pago, siempre dio buenos frutos, que se lo digan a los Griffen; Sin embargo, los secretos siempre salen a la luz de un modo u otro, ¿será esa especie de justicia poética de la que hablan los libros?

A través de la ventana de la biblioteca aún se podían ver los restos de la antigua fábrica de botones que trajo prosperidad y posición social a la Familia Chase. Sin embargo, los horrores de la Primera Guerra Mundial marcaron el principio del fin.  Ticonderoga

Debajo de todo ese oropel, que disfrazaba de frivolidad la realidad de los años 30, matrimonios pactados, amores clandestinos… debajo de todas esas pugnas por ver quién podía sacar más tajada de las desgracias de la Guerra, no se podía obviar el paisaje que dejaba la Gran Depresión, la aparición de nuevos movimientos sociales y las luchas que se llevaron a cabo por mejorar las condiciones laborales.

Leer la Historia de la mano de aquellos que la vivieron en primera persona siempre es desgarrador, como bien decía Iris, <<La historia, nunca fue tan encantadora y sobre todo no tan limpia, pero lo real no vende; la mayoría de la gente prefiere un pasado en el que nada huela mal>>.

“¿Cómo estalla una guerra? ¿cómo va alimentándose? ¿De qué cantidades de dinero, de qué metales? …La guerra ocurre en blanco y negro. Para los que están al margen, claro. Para los que participan realmente en ella tiene muchos colores, excesivos colores, demasiado brillantes, demasiado rojo y anaranjado, demasiado líquido. Pero para los otros, la guerra es como un noticiario: granuloso, difuminado, con estallidos entrecortados y grandes cantidades de personas de piel gris corriendo, arrastrándose o cayendo, todo en otra parte”.

loversLa mayor parte del tiempo que pasé en aquel viejo desván, leyendo papeles reconozco que me dejé llevar, leía sin conciencia, perdida entre las páginas, desorientada sin saber dónde me llevaría todo aquello, y de pronto, desperté, al más puro estilo Iris Chase. Empecé a encajar piezas, releía las primeras páginas, consultaba notas, artículos de prensa… Y todo encajó como un puzle, dando al traste con las teorías que me había formado hasta el momento.

Durante mi periplo investigador en Avilion, Iris y Laura me desconcertaban, no las comprendía del todo. Y sin embargo, ahora que he llegado al final, que sé la verdad, me han conquistado.

Como toda buena historia familiar, la de los Chase está plagada de claroscuros. La venganza, sordidez y tristeza se entremezclan con la inocencia, el amor y la lealtad, es  la lucha por la supervivencia, en una época en la que no había mucho margen de maniobra.

Mayfair, julio de 1936.

En busca de un adjetivo por J. Herbert Hodgins

 

“[…] Jamás barco más bello surcó los mares. Su estructura exterior exhibe la belleza ágil y aerodinámica del galgo, en tanto que por dentro, presenta tal profusión de detalles y una decoración tan superior que lo convierten en una obra maestra del confort, la eficiencia y el lujo. El nuevo barco es como un hotel Waldorf-Astoria flotante.

No hay forma de describir al Queen Mary, hay que verlo y <<sentirlo>>, y participar en su singular vida abordo.

Llego al final de mi visita y tengo la sensación de haber pasado tan sólo diez minutos en Avilion. Me parece haber estado dentro de un sueño, un poco surrealista, algo así como de ciencia ficción, y sin embargo volvería a empezar de nuevo.

Salgo de la casa. Al bajar la escalinata de acceso al jardín miro hacia arriba, la ventana de la biblioteca está abierta,  ¿cuántos días he pasado allí, leyendo acerca de la vida de Iris y Laura? Sonrío, ya forman parte de mí.

Mientras me dirijo a la estación de tren de Port Ticonderoga no puedo evitar recordar una foto de una Iris, ya mayor, sentada en el pequeño banco de la entrada, con un diario entre las manos. Tiene una mirada pícara, mientras sonríe de medio lado,  en mi cabeza empieza a sonar Edith Piaf con su “Non, je ne regrette rien” y sé que se ha hecho justicia.

 

Epílogo: La otra historia

He leído El Asesino Ciego a ciegas, valga la redundancia. Con esto me refiero que sabía muy poco del libro cuando comencé su lectura. La sinopsis afortunadamente no desvela mucho, lo justo para picarte.

Margaret AtwoodEsta es la razón por la que no he querido hacer una reseña al uso, igual en momentos os parece inconexa, incompleta o fuera de lugar. Mi  intención ha sido evocar, como hace Iris, el misterio, las dudas y los secretos… ambientaros de algún modo en la incertidumbre, la sorpresa y la curiosidad, para atraparos con esta lectura.

No os voy a engañar, esta es de esas lecturas sosegadas, plagada de detalles, (dicen que en ellos está la magia), que se van desvelando poco a poco pero, no os equivoquéis,  tendréis que estar atentos, porque esas pequeñas pinceladas repartidas de forma inteligente, os ayudarán a encajar las piezas, sí, pero, hasta el final, no conseguiréis desvelar ninguno de sus secretos.

Ya os  comenté en las primeras entradas del Adopta una Autora, que Margaret no da puntada sin hilo y que aunque pueda parecer una historia más, la crítica, la ironía y la claridad de ideas, están presentes. Lo veréis en la voz de Iris, que es quien narra la historia, pero también en las intervenciones de Laura, poniendo en duda el orden o las ideas establecidas, ¿una especie de Mary Whitney en Alias Grace? Podría ser.

Confieso que aunque no he contado mucho, os he dejado pequeñas pistas, en la música, las fotos, algunas frases… pequeños guiños que, si habéis leído el libro, creo que os harán sonreír al recordar y en caso de tener esta lectura pendiente, espero haber sido lo suficientemente sutil para enganchar sin desvelar.

Como dato curioso os cuento que Margaret Atwood escribió parte de esta novela en Madrid, en 1999. Se inspiró en una exposición de fotos de Robert Capa sobre la Guerra Civil, de ahí que ésta tenga mención especial en la novela.

Además con El Asesino Ciego, ganó el Premio Booker en el 2000, y aunque es una obra descatalogada, afortunadamente aún es fácil encontrarlo en librerías de segunda mano a un precio muy barato.

Yo no dudaría en hacerme con un ejemplar, os aseguro que merece la pena visitar Avilion, conocer a las hermanas Chase, perderte entre amores, conspiraciones y venganzas… <<su legado, es el reino de la especulación infinita>> Como dice Iris, si habéis llegado hasta aquí, queréis saber, ¿estáis dispuestos a emprender este viaje al pasado y descubrir qué pasó en realidad?

Es medianoche. Es la ciudad de Sakiel-Norn se oye el tañido de una campana de metal que señala el momento en que el Dios Roto, encarnación nocturna del Dios de los Tres Soles, llega a su punto más bajo en su descenso a la oscuridad… Cuando el sonido se apaga el asesino ciego hace girar la llave en la cerradura. El corazón le palpita con fuerza, como siempre en momentos como éste, de considerable peligro para él. Si lo atrapan, la muerte que le dispensarán será prolongada y dolorosa”.

