El Asesino Ciego -Margaret Atwood-

Releo lo que he escrito y sé que me equivoco, no en lo que escribo, sino en lo que omito. Lo que no está, tiene presencia, como la ausencia de luz.
Vosotros queréis la verdad, claro. Queréis que vaya sumando dos y dos. Pero sumar dos y dos no conduce necesariamente a la verdad. Dos y dos es igual a la voz que suena al otro lado de la ventana. Dos y dos es igual al viento. El ave viva no es lo mismo que sus huesos etiquetados”.

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Alcé la vista y allí estaba, imponente. La decadencia se mezclaba con un cierto aire distinguido, propio de aquellos años dorados de entreguerras.

Entré en el desván, estaba oscuro y olía a humedad. Un viejo sofá, un par de baúles llenos de moho… En una pequeña mesita neoclásica, una antigua gramola con un vinilo. Aún funcionaba,  sacudí el polvo, lo coloqué de nuevo en ella y la música comenzó a sonar.

Me acerqué a la ventana y allí, escondida tras unas cajas, una pequeña maleta me llamó maletala atención. Estaba un poco rota por los laterales y los cierres llenos de óxido. La abrí con cuidado, guardaba un montón de recuerdos: marcos desgastados, una tetera de plata, un par de cucharas con iniciales, un gemelo solitario de madreperla, blocs de notas infantiles,  viejas fotos…. Entre todos aquellos tesoros, un montón de papeles escritos a mano que me recordaban a un diario…. Y, debajo de todo eso, envuelto en una tela con estampado de flores, un libro. Pasé mis manos por el título, en relieve, El Asesino ciego, ponía. Había oído hablar de él. En Avilion siempre hubo rumores, pero, bueno, ya se sabe, una no puede fiarse.

¿Quién sería la mujer de la portada?

Podría haberlo dejado ahí. Podría haber elegido la ignorancia, pero hice lo que habríais hecho vosotros, lo que habéis hecho si habéis llegado hasta aquí. Quise saber”.

 

Han pasado unos días desde que visité Avilion y su historia, me recuerda a las muñecas rusas, Matrioshkas, creo que se llaman. Una dentro de otra hasta llegar a la más pequeña. En apariencia, parecen independientes y sin embargo, todas forman parte de la misma historia, igual que Iris y Laura Chase.

¿Verdad o ficción? A pesar de  lo que se habló de ellas y su familia, no todo se ha contado. La manipulación de la información, previo pago, siempre dio buenos frutos, que se lo digan a los Griffen; Sin embargo, los secretos siempre salen a la luz de un modo u otro, ¿será esa especie de justicia poética de la que hablan los libros?

A través de la ventana de la biblioteca aún se podían ver los restos de la antigua fábrica de botones que trajo prosperidad y posición social a la Familia Chase. Sin embargo, los horrores de la Primera Guerra Mundial marcaron el principio del fin.  Ticonderoga

Debajo de todo ese oropel, que disfrazaba de frivolidad la realidad de los años 30, matrimonios pactados, amores clandestinos… debajo de todas esas pugnas por ver quién podía sacar más tajada de las desgracias de la Guerra, no se podía obviar el paisaje que dejaba la Gran Depresión, la aparición de nuevos movimientos sociales y las luchas que se llevaron a cabo por mejorar las condiciones laborales.

Leer la Historia de la mano de aquellos que la vivieron en primera persona siempre es desgarrador, como bien decía Iris, <<La historia, nunca fue tan encantadora y sobre todo no tan limpia, pero lo real no vende; la mayoría de la gente prefiere un pasado en el que nada huela mal>>.

“¿Cómo estalla una guerra? ¿cómo va alimentándose? ¿De qué cantidades de dinero, de qué metales? …La guerra ocurre en blanco y negro. Para los que están al margen, claro. Para los que participan realmente en ella tiene muchos colores, excesivos colores, demasiado brillantes, demasiado rojo y anaranjado, demasiado líquido. Pero para los otros, la guerra es como un noticiario: granuloso, difuminado, con estallidos entrecortados y grandes cantidades de personas de piel gris corriendo, arrastrándose o cayendo, todo en otra parte”.

loversLa mayor parte del tiempo que pasé en aquel viejo desván, leyendo papeles reconozco que me dejé llevar, leía sin conciencia, perdida entre las páginas, desorientada sin saber dónde me llevaría todo aquello, y de pronto, desperté, al más puro estilo Iris Chase. Empecé a encajar piezas, releía las primeras páginas, consultaba notas, artículos de prensa… Y todo encajó como un puzle, dando al traste con las teorías que me había formado hasta el momento.

Durante mi periplo investigador en Avilion, Iris y Laura me desconcertaban, no las comprendía del todo. Y sin embargo, ahora que he llegado al final, que sé la verdad, me han conquistado.

Como toda buena historia familiar, la de los Chase está plagada de claroscuros. La venganza, sordidez y tristeza se entremezclan con la inocencia, el amor y la lealtad, es  la lucha por la supervivencia, en una época en la que no había mucho margen de maniobra.

Mayfair, julio de 1936.

En busca de un adjetivo por J. Herbert Hodgins

 

“[…] Jamás barco más bello surcó los mares. Su estructura exterior exhibe la belleza ágil y aerodinámica del galgo, en tanto que por dentro, presenta tal profusión de detalles y una decoración tan superior que lo convierten en una obra maestra del confort, la eficiencia y el lujo. El nuevo barco es como un hotel Waldorf-Astoria flotante.

