Nada -Carmen Laforet-

nadaMarzo 2017, el Club Pickwick se traslada a la Barcelona de Posguerra con Nada de Carmen Laforet, una obra que creo, nos ha sorprendido a la mayoría del Club, y para bien.

Nunca hubiera imaginado lo que se escondía tras su historia. Me atrevería a decir que no he leído nada igual y que incluso, en nuestra literatura, esta obra de apenas trescientas páginas, es muy diferente a todo lo que conocemos. Sinceramente, no entiendo como a esta mujer no se la estudia en colegios e institutos, donde más allá de Rosalía de Castro, apenas se mencionan escritoras españolas.

Carmen Laforet revolucionó las letras con tan sólo 23 años, ganando  el Premio Nadal y el Premio Fastenrath, de la Real Academia de la Lengua Española en 1948. Y aún con todo eso, mucha gente apenas la conoce, por eso, agradezco muy mucho que mis queridas Pickwicks  la seleccionaran como candidata para este mes de Marzo (y que ganara! porque aquí, en petit comité os confieso que voté por Tea Rooms de Luisa Carnés, no me lo tengáis en cuenta que con esta reseña  intentaré redimirme).

Si queréis conocer algo más a Carmen Laforet, podéis pasaros por la página del Club Pickwickdonde nos recomiendan documentales y podcast sobre la autora y además nos hacen una ruta por la Barcelona de posguerra que aparece en la novela, toda una inmersión literaria que estoy segura, disfrutaréis y pondrá el broche final a la lectura

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Personalmente recomiendo el Documental del programa Imprescindibles de Rtve (en la página del Club también lo mencionan y allí tenéis el link) que yo vi en su día, y he vuelto a revisionar para cerrar este pequeño encuentro con Carmen.

Dicho esto, os estaréis preguntando ¿qué nos vamos a encontrar  tras sus páginas? Bueno, la premisa de la que partimos es que Andrea, una chica de 18 años, llega a Barcelona para estudiar letras en la Universidad y allí se aloja en casa de unos familiares bastante peculiares con los que tendrá que lidiar.

Puede parecer un argumento sencillo y simple, sin embargo no lo es en absoluto. La maravilla de este libro radica en los personajes y la propia ciudad de Barcelona. No hay que olvidar que estamos en plena posguerra española, y este  hecho  marcará el entorno y se verá reflejado en el desarrollo de la historia.

Andrea llega a la ciudad queriendo comenzar su nueva vida, llena de aspiraciones, sueños y deseos, y se dará de bruces con una familia entrometida, histérica y que nada tiene que ver con ella. Aunque al principio pueda parecer retraída o tímida,  su carácter marcado e independiente saldrá a la luz en más de una ocasión.

 “La noche inquieta me había estropeado los nervios y me sentí histérica yo también, llorosa y desesperada. Me di cuenta de que podía soportarlo todo: el frío que calaba mis ropas gastadas, la tristeza de mi absoluta miseria, el sordo horror de aquella casa sucia. Todo menos su autoridad sobre mí. Era aquello lo que me había ahogado al llegar a Barcelona, lo que me había hecho caer en la abulia, lo que mataba mis iniciativas; aquella mirada de Angustias. Aquella mano que me apretaba los movimientos y la curiosidad de la vida nueva…”

El hambre, la desesperación, la angustia y la soledad son elementos principales en este libro, y por tanto, afectarán a todos los personajes que aparecen en él. La frustración define a gran parte de ellos, convirtiéndose en una de las grandes protagonistas de esta historia.

Esta novela  está llena de contrastes, son evidentes las diferencias  entre los que más sufren las consecuencias de la Guerra, los que apenas han notado nada y siguen con sus vidas o aquellos  inconformistas y rebeldes bohemios que lo son, porque pueden permitirse el lujo de serlo.

Es como si la autora hubiera querido reflejar esa época llena de sombras, dudas y claroscuros, a través de los brutales cambios de carácter de los personajes.

La propia Andrea es una contradicción en sí misma, por un lado esas ganas de encajar en un mundo al que no pertenece, cediendo muchas veces ante las circunstancias y por otro su cabezonería e independencia que la llevan a perderse por las calles de Barcelona como forma de encontrarse a sí misma, como una manera de encontrar su espacio, ese que, en la Calle Aribau, está empequeñecido y ahogado por el resto de habitantes.

“Me parecía que de nada vale correr si siempre ha de irse por el mismo camino, cerrado, de nuestra personalidad. Unos seres nacen para vivir, otros para trabajar, otros para mirar la vida. Yo tenía un pequeño y ruin papel de espectadora. Imposible salirme de él. Imposible libertarme. Una tremenda congoja fue para mí lo único real en aquellos momentos.”

AndreaAndrea, como bien dice ella en el fragmento anterior, es una mera espectadora de la vida en la casa de la Calle Aribau, de la vida de su amiga Ena, de las vidas de sus compañeros de universidad…Ella va pasando por los distintos escenarios, observando y acoplándose a vivencias ajenas, mientras nosotros somos los espectadores de Andrea y sus pensamientos.

Me gustaría llamar la atención sobre los distintos tipos de mujeres que aparecen en la novela. Nos encontramos a  la mujer abnegada y sacrificada (la abuela de Andrea), la mujer tradicional, recta y prejuiciosa (tía Angustias), la mujer casada que soporta el maltrato de su marido (Gloria), la mujer caprichosa sin preocupaciones (Ena) y la independiente, que quiere y busca algo más de la vida, esa mujer a la que no le gusta depender de nadie y que en esa época tan convulsa intenta labrarse un futuro que se aleja de lo que tradicionalmente se espera de ella (Andrea).

La manera que tiene la autora de exponer todos estos roles femeninos tan distintos y a su vez tan semejantes, me parece brillante, porque, aunque a priori pueden parecer opuestos entre sí, todas comparten el instinto de supervivencia, son luchadoras, a su modo, en una época donde se hacía muy difícil romper moldes.