 

La Tribuna -Emilia Pardo Bazán-

 ¡Si al que debe una peseta se la hacen pagar más que deprisa, me parece a mí que estas deudas aún son más sagradas, demontre! ¡Sólo que ya se ve; la justicia la hay de dos maneras: una a rajatabla para los pobres, y otra de manga ancha, muy complaciente, para los ricos!

Últimamente no ando muy fina en lecturas, falta de tiempo y poca inspiración, lo que se traduce en pocas reseñas, sin embargo no podía no hablaros de La Tribuna, un libro que he leído en apenas cuatro días y que me ha dejado una resaca lectora importante.

Aún descolocada con esta historia, ni siquiera creo ser capaz de hacerle justicia con esta reseña, así que, antes de empezar a hablar de ella, os recomiendo seguir la pista a Emma(adoptó a #DoñaEmiliaRocks en el proyecto Adopta a una Autora), ella es vuestra mejor fuente para descubrir a esta maravillosa escritora. Y para poner la guinda al pastel, leed la fantástica reseña que hizo  Magrat de La Tribuna, os aseguro que dejaréis de posponer su lectura.

Colaboradores /

 

La Tribuna es una novela atemporal, pionera y visionaria. Se publicó en 1883 y os puedo asegurar que las reivindicaciones de entonces son, prácticamente, las mismas que las de ahora.

Está ambientada en un momento histórico de grandes cambios. Hay que recordar que en 1868 se produjo La Revolución conocida como La Gloriosa (iniciada en Cádiz) que abre un período, de 1868 hasta 1874, particularmente activo y de corte liberal-democrático.

Se puede decir que esta Revolución de 1868 fue, en cierto modo, el equivalente español de la Revolución Francesa de veinte años antes. La nuestra, fue impulsada por la burguesía liberal, principalmente por la pequeña burguesía compuesta por comerciantes modestos, profesionales liberales, lo que hoy conocemos como “clase media”, a ellos se unieron artesanos y el proletariado urbano. 

Uno de los puntos importantes en esta etapa fue que se reconoció el Sufragio Universal masculino (el femenino, desgraciadamente tardará bastante en llegar) y  por primera vez en nuestra historia constitucional, los derechos individuales están ampliamente recogidos en un texto,  el juego político quedaba abierto al pueblo, a la vez que las asociaciones profesionales o de clase (los llamados sindicatos) gozaban de protección constitucional.

La Constitución de 1869 fue el intento más serio de construcción de país democrático, incluso después de la proclamación de la Primera República en 1873, se mantuvo vigente, a pesar de recoger como forma de gobierno la Monarquía.

En este mismo año, 1873, se elaboró un Proyecto de Constitución Republicano-Federal pero no llegó a promulgarse, el levantamiento cantonal, la tercera guerra carlista y la sucesión de presidentes, hizo difícil controlar la situación y  tras el Golpe de Estado del General Pavía, y la proclamación de Alfonso XII como rey de España, por el General Martínez Campos, se puso fin a este período.

bbEste momento histórico tan importante, será el telón de fondo en el que se desarrolla la novela, marcará  el carácter de los personajes y los acontecimientos que nos relata Doña Emilia.

Después de este breve apunte histórico, y centrándonos en el argumento de la novela, La Tribuna, narra la historia de Amparo, a la que conocemos por primera vez con trece años. En los primeros capítulos, esta niña itinerante, por las calles de Marineda (La Coruña), nos va haciendo un retrato descriptivo, no sólo de la ciudad sino también de los personajes, reflejo de la sociedad gallega del siglo XIX.

Tras un pequeño salto temporal, el cuerpo central de la historia se desarrolla en el momento en el que nuestra protagonista comienza a trabajar como cigarrera, en la Fábrica de tabaco, es entonces, cuando la vida de Amparo da un giro de ciento ochenta grados y cobra un mayor protagonismo.

La Tribuna, marca un antes y un después en la Literatura Española, representa  la primera manifestación del naturalismo en nuestro país, convirtiéndolo en un elemento muy importante de la novela, casi podría afirmar que es un protagonista más.

Fábrica de Tabacos La Coruña

La labor de documentación que hizo Doña Emilia para recrear el ambiente de las cigarreras gallegas en las fábricas, es una auténtica maravilla; el pasaje donde describe el trabajo minucioso que llevan a cabo estas mujeres, es perfección pura, podemos incluso  percibir el olor y la textura de los puros.

Primero era preciso extender con sumo cuidado, encima de la tabla de liar, la envoltura exterior, la epidermis del cigarro y cortarla con el cuchillo semicircular trazando curvas de quince milímetros de inclinación sobre el centro de la hoja para que ciñese exactamente el cigarro, y esta capa requería una hoja seca, ancha y fina, de lo más selecto, así como la dermis del cigarro, el capillo, ya la admitía de inferior calidad, lo propio que la tripa o cañizo. Pero lo más difícil era rematar el puro, hacerle la punta con un hábil giro de la yema del pulgar (…)

Sin embargo, este libro, va mucho más allá de esas elaboradas descripciones del entorno,  reducirlo sólo a eso, sería simplificar mucho. En apenas doscientas páginas, Doña Emilia Rocks,  nos muestra, lo que para mí, es el reflejo del momento histórico que comenté al principio.

pardo_bazanA través de los personajes, las descripciones y la voz de Amparo, hace una crítica brutal a las condiciones laborales de la clase obrera y la frivolidad de las clases altas, dedicadas a cotilleos y burlas varias, mientras pasean ajenos al ambiente de convulsión social del momento. Pero si tuviera que destacar algo, sería  la reivindicación de la mujer en cuanto a sus derechos laborales e independencia económica, participación activa en la vida política de la ciudad y la <<paridad con el hombre en el concepto de la honra>>.

Esta lucha por los Derechos de las Mujeres, no es sólo la base de gran parte de su obra, Doña Emilia, defiende la emancipación y el empoderamiento femenino allá donde va. Junto a Concepción Arenal, es otra de las primeras feministas de la época.  ¿Os imagináis lo que debió ser defender estas ideas en aquel momento y que Doña Emilia se levantara hoy y viera que aún seguimos como al principio? del susto, le da un parraque fijo.

Apunte Destacado:

Concepción Arenal, durante tres cursos asistió a la Facultad de Derecho vestida de hombre, sin embargo no pudo obtener el título porque en esa época 1842-1845 la Universidad estaba sólo reservada al género masculino.

Su ensayo La Beneficencia, la Filantropía y la Caridad (1860), lo firmó con el nombre de su hijo de diez años, Fernando. Poco después fue premiado por la Academia de Ciencias Morales y Políticas, dejando a los SeñoresTM con el culo al aire cuando fue a recoger su premio, y se dieron cuenta que en realidad lo había escrito una mujer. Será la primera vez en la historia de la Academia que se concede el premio a una mujer.