No hay forma de describir al Queen Mary, hay que verlo y <<sentirlo>>, y participar en su singular vida abordo.

Llego al final de mi visita y tengo la sensación de haber pasado tan sólo diez minutos en Avilion. Me parece haber estado dentro de un sueño, un poco surrealista, algo así como de ciencia ficción, y sin embargo volvería a empezar de nuevo.

Salgo de la casa. Al bajar la escalinata de acceso al jardín miro hacia arriba, la ventana de la biblioteca está abierta,  ¿cuántos días he pasado allí, leyendo acerca de la vida de Iris y Laura? Sonrío, ya forman parte de mí.

Mientras me dirijo a la estación de tren de Port Ticonderoga no puedo evitar recordar una foto de una Iris, ya mayor, sentada en el pequeño banco de la entrada, con un diario entre las manos. Tiene una mirada pícara, mientras sonríe de medio lado,  en mi cabeza empieza a sonar Edith Piaf con su “Non, je ne regrette rien” y sé que se ha hecho justicia.

 

Epílogo: La otra historia

He leído El Asesino Ciego a ciegas, valga la redundancia. Con esto me refiero que sabía muy poco del libro cuando comencé su lectura. La sinopsis afortunadamente no desvela mucho, lo justo para picarte.

Margaret AtwoodEsta es la razón por la que no he querido hacer una reseña al uso, igual en momentos os parece inconexa, incompleta o fuera de lugar. Mi  intención ha sido evocar, como hace Iris, el misterio, las dudas y los secretos… ambientaros de algún modo en la incertidumbre, la sorpresa y la curiosidad, para atraparos con esta lectura.

No os voy a engañar, esta es de esas lecturas sosegadas, plagada de detalles, (dicen que en ellos está la magia), que se van desvelando poco a poco pero, no os equivoquéis,  tendréis que estar atentos, porque esas pequeñas pinceladas repartidas de forma inteligente, os ayudarán a encajar las piezas, sí, pero, hasta el final, no conseguiréis desvelar ninguno de sus secretos.

Ya os  comenté en las primeras entradas del Adopta una Autora, que Margaret no da puntada sin hilo y que aunque pueda parecer una historia más, la crítica, la ironía y la claridad de ideas, están presentes. Lo veréis en la voz de Iris, que es quien narra la historia, pero también en las intervenciones de Laura, poniendo en duda el orden o las ideas establecidas, ¿una especie de Mary Whitney en Alias Grace? Podría ser.

Confieso que aunque no he contado mucho, os he dejado pequeñas pistas, en la música, las fotos, algunas frases… pequeños guiños que, si habéis leído el libro, creo que os harán sonreír al recordar y en caso de tener esta lectura pendiente, espero haber sido lo suficientemente sutil para enganchar sin desvelar.

Como dato curioso os cuento que Margaret Atwood escribió parte de esta novela en Madrid, en 1999. Se inspiró en una exposición de fotos de Robert Capa sobre la Guerra Civil, de ahí que ésta tenga mención especial en la novela.

Además con El Asesino Ciego, ganó el Premio Booker en el 2000, y aunque es una obra descatalogada, afortunadamente aún es fácil encontrarlo en librerías de segunda mano a un precio muy barato.

Yo no dudaría en hacerme con un ejemplar, os aseguro que merece la pena visitar Avilion, conocer a las hermanas Chase, perderte entre amores, conspiraciones y venganzas… <<su legado, es el reino de la especulación infinita>> Como dice Iris, si habéis llegado hasta aquí, queréis saber, ¿estáis dispuestos a emprender este viaje al pasado y descubrir qué pasó en realidad?

Es medianoche. Es la ciudad de Sakiel-Norn se oye el tañido de una campana de metal que señala el momento en que el Dios Roto, encarnación nocturna del Dios de los Tres Soles, llega a su punto más bajo en su descenso a la oscuridad… Cuando el sonido se apaga el asesino ciego hace girar la llave en la cerradura. El corazón le palpita con fuerza, como siempre en momentos como éste, de considerable peligro para él. Si lo atrapan, la muerte que le dispensarán será prolongada y dolorosa”.

 

La Maldición de Eva -Margaret Atwood-

“Se aprende a escribir leyendo y escribiendo, escribiendo y leyendo. Como un oficio que se adquiere por el sistema del aprendizaje, pero escogiendo a tus propios maestros. A veces están vivos, a veces muertos”.

Querida Margaret Atwood:

Te preguntarás qué hago escribiéndote una carta, no eres la única, eh? porque yo también me lo pregunto mientras escribo, llámalo impulso de lectora adoptiva.  

Hace unos días terminé La Maldición de Eva y como es de esas lecturas que invitan a conversar y a debatir, me dije: “¿por qué no?”

Mientras te leía, casi podía imaginar estar en una conferencia o en una pequeña tertulia contigo, con tus experiencias como escritora de protagonista. (Bueno, lo confieso, no he podido evitarlo, en algunos párrafos te he contestado en voz alta).

Pero tranquila, esta carta no va de exigir responsabilidad y sentido común, como haces en Carta a América, tras sus “aventuras en Irak” (yo que tú iría afinando la pluma para este año, que lo huelo “aventurero”). Esta, es más una pequeña mirada a todos esos temas que tratas tan maravillosamente bien en este libro y que encajan perfectamente con las reivindicaciones de nuestro proyecto, Adopta una Autora.