Nada, es un libro absolutamente visceral, lleno de violencia e intensidad, tanto por los personajes como por la propia Barcelona, sin embargo la pluma de Carmen es delicada y muy poética, al menos a mí, me ha recordado mucho a esas grandes historias épicas que se encuentran en la Poesía, que a pesar de estar describiendo algo desgarrador, lo hacen con una sensibilidad, belleza y sutilidad que no puedes evitar entrar en la escena, empatizar con todos esos sentimientos que se describen y caer rendida a sus pies….Tal vez la propia forma de contar la historia sea un contraste en sí mismo. 

Tal como decía en Goodreads, para mí, ha sido toda una sorpresa, una obra magistral, intensa, emocional y reflexiva……una obra poética de imprescindible lectura.

“Si aquella noche-pensaba yo- se hubiera acabado el mundo o se hubiera muerto uno de ellos, su historia hubiera quedado completamente cerrada y bella como un círculo. Así suele suceder en las novelas, en las películas, pero no en la vida… Me estaba dando cuenta yo, por primera vez, de que todo sigue, se hace gris, se arruina viviendo. De que no hay final en nuestra historia hasta que llega la muerte y el cuerpo se deshace…”

Para finalizar, os comento que gracias a Emma, (que me lo chivateó), me enteré que existe una adaptación cinematográfica de la novela. Es de 1947 y fue dirigida por Edgar Neville. La película fue toda una sorpresa en aquella época, no sólo porque el director rompió con su estilo propio, sino también porque rompía con el tipo de películas que se representaban en aquel momento en España.

El guión corrió a cargo de Conchita Montes, que además interpretó a la propia Andrea. A pesar de ser una buena adaptación, el personaje de Andrea en la película me ha chocado un poco. (Esto es una impresión mía y no tiene por qué coincidir con la vuestra) Conchita Montes, es una actriz de una presencia tremenda en pantalla, ella sola se come el plano y la escena. Aunque no tenga diálogo, imprime carácter, por eso me ha costado un poco ver la introspección de la Andrea literaria, su contradicción, su soledad y su tristeza.

En cualquier caso la recomiendo (después de leer el libro, no hagáis trampa)  porque es una buena película, podéis verla a través de la plataforma Filmin   y  en la Biblioteca, probablemente  también podáis encontrarla… para daros un impulso más, os dejo la presentación que hicieron en Historia de Nuestro Cine,  seguro que os convence definitivamente. 

“Era la primera vez que viajaba sola, pero no estaba asustada; por el contrario, me parecía una aventura agradable y excitante aquella profunda libertad en la noche (…) El coche dio la vuelta a la Plaza de la Universidad y recuerdo que el bello edificio me conmovió como un grave saludo de bienvenida”.

 

Barcelona

Viajar Leyendo: El Ocupante -Sarah Waters-

 

iii-retoHace unos meses os comenté que este 2017 iba a participar en el Reto Viajar Leyendo que, desde hace ya tres años, viene organizando Isa. Me parece una oportunidad perfecta para enriquecernos con la literatura, salir de nuestra zona de confort lector y probar con  escritoras/es, estilos y culturas diferentes.

Mi primer viaje me lleva hasta  Reino Unido. La literatura inglesa es una de mis favoritas, tiene un tono y un estilo del que particularmente disfruto mucho. Por eso, para esta primera aventura viajera, escogí a la galesa Sarah Waters, ganadora en 2002 del British Book Award por su libro Falsa Identidad.

Sarah también ha sido finalista de los premios Booker y Orange y ha escrito numerosos artículos sobre género, sexualidad e historia, recibiendo por ellos varios premios como el Somerset Maugham y el Sunday Times Young Writer of the Year.

Gracias a Carla, que me regaló el libro hace poco (thank you so much, Dear!!), y al hype tremendo que creó con esta lectura,  mi ansia por leerlo me llevó a incluirlo en el reto. Así que, sin más dilación, inauguro mi #Viajar Leyendo con, El Ocupante.

Cuando volví a ver la casa –casi treinta años después de aquella primera visita, y poco después del final de otra guerra-, los cambios me horrorizaron (…) El corazón se me empezó a encoger casi en el momento en el que entré en el parque. Recuerdo que había un largo recorrido hasta la casa entre pulcros rododendros y laureles, pero el parque estaba ahora tan cubierto de maleza y descuidado que mi pequeño coche tuvo que abrirse paso por el sendero. Cuando por fin me liberé de los arbustos y me encontré en una explanada desigual de gravilla, justo delante del Hall, puse el freno y me quedé boquiabierto de consternación”.

Nuestra historia comienza con una llamada al Doctor Faraday para atender una urgencia en Hundreds Hall, una antigua mansión a las afueras de Lidcote, en Warwickshire, Inglaterra. Una vez allí, se acabará convirtiendo  en el médico de la familia, para tratar las heridas de guerra del joven Rod y será testigo de una serie de sucesos que nos mantendrán en vilo hasta el final de esta historia.  

Veinticuatro horas después de terminar su lectura aún sigo A-LU-CI-NAN-DO. Durante estos días no he dejado de comentar con Carla la novela, bueno, si soy sincera, me dedicaba a  enviar un montón de teorías y subteorías respecto al libro, (la tenía frita a la pobre) mientras mi sistema nervioso se iba correteando como loco por ahí (¿os había dicho que soy experta en montarme películas lectoras mientras me pongo en modo Jessica Fletcher?).

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Aunque me advirtieron que al libro le costaba arrancar, a mí me ha mantenido enganchada desde el principio, la única pega que podría ponerle a este respecto, es que los capítulos son demasiado largos para mi gusto.

Se trata de una lectura pausada, sin embargo el ambiente creado por la autora, es  una  especie de tranquilidad demasiado intensa para que resulte relajada; Da la sensación de que no está pasando nada y a su vez pasa de todo, cuando te das cuenta, tienes los nudillos blancos de agarrar el libro.

Si algo hace bien Sarah Waters, en El Ocupante, es mantener la tensión del lector, sugestionarte hasta tal punto que no sólo oyes y ves cosas, sino que te conviertes en un personaje más dentro del libro, como si estuvieras allí, en la pequeña salita de alfombras raídas y pintura desconchada, de Hundreds Hall.