El estilo de Emilia Pardo Bazán está lleno de ironía, acidez y mala leche, tiene un humor muy peculiar a la hora de poner sobre la mesa la crítica a la sociedad y a la política, lo que hace que su lectura, en cierto modo, tenga un tono divertido y optimista, (el desparpajo de Amparo es genial), y todo eso, a pesar de los momentos duros que nos vamos a encontrar en la novela, sobre todo hacia el final del libro y que a mí, personalmente, me llenaron de la misma rabia que sentía nuestra protagonista.

La Tribuna es sororidad en estado puro, no sólo por el poder que obtienen las mujeres cuando trabajan en equipo y defienden juntas sus derechos, sino también y más importante, la ayuda que se prestan unas a otras, dejando de lado sus diferencias.

Lo vemos, por ejemplo, en el episodio que habla de violencia de género, que a pesar de  ser una pincelada minúscula, deja clara su intención, y es que esta mujer no desaprovecha la ocasión para denunciarlo cada vez que puede, denuncia  que se verá más clara en  Los Pazos de Ulloa.

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Reconozco que no es fácil entrar en la lectura porque, como es obvio, no está escrito en nuestro castellano moderno, tiene expresiones gallegas, jerga de la época y del entorno en el que se centra, pero una vez que pasas los primeros capítulos, se convierte en adictiva, quieres saber más, pero sobre todo porque Amparo llega a convertirse en un personaje totalmente cautivador.

Es la protagonista en mayúsculas. Una de las cosas que más me ha fascinado es que, a pesar de las circunstancias y todas las dificultades por las que pasa, su perseverancia, tenacidad y lucha por romper prejuicios, seguir adelante con la cabeza alta, el afán por mejorar y  defender sus principios, ha sido toda una lección.

Si  os soy sincera, no he podido evitar ver en Amparo a mi propia Abuela María, a la que le dedico la entrada de hoy, por su  fortaleza, que es fuente de inspiración para mí cada día. Al igual que Amparo, es un ejemplo de lucha y capacidad de superación constante, Ella es, sin duda alguna, mi auténtica Tribuna del Pueblo.

Al exterior, las ráfagas de la triste brisa de febrero silbaban en los deshojados árboles del camino y se estrellaban en las paredes de la casita. Oíase el paso de las cigarreras que regresaban de la fábrica; no pisadas iguales, elásticas y cadenciosas como las que solían dar al retirarse a sus hogares diariamente, sino un andar caprichoso, apresurado, turbulento. Del grupo más compacto, del pelotón más resuelto y numeroso, que tal vez se componía de veinte o treinta mujeres juntas, salieron algunas voces gritando: ¡Viva la República Federal!

 

Viajar Leyendo: Ritos Funerarios -Hannah Kent-

iii-retoComo ya os comenté anteriormente, este año participo en el Reto Viajar Leyendo, organizado por Isa. De viaje inaugural, me fui hasta Inglaterra con El Ocupante de Sarah Waters, una lectura de lo más inquietante, y siguiendo un poco la línea perturbadora, en esta segunda aventura, de la mano de Hannah Kent y sus Ritos Funerarios, me traslado a tierras australianas, aunque me temo que en esta ocasión, el viaje lector ha sido un tanto accidentado.

Cinco, esas son las veces que he borrado mis impresiones sobre este libro. Este es mi sexto intento, y no porque no pueda hablar de la lectura. Creo que es la primera vez que tengo claro el por qué me ha gustado y la razón por la cual no ha logrado cautivarme como esperaba.

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Me siento incómoda hablando de él, porque mis <<peros>>, tal vez, hayan distorsionado en parte la visión que tengo del libro. Mis expectativas eran muy altas. Antes incluso de leerlo, casi estaba colocado en mi top literario y claro, me he llevado una mini decepción.

Durante la lectura, me ha costado salir del bucle “me está gustando pero…”. Ese “pero” dichoso ha sido un obstáculo y aunque me da rabia, tampoco puedo engañarme a mí misma y decir que me ha encantado, cuando no ha sido así. Además, me hubiera gustado que profundizara un poco más en todo,  he echado de menos trescientas páginas más, como mínimo.

¿Cuál ha sido el problema? Alias Grace. Mientras leía no he podido dejar de comparar ambas historias (fallo mío, lo sé). Ritos Funerarios no me ha sorprendido, he tenido la sensación de que este libro ya lo había leído, pero mejor. Ambos parten de hechos reales prácticamente iguales, una mujer condenada a muerte en la época de mil ochocientos; Ritos, ocurre en Islandia, Alias Grace en Canadá. El fondo es el mismo, la forma de contarlo, distinta.

Ahora, bien, sería muy injusta con Hannah Kent si me quedara sólo en compararlo con el libro de Margaret Atwood, porque a pesar de las similitudes también son muy distintos y además, Ritos, es un buen libro, muy  innovador en literatura contemporánea y tiene el plus de estar bien escrito.    

Estoy convencida que si lo hubiera leído antes, mis sensaciones serían distintas. Para empezar me habría sorprendido de la manera que esperaba. Por eso os doy un consejo, leedlo antes de Alias Grace, de esta forma, creo que Hannah logrará impactar mucho más y lo disfrutareis plenamente.  

Dicho esto, ahora sí, comienzo el viaje lector sin “peros”. Poneos cómodos y abrochaos los cinturones porque nos trasladamos al año 1828 para conocer de primera mano la historia de Agnes Magnúsdóttir, la última mujer decapitada en la Islandia del Siglo XIX.

“Hay momentos en los que me pregunto si no estaré ya muerta. Esto no es vida; esperar en la oscuridad, en silencio, en una habitación tan mísera que he olvidado a qué huele el aire fresco… ¿Cuándo fue la última vez que vino alguien? Todo es ya una larga noche”.

Basada en hechos reales, nos cuenta como Agnes Magúsdóttir, Fridrik Sigurdsson y Sigrídur Gudmundsdóttir, fueron acusados por los asesinatos de Natan Ketilsson y Pétur Jónsson en 1828 en Illugastadir, Islandia. Es la propia Agnes quien pone la voz y desenmaraña todo el misterio tejido alrededor de esta historia.

Tras pasar unos meses en Stóra-Borg, es trasladada a Kornsá, con la familia del alguacil que tiene que custodiarla hasta que llegue el día de la ejecución. Allí entre el humo de la badstofa, el trabajo en la granja, la hostilidad de sus habitantes y un clima helado y adverso, Agnes contará su relato ante la atenta mirada del reverendo Tóti y la familia Jónsdóttir. 

¿Es posible cambiar los prejuicios adquiridos sobre una persona?

Lo importante en Ritos Funerarios no es la historia en sí, sino  cómo está contada y lo que quiere transmitir con ella su autora.  