Así que, aquí estoy, enfrentándome a la temida “página en blanco” de la que hablas en Nuevos Comienzos. Imagino que es algo más común de lo que parece, digo, tener un montón de ideas en mente y frases fantásticas y cuando te sientas frente al papel, desaparecen todas…en estos casos me da por pensar que, quizá, si digo que es un libro genial, y pongo cinco estrellas en Goodreads, sea suficienteLuego me doy cuenta que a quien no le vale ese método, es a mí.

Para romper el hielo, podría empezar contándote ciertas Situaciones Ridículas que me han ocurrido, ya que tú has compartido algunas, ya sabes, por aquello del “no soy la única”… ¿Cómo era aquello? << ¿Mientras hay rubor hay vida? >> Pues eso, ruborizadas pero nunca calladas.  Curiosamente es uno de los capítulos que más me ha hecho pensar, imposible no sentirse identificada con esos momentos… ¿turbadores?, ¿maliciosos?, ¿intencionados?, no sé, <<Al fin y al cabo, algunos ridículos, no los buscamos>> nosotras mismas.

Tal vez, en estos casos – en los ridículos y los nuevos comienzos-, para acabar con el bloqueo (y el rubor), lo mejor sea empezar por el principio, veamos.

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El festín de la inteligencia”, así titula el prólogo Mercedes Monmany. No lo hubiera descrito mejor, estas páginas están llenas de mucha ironía, aderezada con un poquito de mala leche, sarcasmo, crítica, pero sobre todo independencia total a la hora de dar tu punto de vista… Me fascina esa manera tuya de exponer ideas y dejar que seamos nosotros los que interpretemos qué quieres decir, es como tirar la caña y decirnos “ale, a pensar; Por no hablar de esa forma de dar réplicas a preguntas y comentarios impertinentes, no dejas títere con cabeza, dan ganas de levantarse y aplaudirte, Querida.

Y es que, en esta lectura, tu forma de hilar personajes de las grandes obras de la Literatura Universal (sí, esa que nos quieren quitar de los institutos y que es tan necesaria), comparando historias, personajes (incluso de Cómic!!), escritores, con temas de actualidad que afectan a un gran número de personas y situaciones, es brillante.

Un día de estos acabo escribiendo algo tipo, “Margaret Atwood: Algunos Nexos Personales”, como tú misma haces con George Orwell (uno de mis favoritos), porque coincidimos en muchos gustos lectores. (Por supuesto los libros que mencionas y no he leído, han ido directos a mi lista de pendientes).

Leí 1984 siendo adolescente, y como tú, también sentí miedo, terror de lo que podía pasar si nos dejamos llevar por la pasividad, sin exigir, cuestionar, ni pedir explicaciones, vendidos (y vencidos) como estamos, al mejor postor, en busca de Un Mundo Feliz sin sobresaltos y sin réplicas<<Bajo el castaño en flor, yo te vendí a ti y tú a mí…>>; Rebelión en la Granja, simplemente fue el ejemplo perfecto de que el poder corrompe, Siempre.

Pero si tengo que  elegir una entre todas estas distopías que mencionas,  sin duda alguna, escojo El Cuento de la Criada. Qué quieres que te diga, Margaret, no puedo evitarlo, como mujer, me afecta lo que pueda pasarles a otras mujeres, (llámame loca), significa que también puede pasarme a mí, o a mi hermana, o a mi madre o a mis amigas, o a las hijas de mis amigas, o mis propias hijas si en el futuro las tengo…Empatía, lo llaman y según recuerdo, no tiene género.

Y es que justamente a raíz de este Cuento, llegó a mis oídos otro muy distinto. En petit comité te diré que hace unas semanas hubo quien comentó que tus libros, en concreto, El Cuento de la Criada,  –agárrate, Querida!- no era una lectura recomendada para Hombres, así, con H mayúscula. ¿Cómo te quedas? 

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Exacto, un WTF en toda regla. Por supuesto y como suele ocurrir en estas ocasiones a la pregunta del ¿por qué? Sólo hubo un mimi mimi mimi mimi  y una gran dosis de victimismo tuitero.

Puedo entender que no a todo el mundo le guste la estructura de la historia, que no conectes con los personajes, que te parezca lenta, agobiante, que lo pases mal (es lo que tienen las lecturas incómodas) o incluso que “no pase nada” (por lo visto, la violencia que sufren las mujeres en este libro no es lo suficientemente dinámica y activa), pero es que no todo el mundo es Katniss Everdeen, (tanto rollo para acabar jugando a las casitas como Laura Ingalls, todo muy coherente con el personaje). Me gustaron los libros, que conste, pero el final me pareció un despropósito…supongo que debían hacerla entrar por el aro para caer un pelín mejor.

Pero bueno, leer libros, al fin y al cabo –como bien sabes- es un mundo y las percepciones cambian porque el bagaje lector y personal de quien lee, también es distinto y afecta a la lectura, pero que la conclusión sea no recomendarla para el público masculino, me deja, cuanto menos, perpleja…Sospecho que imaginarás el porqué de ese slogan capcioso.

Hasta donde yo sé, La Cultura no tiene sesgo de género, al menos no debería tenerlo, por mucho que ciertos canales de televisión y medios en general, se empeñen en promocionar su programación de esa forma.  