La ambientación es una auténtica maravilla, la manera de recrear el período histórico en el que se mueve, poco después del fin de la Segunda Guerra Mundial, la decadencia de la Familia Ayres, antaño de las más ricas de la zona y el secretismo y misterio que rondan  la mansión, juegan un papel fundamental en la credibilidad de esta historia.

Para mí, no llega a ser un ambiente completamente gótico, pero sí va en esa línea oscura y misteriosa; como dije en Goodreads, este libro me recordaba mucho a esas películas donde presientes que va a pasar algo pero no acaba de llegar ese momento, creándose  un entorno de lo más inquietante.

Betty levantó la cabeza del hombro de la señora Bazeley y dijo:
-¡Hay algo malo en esta casa, eso es lo que pasa! ¡Hay algo malo que hace que ocurran desgracias!”

En cuanto a los personajes, de todo el elenco pintoresco que aparece en la novela, destacaría dos, el que más me ha gustado, Caroline, y el que menos, el Doctor Faraday.

Caroline Ayres, me ha encantado! Una mujer que, a pesar de los momentos difíciles por los que pasa su familia o lo que queda de ella, se adapta a las circunstancias, tiene un punto optimista y un humor irónico que pone el contrapunto a ese ambiente triste y decadente en el que se mueve el resto de personajes. Además tiene mucha personalidad, es un poco excéntrica y muy independiente, características que rompen con el estereotipo de mujer de clase alta  de la época.

Por el contrario, el Doctor Faraday, (menudo ego tienes, querido) , es IN-SO-POR-TA-BLE!! A este tipejo, te lo comes con patatas porque es el narrador,  y si esto no fuera suficiente, os aviso desde ahora que es un “Yoista” de manual, *ojos en blanco*…. un horror, vamos.

En más de una ocasión me han entrado ganas de decirle un “por qué no te callas” y quedarme tan pancha, (no estoy parafraseando a nadie en concreto, es que esta frase es muy gráfica para describir el nivel de pesadez de este señor). Como podéis ver, no me ha caído nada bien.

Entre estos dos extremos situaría a Rod, la Señora Ayres y a Betty, por ser caracteres que pivotan entre los dos anteriores. Estos cinco personajes, son los protagonistas entorno a los que se mueve la historia, los que quedan atrapados en ese halo extraño y oscuro de Hundreds Hall, unos intentando huir y otros atraídos por el misterio que desprende la mansión. El resto, son más bien secundarios que complementan, en apariciones concretas, los roles sociales que definen a los personajes principales.

ba3c30895e2490348ab7da324c3006daY hasta aquí puedo leer, no puedo desvelaros mucho más, pero si estáis atentos a la reseña descubriréis algunas pistas escondidas.Este libro hay que leerlo para poder comentar todas las situaciones extrañas que en él suceden. Sarah Waters consigue mantener la incertidumbre hasta el final.

Mientras va soltando pequeñas pistas aquí y allí, la autora, deja que te montes tu propia paranoia mental sobre la novela, y al final, se encarga  de decirte que estabas completamente equivocada.

El final del libro te deja una sensación extraña, te sientes  frustrada, sorprendida y un poco idiota, todo hay que decirlo. No sé si estoy enfadada con la autora por esta historia o haciéndole la ola por habérmela colado de una manera tan elegante… (¡Qué dominio del farol!)

Por mi parte solo me queda animaros a leer El Ocupante,  os va a sorprender seguro. Además, tengo curiosidad por saber qué teorías se os ocurren durante su lectura… que comiencen las apuestas.

El Cuento de la Criada-Margaret Atwood-

Me gustaría que este relato fuera diferente. Me gustaría que fuera más civilizado. Me gustaría que diera mejor impresión de mí, sino de persona feliz, al menos más activa, más vacilante… Lamento que en esta historia haya tanto dolor.”

Dolor, rabia, e impotenciaeso es El Cuento de la Criada. El mundo que aquí  recrea Margaret Atwood es una pesadilla oscura, un bucle infinito de despropósitos que te van a llevar a experimentar el mismo asco y asfixia que siente nuestra protagonista, Defred.

Es difícil hablar de El Cuento de la Criada sin filtros, pero tengo que ponerlos para no desvelar la trama que, vosotros, debéis descubrir con la protagonista.

Es ella quien cuenta este Cuento, no yo. Es Defred quien, vestida de rojo, un rojo oscuro y sangrante, alterna presente y pasado, nos cuenta su historia, de la que  no tendrás una visión conjunta hasta el final. Así que, ármate  de paciencia infinita durante su lectura y haz alguna parada técnica para salir a respirar, la necesitarás.

cuento-de-la-criadaA través de Defred, conoceremos La República de Gilead, una teocracia basada en el puritanismo y extremismo religioso, que  nada tiene que ver con la república independiente de tu casa, No. Aquí no hay independencia ni individualidad que valga. Estás en una sociedad donde si eres mujer ocupas el escalafón más bajo, donde no tienes ni voz, ni voto. Donde no puedes leer, ni escribir, ni tocar, ni pensar, ni sentir nada.

Ni siquiera tienes un nombre, solo algo que indica a quien perteneces. Eres una propiedad, una mujer deshumanizada y sin personalidad.  ¿Puede existir algo peor, que te arrebaten y despojen de tu propia identidad como ser humano, que te reduzcan a un mero útero fértil como si fueras un puñetero horno pirolítico?

“No quiero sentir dolor, no quiero ser una bailarina ni tener los pies en el aire y la cabeza convertida en un rectángulo de tela blanca sin rostro. No quiero ser una muñeca colgada del Muro, no quiero ser un ángel sin alas. Quiero seguir viviendo, como sea. Cedo mi cuerpo libremente para que lo usen los demás. Pueden hacer conmigo lo que quieran. Soy un objeto. Por primera vez siento el verdadero poder que ellos tienen.”

Apelando al miedo y a la seguridad se han cometido auténticas barbaridades, a La Historia me remito, y en este Cuento se refleja muy bien. La estructura de la sociedad Gileadiana es totalmente patriarcal, manipula, tergiversa y controla todos los movimientos de la sociedad; una sociedad compuesta básicamente por Los Comandantes (la élite). Todos los demás están bajo su control (Sus Esposas, las Marthas, que son las que se dedican a las tareas del hogar y Las Criadas, cuya función exclusiva es reproducirse para la élite).