Para mí, lo más fascinante de este libro y con lo que más he disfrutado ha sido la ambientación. Una descripción totalmente evocadora de una Islandia  fría, solitaria y hostil, que no deja de ser un fiel reflejo de todo lo que siente nuestra protagonista.

Soledad,  miedo,  incertidumbre, culpa, dolor… son constantes en la lectura, tanto en Agnes como en los personajes secundarios de los que se rodea.

La atmósfera claustrofóbica intenta que el lector se sienta incómodo mientras lee, que sienta la misma angustia que padece la protagonista. En cierto modo, es como si la dureza del mismo entorno la estuviera  curtiendo y preparando para lo que va a suceder, aunque ni Agnes, ni el lector están preparados para llegar al final, por mucho tiempo que se tenga para concienciarse y hacerse a la idea. La fragilidad a veces, es un sentimiento difícil de mostrar y sin embargo, creo que este libro ha conseguido que la veamos en todos y cada uno de los personajes.

“La irrevocabilidad me enferma. Es como un puñetazo en el estómago, mi sentencia, frente a la normalidad de los días en la granja. Quizá habría sido mejor que me dejaran en Stóra-Borg. Tal vez habría muerto de hambre. Estaría rebozada en barro, calada hasta los huesos de frío y desesperanza, y mi cuerpo sabría que estaba condenado y se rendiría. Eso sería mejor que ovillar lana para pasar el rato en un día de nieve, esperando a que alguien me mate”.

Es una lectura triste, una tristeza que nace de la impotencia y la rabia por no poder cambiar las cosas, de tener que aceptar las circunstancias sobrevenidas mientras te resistes al destino impuesto. Y a pesar de todo ese desconsuelo, hay belleza, comprensión y una especie de redención en todo ello que la convierte en una lectura llena de emotividad y sentimiento.

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Las últimas páginas consiguieron que llorara a lágrima viva, tal cual. Si algo transmite el final es compasión y empatía. Sentimientos estos que, independientemente de lo que haya hecho una persona, nos hace ser más humanos y, en mi opinión, mejores personas.

Sólo por reflejar esos valores, se merece las cuatro estrellas que le he puesto en Goodreads. Es lo que realmente consiguió sorprenderme, emocionarme y que olvidara el “pero” incial.

Está claro que en los tiempos que corren y con las atrocidades que se cometen en este loco mundo, no todos merecen recibir indulgencia pero sí es cierto que tenerla, nos ayuda a no ser como ellos, a distinguir, criticar y defender los valores que escasean.

Desgraciadamente en el pasado (y también en nuestro presente) hubo muchas y muchos Agnes Magnúsdóttir, unos más culpables que otros. ¿Merecía el trato que recibió y una condena a muerte? mi respuesta es un No rotundo. Nadie, absolutamente nadie merece morir  (ni ser torturado) deliberadamente a manos de otro ser humano, aquí no hablamos de defensa propia, sino de asesinar, algo que para mí no está justificado, ni siquiera amparándose en la Ley. ¿No os parece absurdo imponer como pena el mismo acto que se está juzgando como delito? Cruzar esa línea, solo  nos convertiría en lo mismo que rechazamos, en asesinos.

Entonces, ¿Agnes era culpable? Bueno, tengo mis teorías y una ristra de argumentos que me permitirían defenderla en cualquier juicio. Por supuesto no os voy a contar ninguno, el veredicto  tendréis que averiguarlo leyendo el libro hasta el final.

No tengáis muy en cuenta esos “peros” iniciales que he comentado, (no dejan de ser subjetivos), y dar una oportunidad a Hannah Kent, estoy segura que sus Ritos Funerarios no os dejarán indiferentes y merecerá la pena conocer, más allá de la frialdad que transmitía la Islandia de 1828, la pequeña badstofa de Kornsá donde Agnes Magnúsdóttir logró sentir, por primera vez, que la humanidad y la empatía no eran emociones perdidas.

 “Aquí vienen el cielo ensombrecido y un viento frío que te atraviesa, como si no estuvieras ahí, te atraviesa como si no le importara si estás viva o muerta, porque cuando te hayas ido el viento seguirá allí, lamiendo la hierba hasta pegarla en el suelo, sin importarle si la tierra está helada o ha empezado el deshielo, porque volverá a helarse y a fundirse y pronto sus huesos, ahora calientes por la sangre y espesos de jugoso tuétano, estarán secos y quebradizos y se descascarillarán y se congelarán y se fundirán con el peso de la tierra sobre ti, y la hierba de la superficie chupará hasta la última gota de tu cuerpo y vendrá el viento y la echará abajo y te arrojará contra las rocas o te arañará con sus uñas y te llevará hasta el mar en un grito salvaje de nieve”.

Isceland

La Maldición de Eva -Margaret Atwood-

“Se aprende a escribir leyendo y escribiendo, escribiendo y leyendo. Como un oficio que se adquiere por el sistema del aprendizaje, pero escogiendo a tus propios maestros. A veces están vivos, a veces muertos”.

Querida Margaret Atwood:

Te preguntarás qué hago escribiéndote una carta, no eres la única, eh? porque yo también me lo pregunto mientras escribo, llámalo impulso de lectora adoptiva.  

Hace unos días terminé La Maldición de Eva y como es de esas lecturas que invitan a conversar y a debatir, me dije: “¿por qué no?”

Mientras te leía, casi podía imaginar estar en una conferencia o en una pequeña tertulia contigo, con tus experiencias como escritora de protagonista. (Bueno, lo confieso, no he podido evitarlo, en algunos párrafos te he contestado en voz alta).

Pero tranquila, esta carta no va de exigir responsabilidad y sentido común, como haces en Carta a América, tras sus “aventuras en Irak” (yo que tú iría afinando la pluma para este año, que lo huelo “aventurero”). Esta, es más una pequeña mirada a todos esos temas que tratas tan maravillosamente bien en este libro y que encajan perfectamente con las reivindicaciones de nuestro proyecto, Adopta una Autora.

Así que, aquí estoy, enfrentándome a la temida “página en blanco” de la que hablas en Nuevos Comienzos. Imagino que es algo más común de lo que parece, digo, tener un montón de ideas en mente y frases fantásticas y cuando te sientas frente al papel, desaparecen todas…en estos casos me da por pensar que, quizá, si digo que es un libro genial, y pongo cinco estrellas en Goodreads, sea suficienteLuego me doy cuenta que a quien no le vale ese método, es a mí.

Para romper el hielo, podría empezar contándote ciertas Situaciones Ridículas que me han ocurrido, ya que tú has compartido algunas, ya sabes, por aquello del “no soy la única”… ¿Cómo era aquello? << ¿Mientras hay rubor hay vida? >> Pues eso, ruborizadas pero nunca calladas.  Curiosamente es uno de los capítulos que más me ha hecho pensar, imposible no sentirse identificada con esos momentos… ¿turbadores?, ¿maliciosos?, ¿intencionados?, no sé, <<Al fin y al cabo, algunos ridículos, no los buscamos>> nosotras mismas.