Podría pasarme páginas enteras desmontando esta clase de argumentos estereotipados y rancios, pero no lo voy hacer, en su lugar, tomaré prestadas tus propias palabras para zanjar el asunto,  haciendo referencia al Cuento y a esos comentarios maliciosos sobre los personajes masculinos, que más de una vez te ha tocado aguantar, y así, que sirva como zasca (en realidad iba a poner mi gif favorito pero mi filtro mental censurador, me lo impide, quizá en otro momento):

Yo quería crear una distopía desde el punto de vista femenino, el mundo según Julia –se refiere al personaje de 1984- fuera el que fuera. Sin embargo, eso no convierte El Cuento de la criada en una “distopía feminista”, excepto en cuanto que da a la mujer una voz y una vida interior que siempre considerarán feminista, aquellos que piensan que las mujeres no deberían tener esas cosas”.

Tal vez, por querer nuestros espacios de individualidad,  por querer que se nos trate de una vez  como personas independientes, que saben lo que quieren y que no <<se cortan la lengua como la Sirenita>>, tal vez por eso, seamos Villanas de manos manchadas con esos problemas de mal comportamiento, una parte que me resultó especialmente interesante, porque en general, nos cuesta poner en duda <<lo que aprendimos en el colegio>>, eso que “nos viene dado”.

La construcción de personajes femeninos, las diferencias con los masculinos y la manera que la sociedad tiene de juzgar más duramente a unas que a otros (y aquí dependerá de quién escriba a quién), nos demuestra la presión y las dificultades de la profesión para todo lo que no entra en el canon establecido, <<ser creíbles y alcanzar el derecho y habilidad necesaria para la subversión de papeles: ¡Ayyyy que la musa quería ser poeta!>>, como decía Monmany en el prólogo.

M. EvaAmbición, carácter y pensar por nosotras mismas, ¡Qué desfachatez! <<¿Qué historias me cuenta mi cultura sobre este tipo de mujeres? >> Los referentes femeninos en la literatura que tienen estas virtudes, no suelen ser bien acogidos, normalmente  las representan brujas malvadas, madrastras malignas, arpías, medusas, seres sobrenaturales…, nunca mujeres de carne y hueso, porque, éstas, deben ser ángeles de virtud. No se nos permite tener defectos, no se nos permite Ser Humanas. Y por supuesto nada de tenerlo todo, ¡hasta ahí podíamos llegar! (muy bien traído el síndrome “zapatillas rojas” -la película, no el libro-).

Lo mismo ocurre con las mujeres escritoras, hemos visto como Dickinson, las Brontë, Christina Rossetti, Austen, en sus biografías, siempre resaltan sus “excentricidades” y “rarezas”. Eran escritoras, sí, pero con “taras” y ¿las autoras suicidas del Siglo XX, Plath y Sexton? <<No sólo son consideradas escritoras excéntricas y poco femeninas además, estaban malditas>>. Como era de esperar, ellas tampoco son ejemplo de buen comportamiento y ahora que estoy leyendo El Asesino Ciego, creo que Iris y Laura Chase tampoco encajarían mucho.

Es cierto que se ha hablado mucho del alcoholismo de Poe, el incesto de Byron, la tuberculosis de Keats y el comportamiento inmoral de Shelley, pero de alguna forma esa rebeldía romántica hacía que los poetas varones fueran no solamente más interesantes, sino más varoniles. Pocas veces se insinúa que las dos Emily, Jane, Christina y las demás vivieran así porque esa era la única manera de conseguir tiempo y concentración necesaria para escribir”.

Es fascinante cómo en pocas páginas logras hablar, como mujer y como escritora, de temas tan controvertidos en este mundillo (que creo, podría ser extrapolable a muchos otros campos), de una manera tan directa, pícara, generando debate, siendo crítica con las propias ideas y con ese humor personal marca de la casa, en el que -si soy sincera- a veces me pierdo un poco, pero lo reconocería en cualquier parte.

Querida Margaret, eres una narradora maravillosa, sea ensayo, poesía, novela o una conferencia, atrapas a la persona que te escucha y te lee, y este libro es una buena prueba de ello.

Y aunque también creo que <<algunos libros tienen que esperar a que estemos preparados para su lectura>>, prefiero pensar que los libros aparecen o reaparecen en el momento adecuado para ser leídos, independientemente de si estamos preparados o no, como esa Mujer indeleble, que relee  Al Faro de Virginia Woolf, unos años después y descubre una luz que en su primera lectura no logró ver. 

En definitiva, << Leer es, muy a menudo, una cuestión de suerte>> Y no puedo estar más de acuerdo, tuve la mejor de las fortunas, al encontrarme contigo

Con cariño, Ana.

“Cuando oigo a los hombres hablar de las mujeres como los ángeles del hogar, siempre me encojo de hombros y al menos mentalmente dudo. No quiero ser el ángel del hogar de nadie. Quiero para mí lo mismo que quiero para las demás mujeres: la igualdad absoluta”. 
Agnes Macphail.

Como en toda carta, hay un posdata, ¿no pensarías que ésta iba a ser menos, verdad? aquí va:

PD: Margaret, te informo -por si no lo sabes-, que, siguiendo la teoría de los 6 grados de distancia de Kevin Bacon y los dos de James Franco (si vives en Los Ángeles),  ya estamos sólo a cinco grados de distancia, (*Bailecito de la victoria*), Gracias a Cris que, al más puro estilo Flash, llegó a tu (secreta) Conferencia en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en tiempo récord y nos contó todos los dimes y diretes del encuentro!! Un regalazo para todxs tus lectorxs!