¿Os imagináis levantaros una mañana y encontrar esta situación? ¿Qué ocurriría si de pronto os prohibieran  trabajar, os quitaran vuestros ahorros y os dijeran cómo vestir… ?¿Qué haríais si os arrebataran vuestra capacidad de elección y decisión? ¿Qué haríais sin libertad?

Todas las noches cuando me voy  a dormir, pienso: mañana por la mañana me despertaré en mi propia casa y las cosas volverán a ser como eran. Esta mañana tampoco ha ocurrido”.

Margaret Atwood juega con el pasado, presente y futuro de un mundo que de distópico y ficticio tiene muy poco. A medida que avanzas en la lectura, nos damos cuenta que no se dice nada en este libro, que no pase en nuestro presente más inmediato.

Y es que si salimos de Gilead y paseamos por nuestra más rabiosa actualidad, vemos países despenalizando la Violencia de Género, un misógino, racista y xenófobo ocupando el mando de un país potente, y por poner la nota nacional y patria, leemos que cuatro mujeres han sido asesinadas el fin de semana pasado, dos más ayer y no pasa absolutamente nada.  (Lo de la gestación subrogada, muy a colación con esta lectura, me lo guardo para el futuro).

Observando algunas de estas noticias escalofriantes, me vais a permitir que, si no corrocuento-vii despavorida alguna isla desierta, al menos, dé la voz de alarmaEste libro se publicó en los 80 y sinceramente, no puedo dejar de pensar en  que,  Margaret es una jodida visionaria, y Nostradamus, a su lado, era un puto aficionado.

Margaret Atwood habla sin tapujos, sin maquillar absolutamente nada. Es más, con un jarro de agua fría y una buena patada en el culo, nos traslada  del país de la gominola , la piruleta y los unicornios,  al mundo real, para denunciar y criticar una situación que, queramos o no, está ahí, latente.  

Con un lenguaje directo y descarnado, te interna en este mundo para que sientas el hastío, la pesadez del ambiente, el agobio, la impotencia y la rabia…muestra el lado más vil, cruel, déspota y sórdido del ser humano.

“Mantén a los demás  a salvo, si es que están a salvo. No permitas que sufran demasiado. Si tienen que morir, procura que sea algo rápido. Incluso puedes hacer un Cielo para ellos. Para eso Te necesitamos. El infierno podemos hacerlo nosotros mismos”.

Prepara el estómago, My Friend, porque, este, es uno de esos libros que revuelven las entrañas. Y es que esta mujer, consigue que todos esos sentimientos traspasen las páginas y ahí estás tú, sin saber qué hacer mientras lees, porque la situación desborda, es tan agónica, que te deja paralizada.   

Así me despido yo de esta historia,  en shock y con un regusto amargo, con una necesidad de pasar por agua y jabón cuarenta mil veces para quitarme la angustia, la rabia y el dolor que me provoca pensar en  todas esas Defred que hoy existen y no son nombradas.

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PD: Esta entrada forma parte del Proyecto Adopta Una Autora

PD: Me chivaron hace un par de días que El Cuento de la Criada saldrá reeditado en castellano sobre el mes de abril, lo editará Salamandra * hace un pequeño baile de la victoria con confeti*. Además, este año se estrenará la miniserie basado en el libro y  tiene pintaza!! 

Pioneros -Willa Cather-

Era Alexandra la que leía los periódicos y seguía los mercados, y la que aprendía de los errores de sus vecinos. Era Alexandra la que sabía siempre cuánto había costado engordar cada novillo, y la que adivinaba el peso de un cerdo antes de que lo pusieran en la balanza con mayor precisión que el propio John Bergson. Lou y Oscar eran muy trabajadores, pero jamás había logrado enseñarles a usar la cabeza para trabajar”.

Y tras pasar un mes en Tara, al Sur de EEUU, fui al Medio Oeste del país con el Club Pickwick, a las Grandes Llanuras,  Nebraska, Donde el Oeste comienza.willa-cather

Pioneros relata la vida de Alexandra y su familia,  colonos europeos, que a finales del siglo XIX se instalan en una tierra salvaje y hostil. Allí, tienen que empezar de cero y aprender un oficio para el que no estaban preparados. A base de ensayo-error salen adelante, dejándose por el camino parte de sí mismos.

El estilo Willa, es una maravilla. Mientras leía, he tenido una sensación de calma, paz y sosiego. A través  de Alexandra (una auténtica visionaria) descubrimos un paisaje, que a pesar de ser difícil y duro en un principio, la protagonista consigue domar, hasta convertirlo en un pequeño paraíso, en una tierra próspera llena de olores y colores preciosos, lleno de vida.

Ese amor a la tierra, que tanto Willa como Alexandra transmiten, me ha recordado mucho al que sentía  Scarlett O’Hara por Tara. Y es que si algo tienen en común estos personajes es el tesón, la perseverancia y la tenacidad. El creer en algo y luchar por ello hasta las últimas consecuencias, a pesar de tener todo en contra.

“Un pionero debía tener imaginación, debía ser capaz de disfrutar con la idea de las cosas más que con las cosas en sí mismas.”

Como personaje ella me ha encantado, tiene una personalidad y una seguridad en sí misma tremendas y es gracias a ella que salen adelante. Sí me habría gustado que ciertas partes estuvieran más desarrolladas, que nos contaran un poquito más cómo fueron esos años de trabajo hasta llegar a formar la comunidad en la que vivían, el Divide. Pero bueno, creo que eso es algo mío, que al ser fan de los tocholibros, todo me sabe a poco.

He disfrutado mucho con la lectura, sin embargo, en la última parte del libro he tenido una sensación agridulce. Estoy segura que, si lo hubiera leído en otro momento, mi percepción habría sido distinta pero, arrastrando resaca lectora del libro anterior, (Lo que el viento se llevó), meterme de lleno en la vida de Alexandra me ha dejado un poco tristona.

campoNo quiero contar mucho más, es un poco difícil hablar de él sin hacer spoilers. Realmente con Pioneros, como dice Magrat, tienes que dejarte llevar; dejarte mecer por esa brisa del Medio Oeste, disfrutar de los campos de trigo amarillo y el sonido del banjo y la dragharmonika, mientras Willa Cather te atrapa en esta historia llena de superación, esfuerzo y esperanza.