Tal vez, en estos casos – en los ridículos y los nuevos comienzos-, para acabar con el bloqueo (y el rubor), lo mejor sea empezar por el principio, veamos.

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El festín de la inteligencia”, así titula el prólogo Mercedes Monmany. No lo hubiera descrito mejor, estas páginas están llenas de mucha ironía, aderezada con un poquito de mala leche, sarcasmo, crítica, pero sobre todo independencia total a la hora de dar tu punto de vista… Me fascina esa manera tuya de exponer ideas y dejar que seamos nosotros los que interpretemos qué quieres decir, es como tirar la caña y decirnos “ale, a pensar; Por no hablar de esa forma de dar réplicas a preguntas y comentarios impertinentes, no dejas títere con cabeza, dan ganas de levantarse y aplaudirte, Querida.

Y es que, en esta lectura, tu forma de hilar personajes de las grandes obras de la Literatura Universal (sí, esa que nos quieren quitar de los institutos y que es tan necesaria), comparando historias, personajes (incluso de Cómic!!), escritores, con temas de actualidad que afectan a un gran número de personas y situaciones, es brillante.

Un día de estos acabo escribiendo algo tipo, “Margaret Atwood: Algunos Nexos Personales”, como tú misma haces con George Orwell (uno de mis favoritos), porque coincidimos en muchos gustos lectores. (Por supuesto los libros que mencionas y no he leído, han ido directos a mi lista de pendientes).

Leí 1984 siendo adolescente, y como tú, también sentí miedo, terror de lo que podía pasar si nos dejamos llevar por la pasividad, sin exigir, cuestionar, ni pedir explicaciones, vendidos (y vencidos) como estamos, al mejor postor, en busca de Un Mundo Feliz sin sobresaltos y sin réplicas<<Bajo el castaño en flor, yo te vendí a ti y tú a mí…>>; Rebelión en la Granja, simplemente fue el ejemplo perfecto de que el poder corrompe, Siempre.

Pero si tengo que  elegir una entre todas estas distopías que mencionas,  sin duda alguna, escojo El Cuento de la Criada. Qué quieres que te diga, Margaret, no puedo evitarlo, como mujer, me afecta lo que pueda pasarles a otras mujeres, (llámame loca), significa que también puede pasarme a mí, o a mi hermana, o a mi madre o a mis amigas, o a las hijas de mis amigas, o mis propias hijas si en el futuro las tengo…Empatía, lo llaman y según recuerdo, no tiene género.

Y es que justamente a raíz de este Cuento, llegó a mis oídos otro muy distinto. En petit comité te diré que hace unas semanas hubo quien comentó que tus libros, en concreto, El Cuento de la Criada,  –agárrate, Querida!- no era una lectura recomendada para Hombres, así, con H mayúscula. ¿Cómo te quedas? 

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Exacto, un WTF en toda regla. Por supuesto y como suele ocurrir en estas ocasiones a la pregunta del ¿por qué? Sólo hubo un mimi mimi mimi mimi  y una gran dosis de victimismo tuitero.

Puedo entender que no a todo el mundo le guste la estructura de la historia, que no conectes con los personajes, que te parezca lenta, agobiante, que lo pases mal (es lo que tienen las lecturas incómodas) o incluso que “no pase nada” (por lo visto, la violencia que sufren las mujeres en este libro no es lo suficientemente dinámica y activa), pero es que no todo el mundo es Katniss Everdeen, (tanto rollo para acabar jugando a las casitas como Laura Ingalls, todo muy coherente con el personaje). Me gustaron los libros, que conste, pero el final me pareció un despropósito…supongo que debían hacerla entrar por el aro para caer un pelín mejor.

Pero bueno, leer libros, al fin y al cabo –como bien sabes- es un mundo y las percepciones cambian porque el bagaje lector y personal de quien lee, también es distinto y afecta a la lectura, pero que la conclusión sea no recomendarla para el público masculino, me deja, cuanto menos, perpleja…Sospecho que imaginarás el porqué de ese slogan capcioso.

Hasta donde yo sé, La Cultura no tiene sesgo de género, al menos no debería tenerlo, por mucho que ciertos canales de televisión y medios en general, se empeñen en promocionar su programación de esa forma.  

Podría pasarme páginas enteras desmontando esta clase de argumentos estereotipados y rancios, pero no lo voy hacer, en su lugar, tomaré prestadas tus propias palabras para zanjar el asunto,  haciendo referencia al Cuento y a esos comentarios maliciosos sobre los personajes masculinos, que más de una vez te ha tocado aguantar, y así, que sirva como zasca (en realidad iba a poner mi gif favorito pero mi filtro mental censurador, me lo impide, quizá en otro momento):

Yo quería crear una distopía desde el punto de vista femenino, el mundo según Julia –se refiere al personaje de 1984- fuera el que fuera. Sin embargo, eso no convierte El Cuento de la criada en una “distopía feminista”, excepto en cuanto que da a la mujer una voz y una vida interior que siempre considerarán feminista, aquellos que piensan que las mujeres no deberían tener esas cosas”.

Tal vez, por querer nuestros espacios de individualidad,  por querer que se nos trate de una vez  como personas independientes, que saben lo que quieren y que no <<se cortan la lengua como la Sirenita>>, tal vez por eso, seamos Villanas de manos manchadas con esos problemas de mal comportamiento, una parte que me resultó especialmente interesante, porque en general, nos cuesta poner en duda <<lo que aprendimos en el colegio>>, eso que “nos viene dado”.

La construcción de personajes femeninos, las diferencias con los masculinos y la manera que la sociedad tiene de juzgar más duramente a unas que a otros (y aquí dependerá de quién escriba a quién), nos demuestra la presión y las dificultades de la profesión para todo lo que no entra en el canon establecido, <<ser creíbles y alcanzar el derecho y habilidad necesaria para la subversión de papeles: ¡Ayyyy que la musa quería ser poeta!>>, como decía Monmany en el prólogo.

M. EvaAmbición, carácter y pensar por nosotras mismas, ¡Qué desfachatez! <<¿Qué historias me cuenta mi cultura sobre este tipo de mujeres? >> Los referentes femeninos en la literatura que tienen estas virtudes, no suelen ser bien acogidos, normalmente  las representan brujas malvadas, madrastras malignas, arpías, medusas, seres sobrenaturales…, nunca mujeres de carne y hueso, porque, éstas, deben ser ángeles de virtud. No se nos permite tener defectos, no se nos permite Ser Humanas. Y por supuesto nada de tenerlo todo, ¡hasta ahí podíamos llegar! (muy bien traído el síndrome “zapatillas rojas” -la película, no el libro-).