Bonus Track:

Aprovecho esta entrada un poco peculiar, para daros las gracias a todos por leer, comentar y compartir las entradas de este pequeño espacio.

A finales de mes, el blog cumple un añito  y no puedo estar más encantada por todos los buenos ratos que me dais. Aprendo todos los días de mis Kamikazes Lectores, las recomendaciones, las nuevas lecturas descubiertas pero sobre todo agradezco la cercanía, el apoyo y la calidez que siempre tenéis conmigo. 

Hace un año todo esto era impensable y hoy ¡¡ya somos 100 en Ajustes!!! Así que, por si acaso no lo digo lo suficiente o se me pasa comentarlo ¡¡MUCHÍSIMAS, MUCHÍSIMAS GRACIAS!! con mención especial para mi amiga Moni, que fue la conspiradora que me dio el empujón para escribir y abrir el blog, ayyy pequeña incitadora te debo una librería entera!! aunque espero que sirvan las cañas… xDD

Al igual que con Margaret, fue una suerte encontrarme con vosotros, espero estar al pie del cañón muchos años más! 

Vero

El Cuento de la Criada-Margaret Atwood-

Me gustaría que este relato fuera diferente. Me gustaría que fuera más civilizado. Me gustaría que diera mejor impresión de mí, sino de persona feliz, al menos más activa, más vacilante… Lamento que en esta historia haya tanto dolor.”

Dolor, rabia, e impotenciaeso es El Cuento de la Criada. El mundo que aquí  recrea Margaret Atwood es una pesadilla oscura, un bucle infinito de despropósitos que te van a llevar a experimentar el mismo asco y asfixia que siente nuestra protagonista, Defred.

Es difícil hablar de El Cuento de la Criada sin filtros, pero tengo que ponerlos para no desvelar la trama que, vosotros, debéis descubrir con la protagonista.

Es ella quien cuenta este Cuento, no yo. Es Defred quien, vestida de rojo, un rojo oscuro y sangrante, alterna presente y pasado, nos cuenta su historia, de la que  no tendrás una visión conjunta hasta el final. Así que, ármate  de paciencia infinita durante su lectura y haz alguna parada técnica para salir a respirar, la necesitarás.

cuento-de-la-criadaA través de Defred, conoceremos La República de Gilead, una teocracia basada en el puritanismo y extremismo religioso, que  nada tiene que ver con la república independiente de tu casa, No. Aquí no hay independencia ni individualidad que valga. Estás en una sociedad donde si eres mujer ocupas el escalafón más bajo, donde no tienes ni voz, ni voto. Donde no puedes leer, ni escribir, ni tocar, ni pensar, ni sentir nada.

Ni siquiera tienes un nombre, solo algo que indica a quien perteneces. Eres una propiedad, una mujer deshumanizada y sin personalidad.  ¿Puede existir algo peor, que te arrebaten y despojen de tu propia identidad como ser humano, que te reduzcan a un mero útero fértil como si fueras un puñetero horno pirolítico?

“No quiero sentir dolor, no quiero ser una bailarina ni tener los pies en el aire y la cabeza convertida en un rectángulo de tela blanca sin rostro. No quiero ser una muñeca colgada del Muro, no quiero ser un ángel sin alas. Quiero seguir viviendo, como sea. Cedo mi cuerpo libremente para que lo usen los demás. Pueden hacer conmigo lo que quieran. Soy un objeto. Por primera vez siento el verdadero poder que ellos tienen.”

Apelando al miedo y a la seguridad se han cometido auténticas barbaridades, a La Historia me remito, y en este Cuento se refleja muy bien. La estructura de la sociedad Gileadiana es totalmente patriarcal, manipula, tergiversa y controla todos los movimientos de la sociedad; una sociedad compuesta básicamente por Los Comandantes (la élite). Todos los demás están bajo su control (Sus Esposas, las Marthas, que son las que se dedican a las tareas del hogar y Las Criadas, cuya función exclusiva es reproducirse para la élite).

¿Os imagináis levantaros una mañana y encontrar esta situación? ¿Qué ocurriría si de pronto os prohibieran  trabajar, os quitaran vuestros ahorros y os dijeran cómo vestir… ?¿Qué haríais si os arrebataran vuestra capacidad de elección y decisión? ¿Qué haríais sin libertad?

Todas las noches cuando me voy  a dormir, pienso: mañana por la mañana me despertaré en mi propia casa y las cosas volverán a ser como eran. Esta mañana tampoco ha ocurrido”.

Margaret Atwood juega con el pasado, presente y futuro de un mundo que de distópico y ficticio tiene muy poco. A medida que avanzas en la lectura, nos damos cuenta que no se dice nada en este libro, que no pase en nuestro presente más inmediato.

Y es que si salimos de Gilead y paseamos por nuestra más rabiosa actualidad, vemos países despenalizando la Violencia de Género, un misógino, racista y xenófobo ocupando el mando de un país potente, y por poner la nota nacional y patria, leemos que cuatro mujeres han sido asesinadas el fin de semana pasado, dos más ayer y no pasa absolutamente nada.  (Lo de la gestación subrogada, muy a colación con esta lectura, me lo guardo para el futuro).

Observando algunas de estas noticias escalofriantes, me vais a permitir que, si no corrocuento-vii despavorida alguna isla desierta, al menos, dé la voz de alarmaEste libro se publicó en los 80 y sinceramente, no puedo dejar de pensar en  que,  Margaret es una jodida visionaria, y Nostradamus, a su lado, era un puto aficionado.