“¿Recuerdas lo que dijiste una vez sobre el cementerio y sobre la vieja historia que se escribe sola? Pues ahora somos nosotros quienes la escribimos, con lo mejor que tenemos”.

 

Lo que el viento se llevó -Margaret Mitchell-


Pensó en Tara y sintió como si una mano tibia y suave acariciara su corazón. Creía ver la casa blanca dándole la bienvenida a través de las rojizas hojas otoñales; percibir la suave quietud del crepúsculo posarse sobre ella como una bendición; advertir la caída del rocío sobre los campos de arbustos verdes, ver el crudo color de la tierra roja y la sombría belleza de los pinos oscuros en las lejanas colinas. Se sintió vagamente reconfortada y algunos de sus locos pesares, de sus heridas, quedaron desvanecidos”

 

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Un 26 de enero del año mil novecientos treinta y tantos, comenzaba a rodarse Lo que el viento se llevó, 125 días duró el rodaje. Un 26 de enero de 2017 termino su lectura con tristeza. He pasado un mes en Tara, y puedo decir definitivamente, que una vez conoces esa tierra, no puedes olvidarla.

Tras mucho meditar y con todo el cúmulo de sentimientos que me ha provocado esta lectura, voy a intentar no perder las formas y mantener el decoro; y es que, a pesar de haber disfrutado mucho con esta novela, mis críticas hacia él, no son pocas.  

Así pues, ¿Cómo empezar a describir lo que provoca leer Lo que el viento se llevó? En 985 páginas te da tiempo a reir, llorar, odiar, perder las formas e incluso gritarle a unos personajes que llegan a sacar lo peor del lector, y todo esto aumenta en la quinta y última parte, con la que personalmente, lo he pasado mal, muy mal (creo que no he insultado tanto a un personaje desde Cumbres Borrascosas).  

Insisto, el libro me ha gustado muchísimo, la autora consigue que te metas totalmente en la historia, dejándote enganchada a cada página, pero con matices. (Por cierto, esta lectura forma parte del #TochoXmas, Reto Navideño propuesto por Cris).

La mayoría conocerá, Lo que el viento se llevó,  por la película de 1939 (en España hasta 1950 no se estrenó) y aunque es una buena adaptación,  te das cuenta que el film mostraba una versión bastante edulcorada de ciertos temas.

Como es obvio, el libro profundiza mucho más, conociendo personajes secundarios, que no sólo son clave para el desarrollo de la historia, sino que ayudan a comprender muchos momentos de la misma y que la película pasa por alto.

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Margaret Mitchell, comienza a escribir Lo que el viento se llevó, en 1929, mientras estaba convaleciente. Lo dejó aparcado varios años hasta que el editor Harold Latham se interesó por ella y quedó tan prendado con esta historia que le dijo a Margaret que la terminara, publicándose en 1936 la primera edición y convirtiendo, Lo que el viento se llevó, en uno de los libros más vendidos de la historia. Ganó El Pulitzer en 1937.

El libro se enmarca en la Guerra de Secesión Americana (1861-1865) y la posterior Reconstrucción, relatando la vida y costumbres del Sur de EEUU. Margaret, nacida en Atlanta, utilizó no sólo sus conocimientos sobre Historia sino sucesos de su propia vida, para desarrollar la novela.

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Comienza en Abril de 1861, un año antes de que estalle la guerra, y más o menos termina en 1873. Allí, en una imponente plantación sureña, Tara, vive Scarlett O’Hara, una chiquilla de 16 años, Impulsiva, caprichosa y de temperamento fuerte, un carácter que nada tiene que ver con la educación dulce, cándida y sumisa que se inculcaba a las muchachas de la época.

No voy a centrarme en hablar de personajes, porque son un montón y esto sería tan eterno como el libro, pero hay de todo. Margaret refleja personas muy extremas, a la mayoría  los odias en algún momento del libro, quizá se salve Melanie Hamilton, (interpretado en la película por la maravillosa Olivia de Havilland), por su bondad pero también es de las que pone un poquito nerviosa por ser tan sumamente servicial.

En cuanto al momento histórico, político y social en el que se desarrolla el libro, la documentación histórica que hace Margaret Mitchell es impecable, ha sido una especie de clase magistral sobre Historia Americana; a mí, que me encanta la novela histórica, es de las partes que más he disfrutado y más interesantes me han parecido.

El libro tiene algún tinte antibelicistarepresentado en las figuras de Rhett y Scarlett. Ambos son contrarios a la guerra –por diferentes motivos-, aunque es Rhett quien lo dice abiertamente ganándose el rechazo de toda la Comunidad de Atlanta, que enaltece el conflicto de manera fanática.

Margaret posiciona a los sureños como víctimas dentro de la Guerra de Secesión, ellos son los buenos y los yanquis son los malos. Su versión es bastante sesgada cuando da voz a los personajes para opinar sobre el conflicto (vamos, ya os adelanto que pone a los Yanquis a escurrir). En el tema de los bandos no voy a entrar, estoy totalmente en contra de cualquier conflicto bélico, me parecen la mayor aberración de la Historia, y lo único que generan es dolor, devastación y más prejuicios.

Sin embargo, sí voy a valorar la forma en la que se habla de la esclavitud. La autora nos ofrece una visión tan edulcorada de la misma, que me ha dejado absolutamente perpleja.

margaret_mitchell_nywtsPuedo comprender que siendo sureña, tenga una percepción más sesgada del conflicto bélico en sí y tire pa’ su tierra, pero de ahí, a retratar a los sureños de la época (en contra de abolir la esclavitud), como una comunidad de buenas y amables personas, y las plantaciones de algodón como si fuera un complejo vacacional donde la población negra estaba poco menos que dando palmas de emoción, pues tampoco.

Entiendo el momento histórico que trata, pero no puedo justificar como hecho histórico verídico,  esa esclavitud “idílica” que se describe en el libro, porque realmente Margaret, no se posiciona en contra en ningún momento. No lo hace y además idealiza las relaciones de amo-esclavo, como si por tratarlos con educación y respeto,faltaría más!), hiciera  de la esclavitud, una situación agradable y deseable.