Lo mismo ocurre con las mujeres escritoras, hemos visto como Dickinson, las Brontë, Christina Rossetti, Austen, en sus biografías, siempre resaltan sus “excentricidades” y “rarezas”. Eran escritoras, sí, pero con “taras” y ¿las autoras suicidas del Siglo XX, Plath y Sexton? <<No sólo son consideradas escritoras excéntricas y poco femeninas además, estaban malditas>>. Como era de esperar, ellas tampoco son ejemplo de buen comportamiento y ahora que estoy leyendo El Asesino Ciego, creo que Iris y Laura Chase tampoco encajarían mucho.

Es cierto que se ha hablado mucho del alcoholismo de Poe, el incesto de Byron, la tuberculosis de Keats y el comportamiento inmoral de Shelley, pero de alguna forma esa rebeldía romántica hacía que los poetas varones fueran no solamente más interesantes, sino más varoniles. Pocas veces se insinúa que las dos Emily, Jane, Christina y las demás vivieran así porque esa era la única manera de conseguir tiempo y concentración necesaria para escribir”.

Es fascinante cómo en pocas páginas logras hablar, como mujer y como escritora, de temas tan controvertidos en este mundillo (que creo, podría ser extrapolable a muchos otros campos), de una manera tan directa, pícara, generando debate, siendo crítica con las propias ideas y con ese humor personal marca de la casa, en el que -si soy sincera- a veces me pierdo un poco, pero lo reconocería en cualquier parte.

Querida Margaret, eres una narradora maravillosa, sea ensayo, poesía, novela o una conferencia, atrapas a la persona que te escucha y te lee, y este libro es una buena prueba de ello.

Y aunque también creo que <<algunos libros tienen que esperar a que estemos preparados para su lectura>>, prefiero pensar que los libros aparecen o reaparecen en el momento adecuado para ser leídos, independientemente de si estamos preparados o no, como esa Mujer indeleble, que relee  Al Faro de Virginia Woolf, unos años después y descubre una luz que en su primera lectura no logró ver. 

En definitiva, << Leer es, muy a menudo, una cuestión de suerte>> Y no puedo estar más de acuerdo, tuve la mejor de las fortunas, al encontrarme contigo

Con cariño, Ana.

“Cuando oigo a los hombres hablar de las mujeres como los ángeles del hogar, siempre me encojo de hombros y al menos mentalmente dudo. No quiero ser el ángel del hogar de nadie. Quiero para mí lo mismo que quiero para las demás mujeres: la igualdad absoluta”. 
Agnes Macphail.

Como en toda carta, hay un posdata, ¿no pensarías que ésta iba a ser menos, verdad? aquí va:

PD: Margaret, te informo -por si no lo sabes-, que, siguiendo la teoría de los 6 grados de distancia de Kevin Bacon y los dos de James Franco (si vives en Los Ángeles),  ya estamos sólo a cinco grados de distancia, (*Bailecito de la victoria*), Gracias a Cris que, al más puro estilo Flash, llegó a tu (secreta) Conferencia en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en tiempo récord y nos contó todos los dimes y diretes del encuentro!! Un regalazo para todxs tus lectorxs!


Bonus Track:

Aprovecho esta entrada un poco peculiar, para daros las gracias a todos por leer, comentar y compartir las entradas de este pequeño espacio.

A finales de mes, el blog cumple un añito  y no puedo estar más encantada por todos los buenos ratos que me dais. Aprendo todos los días de mis Kamikazes Lectores, las recomendaciones, las nuevas lecturas descubiertas pero sobre todo agradezco la cercanía, el apoyo y la calidez que siempre tenéis conmigo. 

Hace un año todo esto era impensable y hoy ¡¡ya somos 100 en Ajustes!!! Así que, por si acaso no lo digo lo suficiente o se me pasa comentarlo ¡¡MUCHÍSIMAS, MUCHÍSIMAS GRACIAS!! con mención especial para mi amiga Moni, que fue la conspiradora que me dio el empujón para escribir y abrir el blog, ayyy pequeña incitadora te debo una librería entera!! aunque espero que sirvan las cañas… xDD

Al igual que con Margaret, fue una suerte encontrarme con vosotros, espero estar al pie del cañón muchos años más! 

Vero

Solterona, La construcción de una vida propia -Kate Bolick-

Con quién casarse y cuándo: estas dos preguntas definen la existencia de toda mujer, con independencia de dónde se haya criado o  qué religión practique o deje de practicar. Quizá al final le gusten las mujeres en lugar de los hombres o quizá decida, lisa y llanamente, que no cree en el matrimonio. Da igual. Estas disyuntivas determinan su vida hasta que obtienen respuesta, aunque sea con un <<nadie>> y un <<nunca>>”.

Este es el comienzo de Solterona. A lo largo de este ensayo Kate Bolick, nos habla de su experiencia vital entremezclada con las vidas de cinco mujeres que marcaron su camino, sus cinco Despertadoras. Edna St. Vincent Malley, Maeve Brennan, Edith Wharton, Neith Boyce y Charlotte Perkins Gilman, mantendrán un diálogo continuado con Kate, a través de su obra, sirviéndole en la búsqueda de su propia construcción vital.

Kate Bolick, da una vuelta de tuerca al término solterona, utilizado siempre de forma peyorativa,  reivindicándolo como marca de la Mujer independiente, inteligente y empoderada que decide sobre su propio destino, sin dejarse guiar por roles y clichés rancios, (con independencia de si está soltera o no).

La voz spinster –solterona- surgió mi solteronaen Europa en el Siglo XV como forma honorable de describir a las chicas, en su mayoría sin casar, que se dedicaban a hilar como medio de vida. En el Siglo XVI se utilizó de manera generalizada para denominar a la mujer soltera, fuera hilandera o no, siendo en la época de las Colonias Americanas cuando el término se identificó de manera despectiva con Old maid –moza vieja-

Además del seguimiento histórico del término solterona, de la mano de estas cinco Despertadoras  y de la propia experiencia de la autora, nos embarcamos en una reflexión sobre la propia identidad femenina y las construcciones sociales y culturales que se han ido creando alrededor de la mujer, esas famosas expectativas “ideales”, que nos inculcan desde bien pequeñas, a las que debemos llegar a toda costa, para no ser consideradas unas fracasadas.

“¿Ya estamos preparados para que una mujer joven emprenda el largo camino de su vida como ser humano que tiene un sexo pero no está limitado por él? … Hasta que la respuesta sea un  Sí indiscutible, una niña no podrá crecer igual que un niño, con la libertad para considerar su vida a largo plazo, su propio yo, distinto del resto”.

Mientras intentaba ordenar ideas para hablaros de Solterona, me venían a la cabeza un montón de situaciones, que siendo sincera, son demasiado personales para contarlas en un blog y a pesar de ello, creo que es muy difícil hablar de este libro sin dejar parte de una misma en los comentarios, supongo que es porque todas, en algún momento, nos hemos sentimos identificadas con lo que cuenta.

Es obvio que el término solterona, no implica las mismas connotaciones que solterón (al que comúnmente conocemos como “soltero de oro”, –no hay color ¡dónde va a parar!-), y por supuesto la “presión social” no es la misma en un país u otro.