Margaret Atwood habla sin tapujos, sin maquillar absolutamente nada. Es más, con un jarro de agua fría y una buena patada en el culo, nos traslada  del país de la gominola , la piruleta y los unicornios,  al mundo real, para denunciar y criticar una situación que, queramos o no, está ahí, latente.  

Con un lenguaje directo y descarnado, te interna en este mundo para que sientas el hastío, la pesadez del ambiente, el agobio, la impotencia y la rabia…muestra el lado más vil, cruel, déspota y sórdido del ser humano.

“Mantén a los demás  a salvo, si es que están a salvo. No permitas que sufran demasiado. Si tienen que morir, procura que sea algo rápido. Incluso puedes hacer un Cielo para ellos. Para eso Te necesitamos. El infierno podemos hacerlo nosotros mismos”.

Prepara el estómago, My Friend, porque, este, es uno de esos libros que revuelven las entrañas. Y es que esta mujer, consigue que todos esos sentimientos traspasen las páginas y ahí estás tú, sin saber qué hacer mientras lees, porque la situación desborda, es tan agónica, que te deja paralizada.   

Así me despido yo de esta historia,  en shock y con un regusto amargo, con una necesidad de pasar por agua y jabón cuarenta mil veces para quitarme la angustia, la rabia y el dolor que me provoca pensar en  todas esas Defred que hoy existen y no son nombradas.

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PD: Esta entrada forma parte del Proyecto Adopta Una Autora

PD: Me chivaron hace un par de días que El Cuento de la Criada saldrá reeditado en castellano sobre el mes de abril, lo editará Salamandra * hace un pequeño baile de la victoria con confeti*. Además, este año se estrenará la miniserie basado en el libro y  tiene pintaza!! 

*Ilustraciones de Anna y Elena Balbusso para la edición de El Cuento de la criada de The Folio Society.

-Margaret Atwood-

Cuando Carla me comentó que estaba pensando ampliar la iniciativa LeoAutorasOct, me pareció genial, fue un mes en el que disfruté con mis lecturas, descubrí a muchas autoras interesantes y aumentó considerablemente mi lista de pendientes, un todo en uno. 

Al plantearme participar en el proyecto Adopta una Autora,  mis palabras fueron: “quiero a Margaret Atwood”, lo tuve claro desde el minuto uno. Así que, aquí estoy, en la primera entrada del año, intentando presentar a mi queridísima autora y sin saber muy bien cómo estar a la altura de las circunstancias.

Confieso que no me gusta mucho hacer este tipo de entradas, porque me da la sensación de estar escribiendo un batiburrillo de datos sin sentido que no muestran realmente el por qué hay que leer sus libros. Dicho esto, lo único que os tiene que quedar claro hoy, es que TENÉIS QUE LEER A MARGARET ATWOOD.

Esta mujer lleva escribiendo desde 1961, su Bibliografía es muy variada, ya sea por género literario o historias, sus libros están llenos de diversidad temática, por eso, estoy  convencida que, entre todos ellos, encontraréis alguno que os maraville.

Imaginaros cuál fue mi sorpresa al enterarme que, la mayor parte de su obra en España, está descatalogada! Aunque podemos encontrar títulos en inglés y algunos ejemplares traducidos  en bibliotecas y librerías de segunda mano, conseguir sus libros en español, no es tan fácil. Indignante, lo sé, y más aún, si tenemos en cuenta, su prolífica carrera y los numerosos Premios que ha recibido, entre ellos, el Princesa de Asturias en 2008 (premios que se celebran desde 1981. Treinta y cinco años de trayectoria y sólo cinco mujeres, cinco!! han recibido este galardón, la última Margaret Atwood). 

“…Pero los gobiernos que intentan abolir el arte -ya sea con su indiferencia, ya sea con su afán por suprimir las voces independientes- , no lo consiguen jamás, pues incluso si se lo condena a la clandestinidad, si se le cortan los suministros, si se lo oculta, el impulso artístico, a pesar de todo, halla una vía de expresión. El arte existe desde que existe el ser humano, como testifican las maravillosas pinturas de las cuevas de Altamira. La creación artística es un síntoma de nuestra humanidad: todo ser humano es intrínsecamente creativo, como tan bien demuestran niñas y niños…”
-Extracto del Discurso de Margaret Atwood en Los Premios Princesa de Asturias 2008-
Podéis verlo aquí

Me bastó un libro, UNO –Alias Grace para que Margaret se convirtiera en una de mis escritoras favoritas. En apenas cien páginas, me conquistó. Cris, a la que debo esta “obsesión Atwood”, suele comentar que  siempre que tiene oportunidad, la recomienda (en realidad su táctica -como ella misma me contó- es entrar en una librería y poner el libro directamente en las manos de quien la acompañe). Y ahora la entiendo, porque, tras leer la historia de Grace Marks, no he parado de recomendarla hasta aburrir, (creo que mi familia piensa  que recibo alguna comisión por hablar de ella) y es que una vez conoces a esta mujer, tu vida lectora no vuelve a ser la misma. Si de mí dependiera iría repartiendo su libros por el mundo, cual Reina Maga…pero ¿os he mencionado ya que está descatalogada? *Gruñe

Margaret Eleanor Atwood  nació en Ottawa, Canadá, un 18 de Noviembre de 1939. Esta mujer a sus 77 tiernos años, ha escrito de todo: Novela, ensayo, poesía, relatos, cuentos, libretos para teatro, guiones de televisión, crítica literaria….  

la-mujer-comestibleSus primeras obras fueron de poesía (en 1961 publica su primer libro, Double Persephone), pero en España es más conocida por sus novelas…

En la primera de ellas, publicada en 1969 “The Edible Woman” (La mujer Comestible, no llegó a España hasta 2003), comienza dando caña (sí señora *puñito en alto), habla de la marginación social de la mujer y los derechos reproductivos, tema polémico que, a pesar de los años, hoy día, sigue siendo una batalla pendiente.