Tanto la película como el libro fueron muy criticados por este tema, algunos lo defienden diciendo que retrata un momento histórico. Sin embargo, yo no estoy de acuerdo, no hace apología, pero sí tiene una visión muy romántica del tema, que a mí me indigna.

¿Sabías que? … El estreno de la película fue en Atlanta en 1939 , a los actores negros no se les invitó. Pero ese mismo año,  Hattie McDaniel –Mammy-, fue la primera mujer afroamericana nominada y ganadora del Oscar a mejor actriz secundaria por su papel en la película.

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Bueno, y ahora, como sé que lo estáis deseando… agarraos fuerte, que viene lo intenso, queridos míos. Scarlett y Rhett, Rhett y Scarlett…

Confieso que con la película, siempre me había quedado un sabor amargo con Scarlett O’Hara, una especie de amor/odio hacia el personaje… peeero tras leer el libro, he logrado empatizar con ella muchísimo más de lo esperado.

Esto no quiere decir que disculpe su forma de actuar en algunos momentos, pero sí es cierto que ella ha sido juzgada más duramente que el resto de personajes, al menos esa es mi impresión, por ello, voy a tirar un poquito de corporativismo femenino y romper una lanza en su favor, porque esta MUJER lo merece.

Scarlett O’Hara, es todo carácter y temperamento. Sí, también es manipuladora, vanidosa, orgullosa y muy terca, pero esta chica con 19 años, protege a su familia con uñas y dientes, escapa de una Atlanta en guerra, abrasada por las llamas y se enfrenta a los yanquis por defender su hogar.

¿Se equivoca? Muchísimas veces,  pero oye! es humana y aunque no comparto gran parte de las cosas que hace, no puedo juzgarla. Quizá tengo la misma lealtad hacia ella que Melanie Hamilton y  la veo con su misma mirada… El caso es que a mí, Scarlett en su conjunto, con sus luces y sus sombras, me gusta. La pregunta aquí, sería ¿qué haríamos nosotras en sus zapatos?

scarlettLa desesperación y el instinto de supervivencia hace que las personas hagan cosas que, tal vez en otro momento, no harían.  Scarlett tiene una carga sobre ella demasiado pesada y lo más triste es que la lleva sola. Y tú, como lector, lo notas.  Está rodeada de gente que lo único que hace es quejarse, criticarla constantemente y pensar en lo bello que era el pasado, regodeándose en la nostalgia, pero sin aportar soluciones, mientras la guerra y el hambre se les echan encima.

Ella no puede permitirse el lujo ni siquiera de llorar, porque tiene tantísimo miedo al hambre, a la muerte y a que la despojen de todo lo que ama, que es, ese mismo miedo, quien la impulsa hacia delante. Sabe que en el momento que se derrumbe no le quedará nada. Así que sí, es práctica, dura, tiene carácter y eso le da la fortaleza suficiente para seguir adelante en las condiciones más lamentables.

Scarlett O’Hara, consigue resurgir con esfuerzo, perseverancia, tenacidad (y  falta de escrúpulos,  que siiii…) pero, en cierto modo, Ella, representa a todas esas Mujeres que, ante los obstáculos de la vida, alzan la cabeza y continúan, Mañana, será otro día.

Con Rhett la cosa cambia.  El Señor Butler, (al que tras la película se le mitificó bastante), aparece casi como personaje secundario en la mayor parte del libro, siendo en las últimas 200 páginas, más o menos, donde él y su relación amorosa con Scarlett, cobra protagonismo

rhett-y-scarlettA pesar de ser igual o peor que Scarlett O’Hara, cae bien. ¿Por qué? Bueno, pues  porque es un hombre, un típico tópico, que a base de guiños de ojos, medias sonrisas y un humor pícaro, se gana al personal. Y reconozco que da el pego en la mayor parte del libro.  Los diálogos son muy divertidos, y la forma de provocar a Scarlett, con  ironía y sarcasmo, resulta incluso encantadora. Pone la nota ácida y graciosa en muchos momentos y lo disfrutas. Camufla el orgullo, la arrogancia y los celos con toda esa puesta en escena hasta que llegas a la última parte del libro y se descubre el pastel.

No es ningún secreto que Rhett Butler es un mujeriego y que de caballero tiene muy poco, (yo no lo tocaría ni con un palo) lo deja claro cada vez que interviene, y lo hace con tanta gracia,  que en cierto modo, lo disculpas. Sin embargo después de lo que ocurre en un momento concreto de la novela….no puedo hacerlo. Me puso tan enferma que creo que me estropeó buena parte de su lectura final y por supuesto aumentó considerablemente mis úlceras lectoras. Lo que más me jodió, es que se intenta “maquillar” la situación apelando a clichés, de hecho, esa parte en la película, no se muestra de la misma forma, aunque, si se hila fino, lo intuyes.

gone_with_the_wind_coverSiempre se ha vendido  Lo que el viento se llevó, como una gran historia de amor/desamor. Pues bien, para mí no lo es, por dos razones: la primera, es que, Margaret sólo se centra en ella, en la última parte del libro y es injusto que, a un tema al que se le dedicó una ínfima parte del mismo, eclipse lo realmente importante, la historia de Scarlett; Y segundo, su relación amorosa es totalmente tóxica. Se faltan el respeto constantemente, él aprovecha las debilidades de ella para humillarla y el orgullo se impone por encima de todo cuando ve que no puede dominarla como quiere.

Y es que Rhett, al igual que la mayoría, olvida que lo mejor que tiene Scarlett es que es siempre fiel a sí misma y no va a cambiar su forma de ser por nada ni por nadie, es su esencia y es lo que hace que sea uno de los mejores personajes de la literatura.

Lo de estos dos, no es amor ni por asomo y no pienso justificarlo como tal, sólo por el contexto histórico en el que se desarrolla la historia, lo siento pero no. Ya está bien de defender y disculpar comportamientos de este tipo, sólo porque en aquella época “se llevaba”.