Pero hablando en general, sólo tenéis que preguntar en vuestro entorno, ¿qué es una  solterona?, y (aunque dentro del término pueden hacerse subgrupos, dejándola en mejor o peor plano), en mi periplo investigador los adjetivos que más escuché fueron: mujer, por lo general sola, triste, excéntrica, amargada, vieja, que no se cuida,  con gatos y que muy probablemente  pase el tiempo libre viendo películas románticas, mientras come helado del Häagen-Dazs… (si ponéis en google la palabra solterona, entre otras, salen imágenes de Bridget Jones,  Patty y Selma Bouvier, hermanas de Marge Simpson y un montón de memes absurdos).

Menudo cliché! –Pensaréis-, puede, pero creo que coincide con el imaginario generalizado y es que el cine, la televisión y los medios en general no han contribuido tampoco a cambiar esta imagen, o a proporcionarnos ejemplos de mujeres solteras llenas de vitalidad, independientes, con una carrera profesional, en constante aprendizaje…y  OH! Sorpresa! Siendo felices.

maeveEn este punto cobran importancia las Despertadoras de Kate, esas cinco mujeres que serán Su Referente en la construcción (y deconstrucción) de su vida propia. Y debo confesar que, tal y  como le pasó a la autora, siento debilidad absoluta por Maeve Brennan (ya tengo apuntados sus Crónicas de Nueva York y su Biografía escrita por Angela Bourke), no sé si ha sido por cómo tornó su vida, por su carácter o porque es la que más fiel se mantuvo a sí misma, pero este pequeño acercamiento a ella, ha sido todo un flechazo del que me es imposible desprenderme. (Psst, psst, algún día os hablaré de mis despertadoras, seguro que adivináis  una).

Nos gusta simular que la gente soltera es la única que está sola y que estar en pareja es la solución”.

Cuando llegas a la treintena (o antes) y comienzas a escuchar los típicos-tópicos comentarios manidos y de mal gusto, (de hecho, crecemos oyéndolos retroalimentando esos roles), y que a pesar de tener un trabajo estupendo, o estés en proceso de conseguirlo, un grupo de amistades enriquecedor, una familia adorable que te apoya, y sobre todo y ante todo te tienes a ti misma, te vienen a decir que, Tú, mujer, no estás completa.

Y es que, tristemente, se define a la mujer soltera por aquello de lo que carece, pero nunca por lo que es en sí misma: una Mujer independiente, inteligente, que sabe lo que quiere -o no-, pero eso no es un freno en su vida, empoderada, luchadora, que se equivoca, tropieza y se levanta mil veces si hace falta para seguir adelante con la cabeza alta. Una mujer que se reinventa, creativa, que es humana… pero sobre todo, es una mujer entera, que no necesita ser completada por nadie, (somos mujeres, no puzles).

Alguien puede pensar erróneamente que este libro es una apología a la soltería en modo crítica al matrimonio o a la vida en pareja, bueno, ya os digo que no lo es en absoluto, porque Kate defiende la soltería, no tanto por no tener pareja, que también, (muchas de sus despertadoras estuvieron casadas) sino porque independientemente de tu estado civil actual -soltera, casada, divorciada, viuda, con hijos o sin ellos- se reconozca tu espacio propio, tu individualidad como persona (adulta, que no niña). No es la primera vez que oímos eso de “novia de” o “señora de”, incluso en profesionales cuyas carreras hablan por sí mismas, quedando de esa forma invisibilizadas y menospreciadas.

Creo que recordamos con indignación, la forma que tuvo la editorial Drácena, el año pasado, de promocionar el libro de Elena Garro como, cito textualmente la faja: “Mujer de Octavio Paz, amante de Bioy Casares, inspiradora de García Márquez y admirada por Borges” y se quedaron tan panchos; se les olvidó mencionar que Elena, era ante todo periodista, novelista, dramaturga y guionista. Este es uno más de los numerosos ejemplos existentes, donde las mujeres han sido relegadas y definidas al “ser de alguien.

Leer este libro, para mí ha sido toda una aventura. El tono de Kate Bolick, desenfadado, lleno de humor, junto con todas estas Grandes Despertadoras, lo ha convertido en un viaje de reflexión, de carcajada, de alguna lagrimilla que otra, pero ante todo ha sido un camino lleno de Sororidad. Por no hablar de la cantidad de referencias bibliográficas interesantes que tiene y me llevo apuntadas.

Si tuviera que entresacar un mensaje en pocas palabras sobre esta lectura, simplemente diría que No te conformes. Aprender, crecer, avanzar… es un camino constante, aférrate a esa parte de ti que es independiente y autosuficiente, estés soltera o en pareja, y sigue buscando, Tu habitación propia.

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La libertad personal es, para la mujer, más preciada que la protección de los mejores hombres. Las mujeres que anhelan ser, no son simples esposas y madres, sino personas que mediante un trabajo honrado e inteligente han logrado destacar en cualquier ámbito laboral y cuyo credo ha sido la confianza en sí mismas”. –Josephine Redding-

 Y ahora, dime, ¿qué pretendes hacer con esa vida tuya, única, salvaje y preciosa?”  

Nada -Carmen Laforet-

nadaMarzo 2017, el Club Pickwick se traslada a la Barcelona de Posguerra con Nada de Carmen Laforet, una obra que creo, nos ha sorprendido a la mayoría del Club, y para bien.

Nunca hubiera imaginado lo que se escondía tras su historia. Me atrevería a decir que no he leído nada igual y que incluso, en nuestra literatura, esta obra de apenas trescientas páginas, es muy diferente a todo lo que conocemos. Sinceramente, no entiendo como a esta mujer no se la estudia en colegios e institutos, donde más allá de Rosalía de Castro, apenas se mencionan escritoras españolas.

Carmen Laforet revolucionó las letras con tan sólo 23 años, ganando  el Premio Nadal y el Premio Fastenrath, de la Real Academia de la Lengua Española en 1948. Y aún con todo eso, mucha gente apenas la conoce, por eso, agradezco muy mucho que mis queridas Pickwicks  la seleccionaran como candidata para este mes de Marzo (y que ganara! porque aquí, en petit comité os confieso que voté por Tea Rooms de Luisa Carnés, no me lo tengáis en cuenta que con esta reseña  intentaré redimirme).

Si queréis conocer algo más a Carmen Laforet, podéis pasaros por la página del Club Pickwickdonde nos recomiendan documentales y podcast sobre la autora y además nos hacen una ruta por la Barcelona de posguerra que aparece en la novela, toda una inmersión literaria que estoy segura, disfrutaréis y pondrá el broche final a la lectura

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Personalmente recomiendo el Documental del programa Imprescindibles de Rtve (en la página del Club también lo mencionan y allí tenéis el link) que yo vi en su día, y he vuelto a revisionar para cerrar este pequeño encuentro con Carmen.