Hace unos días, Emma cuando presentaba a Zadie Smith, comentaba que sus libros eran de esas lecturas incómodas que te sacan de tu zona de confort lector y te remueven cosillas por dentro. Pues bien, Margaret, en cierto modo, también lo es.

En sus libros siempre hay crítica, ya sea a la sociedad, a la situación de la mujer, a la contaminación ambiental, medios de comunicación… sus temas son muy variados y los expone siempre de forma distinta, dejando la puerta abierta al debate.

Gran defensora del medio ambiente, refleja muy bien su activismo en La Trilogía distópica MaddAdam, (pueden leerse de manera independiente) compuesta por:

  • Oryx y Crake (2003), donde critica  los avances tecnológicos, la manipulación genética, uso de la información y la comercialización de todos los aspectos de la vida.
  • El Año del Diluvio (2009), va un paso más allá y nos muestra una evolución del planteamiento inicial, una sociedad que se autodestruye en aras del progreso científico, que se vende a empresas farmacéuticas y a la corrupción de los poderes políticos.
  • MaddAdam (2013), que pone fin a este universo, donde los personajes principales de los dos primeros libros, se entremezclan con los de este último, en un intento de reconstruir un mundo totalmente caótico (este sólo he podido encontrarlo en inglés).
“No, no escribes esos libros porque esperas que todo eso pase, los escribes porque crees que puede ocurrir, aunque preferirías que no sucediera”
Margaret Atwood –Entrevista Broadly, podéis verla aquí– (nueve minutos brillantes)

Uno de los libros más famosos, dentro del género, por el que ganó  el  Governor General’s Award en 1986 y el Arthur C. Clarke Award for best Science Fiction, en 1987, es El Cuento de la Criada (sólo diré que es mi lectura actual y me tiene perpleja, no voy a desvelar nada más porque será la siguiente entrada del proyecto). 

Aunque todas ellos, se catalogan dentro del género de Ciencia Ficción, Margaret, en más de una ocasión, ha mencionado que prefiere llamarlo Ficción Especulativa. En esta línea también destaco su libro más reciente, Por último el corazón, (editado por Salamandra ) en él, nuestra Margaret, presenta un mundo post apocalíptico –no tan alejado del nuestro– para hablar de las relaciones de pareja, la evolución de la sociedad, el amor, el deseo, la hipocresía… Vuelve a tratar sus temas de cabecera pero desde un punto de vista distinto, tanto en su narrativa como en el desarrollo de la historia y me consta que está teniendo un éxito arrollador.

Sin embargo, no sólo de mundos distópicos vive, quien lee a Margaret Atwood. Son numerosas las historias centradas en explorar las relaciones humanas, creando personajes complejos, imperfectos, en muchos de esos libros, la mujer es la gran protagonista, no en vano, el Género, es otra constante en sus libros.

Margaret escribe analizando Todo y A Todos, relaciones, religión, política, cultura, derechos…  y lo hace de una forma brutal y brillante. Nos lo dejó claro en Alias Grace, pero también podemos verlo en El Asesino Ciego, Resurgir o Penélope y las doce criadas (una visión de la obra de Homero desde el punto de vista de Penélope)… Sin olvidar su magnífico  ensayo, La Maldición de Eva,  que aborda el rol de la mujer como escritora, lectora y protagonista de una novela (Emma, creo que nuestra Margaret, en este libro, puso de moda el #RetoSolterona), en 160 páginas reúne a Virginia Woolf, Orwell y su famosa “Carta a América”, referente a la Guerra de Irak. Increíble, verdad? 

El estilo Atwood es seductor, y aunque muchas de estas historias pueden resultar incómodas y descarnadas, Margaret tiene clase incluso para describir lo sórdido. Con ella,  no puedes dejar de leer, es sutil, audaz, refinada, directa, irónica… esta mujer es una embaucadora nata que os enredará de tal manera, que acabaréis leyendo cualquier cosa que lleve su nombre

La entrada de hoy, sólo ha sido un pequeño acercamiento a su obra. En estos meses de proyecto, iré haciendo reseñas de sus libros, contextualizando tanto el tema que trate como la época en la que se publicó, si se aleja o no de la realidad… y daré algunas recomendaciones de autoras que siguen su línea.