Definitivamente para mí, las grandes protagonistas de Lo que el viento se llevó, son Scarlett y Melanie. Las dos, con sus diferencias, aprenden la una de la otra; Melanie a defender sus ideas sin agachar la cabeza, dándose cuenta que su gran corazón es su mayor fortaleza y Scarlett, aprende a querer a la única persona que realmente la quiso tal como era, Melanie Hamilton.

Así que,  si alguien aún lo duda, después de todo lo mencionado, aclaro que soy #TeamScarlett forever… Francamente, por mí, Rhett Butler, se puede ir al cuerno.  

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-Margaret Atwood-

Cuando Carla me comentó que estaba pensando ampliar la iniciativa LeoAutorasOct, me pareció genial, fue un mes en el que disfruté con mis lecturas, descubrí a muchas autoras interesantes y aumentó considerablemente mi lista de pendientes, un todo en uno. 

Al plantearme participar en el proyecto Adopta una Autora,  mis palabras fueron: “quiero a Margaret Atwood”, lo tuve claro desde el minuto uno. Así que, aquí estoy, en la primera entrada del año, intentando presentar a mi queridísima autora y sin saber muy bien cómo estar a la altura de las circunstancias.

Confieso que no me gusta mucho hacer este tipo de entradas, porque me da la sensación de estar escribiendo un batiburrillo de datos sin sentido que no muestran realmente el por qué hay que leer sus libros. Dicho esto, lo único que os tiene que quedar claro hoy, es que TENÉIS QUE LEER A MARGARET ATWOOD.

Esta mujer lleva escribiendo desde 1961, su Bibliografía es muy variada, ya sea por género literario o historias, sus libros están llenos de diversidad temática, por eso, estoy  convencida que, entre todos ellos, encontraréis alguno que os maraville.

Imaginaros cuál fue mi sorpresa al enterarme que, la mayor parte de su obra en España, está descatalogada! Aunque podemos encontrar títulos en inglés y algunos ejemplares traducidos  en bibliotecas y librerías de segunda mano, conseguir sus libros en español, no es tan fácil. Indignante, lo sé, y más aún, si tenemos en cuenta, su prolífica carrera y los numerosos Premios que ha recibido, entre ellos, el Princesa de Asturias en 2008 (premios que se celebran desde 1981. Treinta y cinco años de trayectoria y sólo cinco mujeres, cinco!! han recibido este galardón, la última Margaret Atwood). 

“…Pero los gobiernos que intentan abolir el arte -ya sea con su indiferencia, ya sea con su afán por suprimir las voces independientes- , no lo consiguen jamás, pues incluso si se lo condena a la clandestinidad, si se le cortan los suministros, si se lo oculta, el impulso artístico, a pesar de todo, halla una vía de expresión. El arte existe desde que existe el ser humano, como testifican las maravillosas pinturas de las cuevas de Altamira. La creación artística es un síntoma de nuestra humanidad: todo ser humano es intrínsecamente creativo, como tan bien demuestran niñas y niños…”
-Extracto del Discurso de Margaret Atwood en Los Premios Princesa de Asturias 2008-
Podéis verlo aquí

Me bastó un libro, UNO –Alias Grace para que Margaret se convirtiera en una de mis escritoras favoritas. En apenas cien páginas, me conquistó. Cris, a la que debo esta “obsesión Atwood”, suele comentar que  siempre que tiene oportunidad, la recomienda (en realidad su táctica -como ella misma me contó- es entrar en una librería y poner el libro directamente en las manos de quien la acompañe). Y ahora la entiendo, porque, tras leer la historia de Grace Marks, no he parado de recomendarla hasta aburrir, (creo que mi familia piensa  que recibo alguna comisión por hablar de ella) y es que una vez conoces a esta mujer, tu vida lectora no vuelve a ser la misma. Si de mí dependiera iría repartiendo su libros por el mundo, cual Reina Maga…pero ¿os he mencionado ya que está descatalogada? *Gruñe

Margaret Eleanor Atwood  nació en Ottawa, Canadá, un 18 de Noviembre de 1939. Esta mujer a sus 77 tiernos años, ha escrito de todo: Novela, ensayo, poesía, relatos, cuentos, libretos para teatro, guiones de televisión, crítica literaria….  

la-mujer-comestibleSus primeras obras fueron de poesía (en 1961 publica su primer libro, Double Persephone), pero en España es más conocida por sus novelas…

En la primera de ellas, publicada en 1969 “The Edible Woman” (La mujer Comestible, no llegó a España hasta 2003), comienza dando caña (sí señora *puñito en alto), habla de la marginación social de la mujer y los derechos reproductivos, tema polémico que, a pesar de los años, hoy día, sigue siendo una batalla pendiente.

Hace unos días, Emma cuando presentaba a Zadie Smith, comentaba que sus libros eran de esas lecturas incómodas que te sacan de tu zona de confort lector y te remueven cosillas por dentro. Pues bien, Margaret, en cierto modo, también lo es.

En sus libros siempre hay crítica, ya sea a la sociedad, a la situación de la mujer, a la contaminación ambiental, medios de comunicación… sus temas son muy variados y los expone siempre de forma distinta, dejando la puerta abierta al debate.

Gran defensora del medio ambiente, refleja muy bien su activismo en La Trilogía distópica MaddAdam, (pueden leerse de manera independiente) compuesta por:

  • Oryx y Crake (2003), donde critica  los avances tecnológicos, la manipulación genética, uso de la información y la comercialización de todos los aspectos de la vida.
  • El Año del Diluvio (2009), va un paso más allá y nos muestra una evolución del planteamiento inicial, una sociedad que se autodestruye en aras del progreso científico, que se vende a empresas farmacéuticas y a la corrupción de los poderes políticos.
  • MaddAdam (2013), que pone fin a este universo, donde los personajes principales de los dos primeros libros, se entremezclan con los de este último, en un intento de reconstruir un mundo totalmente caótico (este sólo he podido encontrarlo en inglés).
“No, no escribes esos libros porque esperas que todo eso pase, los escribes porque crees que puede ocurrir, aunque preferirías que no sucediera”
Margaret Atwood –Entrevista Broadly, podéis verla aquí– (nueve minutos brillantes)

Uno de los libros más famosos, dentro del género, por el que ganó  el  Governor General’s Award en 1986 y el Arthur C. Clarke Award for best Science Fiction, en 1987, es El Cuento de la Criada (sólo diré que es mi lectura actual y me tiene perpleja, no voy a desvelar nada más porque será la siguiente entrada del proyecto). 