Dicho esto, os estaréis preguntando ¿qué nos vamos a encontrar  tras sus páginas? Bueno, la premisa de la que partimos es que Andrea, una chica de 18 años, llega a Barcelona para estudiar letras en la Universidad y allí se aloja en casa de unos familiares bastante peculiares con los que tendrá que lidiar.

Puede parecer un argumento sencillo y simple, sin embargo no lo es en absoluto. La maravilla de este libro radica en los personajes y la propia ciudad de Barcelona. No hay que olvidar que estamos en plena posguerra española, y este  hecho  marcará el entorno y se verá reflejado en el desarrollo de la historia.

Andrea llega a la ciudad queriendo comenzar su nueva vida, llena de aspiraciones, sueños y deseos, y se dará de bruces con una familia entrometida, histérica y que nada tiene que ver con ella. Aunque al principio pueda parecer retraída o tímida,  su carácter marcado e independiente saldrá a la luz en más de una ocasión.

 “La noche inquieta me había estropeado los nervios y me sentí histérica yo también, llorosa y desesperada. Me di cuenta de que podía soportarlo todo: el frío que calaba mis ropas gastadas, la tristeza de mi absoluta miseria, el sordo horror de aquella casa sucia. Todo menos su autoridad sobre mí. Era aquello lo que me había ahogado al llegar a Barcelona, lo que me había hecho caer en la abulia, lo que mataba mis iniciativas; aquella mirada de Angustias. Aquella mano que me apretaba los movimientos y la curiosidad de la vida nueva…”

El hambre, la desesperación, la angustia y la soledad son elementos principales en este libro, y por tanto, afectarán a todos los personajes que aparecen en él. La frustración define a gran parte de ellos, convirtiéndose en una de las grandes protagonistas de esta historia.

Esta novela  está llena de contrastes, son evidentes las diferencias  entre los que más sufren las consecuencias de la Guerra, los que apenas han notado nada y siguen con sus vidas o aquellos  inconformistas y rebeldes bohemios que lo son, porque pueden permitirse el lujo de serlo.

Es como si la autora hubiera querido reflejar esa época llena de sombras, dudas y claroscuros, a través de los brutales cambios de carácter de los personajes.

La propia Andrea es una contradicción en sí misma, por un lado esas ganas de encajar en un mundo al que no pertenece, cediendo muchas veces ante las circunstancias y por otro su cabezonería e independencia que la llevan a perderse por las calles de Barcelona como forma de encontrarse a sí misma, como una manera de encontrar su espacio, ese que, en la Calle Aribau, está empequeñecido y ahogado por el resto de habitantes.

“Me parecía que de nada vale correr si siempre ha de irse por el mismo camino, cerrado, de nuestra personalidad. Unos seres nacen para vivir, otros para trabajar, otros para mirar la vida. Yo tenía un pequeño y ruin papel de espectadora. Imposible salirme de él. Imposible libertarme. Una tremenda congoja fue para mí lo único real en aquellos momentos.”

AndreaAndrea, como bien dice ella en el fragmento anterior, es una mera espectadora de la vida en la casa de la Calle Aribau, de la vida de su amiga Ena, de las vidas de sus compañeros de universidad…Ella va pasando por los distintos escenarios, observando y acoplándose a vivencias ajenas, mientras nosotros somos los espectadores de Andrea y sus pensamientos.

Me gustaría llamar la atención sobre los distintos tipos de mujeres que aparecen en la novela. Nos encontramos a  la mujer abnegada y sacrificada (la abuela de Andrea), la mujer tradicional, recta y prejuiciosa (tía Angustias), la mujer casada que soporta el maltrato de su marido (Gloria), la mujer caprichosa sin preocupaciones (Ena) y la independiente, que quiere y busca algo más de la vida, esa mujer a la que no le gusta depender de nadie y que en esa época tan convulsa intenta labrarse un futuro que se aleja de lo que tradicionalmente se espera de ella (Andrea).

La manera que tiene la autora de exponer todos estos roles femeninos tan distintos y a su vez tan semejantes, me parece brillante, porque, aunque a priori pueden parecer opuestos entre sí, todas comparten el instinto de supervivencia, son luchadoras, a su modo, en una época donde se hacía muy difícil romper moldes.

Nada, es un libro absolutamente visceral, lleno de violencia e intensidad, tanto por los personajes como por la propia Barcelona, sin embargo la pluma de Carmen es delicada y muy poética, al menos a mí, me ha recordado mucho a esas grandes historias épicas que se encuentran en la Poesía, que a pesar de estar describiendo algo desgarrador, lo hacen con una sensibilidad, belleza y sutilidad que no puedes evitar entrar en la escena, empatizar con todos esos sentimientos que se describen y caer rendida a sus pies….Tal vez la propia forma de contar la historia sea un contraste en sí mismo. 

Tal como decía en Goodreads, para mí, ha sido toda una sorpresa, una obra magistral, intensa, emocional y reflexiva……una obra poética de imprescindible lectura.

“Si aquella noche-pensaba yo- se hubiera acabado el mundo o se hubiera muerto uno de ellos, su historia hubiera quedado completamente cerrada y bella como un círculo. Así suele suceder en las novelas, en las películas, pero no en la vida… Me estaba dando cuenta yo, por primera vez, de que todo sigue, se hace gris, se arruina viviendo. De que no hay final en nuestra historia hasta que llega la muerte y el cuerpo se deshace…”

Para finalizar, os comento que gracias a Emma, (que me lo chivateó), me enteré que existe una adaptación cinematográfica de la novela. Es de 1947 y fue dirigida por Edgar Neville. La película fue toda una sorpresa en aquella época, no sólo porque el director rompió con su estilo propio, sino también porque rompía con el tipo de películas que se representaban en aquel momento en España.

El guión corrió a cargo de Conchita Montes, que además interpretó a la propia Andrea. A pesar de ser una buena adaptación, el personaje de Andrea en la película me ha chocado un poco. (Esto es una impresión mía y no tiene por qué coincidir con la vuestra) Conchita Montes, es una actriz de una presencia tremenda en pantalla, ella sola se come el plano y la escena. Aunque no tenga diálogo, imprime carácter, por eso me ha costado un poco ver la introspección de la Andrea literaria, su contradicción, su soledad y su tristeza.

En cualquier caso la recomiendo (después de leer el libro, no hagáis trampa)  porque es una buena película, podéis verla a través de la plataforma Filmin   y  en la Biblioteca, probablemente  también podáis encontrarla… para daros un impulso más, os dejo la presentación que hicieron en Historia de Nuestro Cine,  seguro que os convence definitivamente. 

“Era la primera vez que viajaba sola, pero no estaba asustada; por el contrario, me parecía una aventura agradable y excitante aquella profunda libertad en la noche (…) El coche dio la vuelta a la Plaza de la Universidad y recuerdo que el bello edificio me conmovió como un grave saludo de bienvenida”.

 

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