Aunque todas ellos, se catalogan dentro del género de Ciencia Ficción, Margaret, en más de una ocasión, ha mencionado que prefiere llamarlo Ficción Especulativa. En esta línea también destaco su libro más reciente, Por último el corazón, (editado por Salamandra ) en él, nuestra Margaret, presenta un mundo post apocalíptico –no tan alejado del nuestro– para hablar de las relaciones de pareja, la evolución de la sociedad, el amor, el deseo, la hipocresía… Vuelve a tratar sus temas de cabecera pero desde un punto de vista distinto, tanto en su narrativa como en el desarrollo de la historia y me consta que está teniendo un éxito arrollador.

Sin embargo, no sólo de mundos distópicos vive, quien lee a Margaret Atwood. Son numerosas las historias centradas en explorar las relaciones humanas, creando personajes complejos, imperfectos, en muchos de esos libros, la mujer es la gran protagonista, no en vano, el Género, es otra constante en sus libros.

Margaret escribe analizando Todo y A Todos, relaciones, religión, política, cultura, derechos…  y lo hace de una forma brutal y brillante. Nos lo dejó claro en Alias Grace, pero también podemos verlo en El Asesino Ciego, Resurgir o Penélope y las doce criadas (una visión de la obra de Homero desde el punto de vista de Penélope)… Sin olvidar su magnífico  ensayo, La Maldición de Eva,  que aborda el rol de la mujer como escritora, lectora y protagonista de una novela (Emma, creo que nuestra Margaret, en este libro, puso de moda el #RetoSolterona), en 160 páginas reúne a Virginia Woolf, Orwell y su famosa “Carta a América”, referente a la Guerra de Irak. Increíble, verdad? 

El estilo Atwood es seductor, y aunque muchas de estas historias pueden resultar incómodas y descarnadas, Margaret tiene clase incluso para describir lo sórdido. Con ella,  no puedes dejar de leer, es sutil, audaz, refinada, directa, irónica… esta mujer es una embaucadora nata que os enredará de tal manera, que acabaréis leyendo cualquier cosa que lleve su nombre

La entrada de hoy, sólo ha sido un pequeño acercamiento a su obra. En estos meses de proyecto, iré haciendo reseñas de sus libros, contextualizando tanto el tema que trate como la época en la que se publicó, si se aleja o no de la realidad… y daré algunas recomendaciones de autoras que siguen su línea.

El mundo Atwood es apasionante y estoy deseando contagiaros con esta pequeña obsesión. Animaros a descubrirla, debatirla y disfrutarla… Pero sobre todo LEEDLA, no os dejará indiferentes, Trust me

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Mujeres Excelentes -Bárbara Pym-

Esta pregunta no parecía requerir o esperar respuesta, y las dos nos reímos, un par de mujeres contra toda la raza de hombres. La señora Morris se secó las manos, rebuscó en el bolsillo de su delantal y sacó un aplastado paquete de cigarrillos.

cubierta-finalizada-con-lomo-mujeres-excelentes1Verano de 2016, la #FiebrePym llega imparable contagiando excelencia sin ton ni son. ¿La culpable de esta pandemia? Isa, que,con su maravillosa reseña de Mujeres Excelentes, puso los dientes largos a más de uno.

Tengo que decir que Bárbara Pym, ha sido un cambio de registro total. Venía de Alias Grace (que me dejó una maravillosa resaca literaria), razón por la que me costó conectar y cambiar el chip, sin embargo pronto cogí ritmo y este libro me ha venido estupendamente para desconectar  en mis últimos días de descanso.

Con Mujeres Excelentes, viajamos a un pequeño barrio londinense, donde conoceremos a Mildred, una mujer de treinta y tantos, inteligente audaz y observadora, cuya apacible vida se verá alterada por unos vecinos muy peculiares. Alrededor de Mildred aparecen una serie de personajes, que la enredarán en un sinfín de historias, convirtiéndose en una suerte de consejera para todos ellos.

Aunque me ha caído muy bien nuestra protagonista y me he divertido mucho con sus ocurrencias, en ocasiones me ha parecido demasiado servicial, una cosa es ayudar y otra es solucionarle la papeleta a todos estos jetas que la acompañan en la historia.

Ya os aviso, no esperéis una novela con gran trama, porque Mujeres Excelentes es una novela costumbrista, trata sobre todo de personajes, de sus vidas y “problemas” cotidianos, en esta pequeña comunidad. Esto no quiere decir que sea aburrido ni mucho menos,  Bárbara Pym, consigue engancharnos de una manera dinámica y divertida, poco a poco conocemos unos personajes que en principio parecen pasar desapercibidos, pero que al avanzar en la lectura, nos damos cuenta de su profundidad…A través de los diálogos, nos encontramos con diferentes puntos de vista, la propia Mildred, se debatirá entre lo que se espera de ella, la educación tradicional que le inculcaron y lo que ella quiere realmente. 

Me he preguntado muchas veces si es realmente bueno ser sincero por naturaleza y por educación; sin duda no es bueno en sociedad, porque tengo la certeza de que la reunión habría sido más agradable si yo no hubiera explicado que, en realidad, el té era indio y que, por desgracia, me había salido demasiado flojo. De este modo, en lugar de pensar que les habría ofrecido una delicia, los dos hombres se mostraron casi tan agraviados como si yo lo hubiese hecho adrede.

58e883be8888a528dd2226aafcbcc7fdMientras leía, me ha recordado mucho a Cranford de Elizabeth Gaskell y a Jane Austen (quizá por eso, a Bárbara se la conoce como la Jane Austen Contemporánea), aunque aquí la ironía es muchísimo más sutil y velada.

En definitiva, la mejor receta para la #FiebrePym es  encender la chimenea, preparar una buena taza de té, coger la manta y dejarse llevar. Mildred y sus Mujeres Excelentes os harán pasar una tarde de lo más entretenida, hacerme caso, merece la pena contagiarse.