El mundo Atwood es apasionante y estoy deseando contagiaros con esta pequeña obsesión. Animaros a descubrirla, debatirla y disfrutarla… Pero sobre todo LEEDLA, no os dejará indiferentes, Trust me

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Alias Grace -Margaret Atwood-

Aquella noche yo dormí con Nancy; antes de retirarnos, McDermott me dijo que había decidido matar a Nancy con un hacha cuando estuviera acostada. Le supliqué que no lo hiciera aquella noche, porque podría matarme a mí en su lugar. Maldita sea -exclamó él- pues entonces la mataré mañana muy temprano. El sábado me levanté con el alba y, cuando entré en la cocina, McDermott estaba limpiando los zapatos y el fuego ya estaba encendido. Me preguntó dónde estaba Nancy, le contesté que vistiéndose. ¿La vas a matar esta mañana?, le pregunté. Me contestó que sí. Por el amor de Dios, McDermott, le dije, no la mates en la habitación, pondrás el suelo perdido de sangre. Bueno, contestó, pues no la mataré allí, pero le daré con el hacha en cuanto salga”.
–Confesión de Grace Marks, Star and Transcript, Toronto Noviembre de 1843-

El 13 de julio de 1843 tuvieron lugar los asesinatos del Señor Thomas Kinnear y Nancy Montgomery. La prensa canadiense, estadounidense y británica se hicieron eco de este suceso que causó una gran conmoción.grace-marks-1

Grace Marks,  de 16 años,  criada de la casa y  otro empleado, James McDermott fueron acusados de los asesinatos. Sólo se les juzgó por la muerte de Kinnear. McDermott fue ahorcado en la Cárcel Nueva de Toronto el 21 de Noviembre de 1843, mientras que  a Grace se le conmutó la pena capital por cadena perpetua.

Dieciséis años más tarde, un grupo de reformistas y espiritualistas que defienden la inocencia de Grace, contratan al Doctor Simon Jordan, especialista en enfermedades mentales, para ayudar a  Grace a recordar lo que pasó realmente aquella fatídica mañana.

Con un comienzo así, estoy segura que la mayoría os habéis formado una opinión y un juicio acerca de lo sucedido,pero,y si os dijera que nada es lo que parece –¿o sí?- ¿Realmente fue Grace Marks la instigadora del crimen y la verdadera asesina de Nancy Montgomery y Thomas Kinnear o fue una víctima involuntaria obligada a guardar silencio a causa de las amenazas de McDermott y su propio temor a perder la vida?

Para descubrirlo tendréis que leer Alias Grace, porque poco os voy a desvelar. Escrita maravillosamente bien, desde los primeros capítulos, este libro te absorbe, dejándote completamente sin aliento, convirtiéndose verdaderamente en una lectura adictiva.

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La autora, Margaret Atwood, activista por los Derechos Humanos, feminista y defensora de causas medioambientales, deja parte de ese compromiso social en este libro, criticando sin tapujos una sociedad que cojea por todos lados.

Es una historia sórdida, violenta, indecente, que deja patente el atractivo que provocaba el sensacionalismo barato y  la clara desvergüenza social, de una época que intentaba guardar las apariencias a través de la religión, el puritanismo y los “buenos modales”.

Durante las reuniones que mantiene con el Doctor Jordan para recuperar parte de su memoria, Grace Marks nos va tejiendo su pasado, su infancia en Irlanda, el viaje a Canadá, su estancia allí y las diferentes casas donde vivió hasta el momento de su condena. No sé si será un percepción mía, pero es como si la historia te la contara una niña, con un tono muy inocente, casi llega a ser una visión infantil del mundo. A su vez,  el Doctor Jordan, intenta ordenar todas esas piezas confusas que rodearon los acontecimientos, y sin embargo él mismo –al igual que nosotros- queda envuelto en su propia confusión, creencias, pensamientos…todo queda enmarañado, dando la impresión de que la única cuerda, realmente en toda esta historia, es Grace.

alias-graceiiMientras que Grace Marks nos describe su mundo con este tono infantil, es en Mary Whitney, sin duda, donde encontramos esa voz descarnada, adulta; es quien se encarga de  abrirle los ojos, no sólo a la propia Grace, sino también al lector, sobre lo que realmente es la vida en el Siglo XIX y el significado de la misma, evitando cualquier floritura o “maquillaje” religioso, espiritual, político y cultural de la época.

Las épicas intervenciones de Mary Whitney, son dignas de mención,  con su mordacidad,  deja claro que ser mujer, era una putada, fueras de la condición que fueras, estabas realmente jodida.

A pesar de ser una historia dura, por su brutalidad, por el pasado de la protagonista y la frialdad con la que a veces nos relatan los hechos, Alias Grace, está plagada de sarcasmo, humor negro y verdades tan crudas, que mientras sueltas la carcajada, sientes  a su vez como si cada página del libro te pegara un tortazo en la cara, un verdadero jarro de agua helada en pleno invierno.

“…Después me prestó su enagua de franela roja hasta que yo tuviera una y me enseñó cómo doblar y sujetar los paños y me dijo que algunos lo llamaban <<La maldición de Eva>>, cosa que a ella le parecía una estupidez, ya que la verdadera maldición de Eva era tener que aguantar las idioteces de Adán que, en cuanto surgió un problema, le echó toda la culpa a ella.”  ( Aquí yo me levanté y le hice la ola, soy muy fan de Mary Whitney )

Margaret Atwood, no deja títere con cabeza, critica el modo en que se trataba a las presas, las pocas garantías  que se tenían en los juicios, sobre todo si eras pobre, donde la sentencia estaba dictada antes de ser juzgada y por supuesto critica duramente a la prensa, más interesada en chismorreos sensacionalistas que en la verdad, dejando bastante clara la falta de ética y veracidad de los medios que informaron acerca de los hechos.

“También me echaron en cara que al principio me mostrara tan tranquila y de tan buen humor y tuviera una mirada tan serena, cosa que a su juicio era una señal de insensibilidad; pero si hubiera llorado, habrían dicho que era una señal de culpabilidad, por cuanto ya habían llegado a la conclusión de que yo era culpable y cuando, la gente llega a la conclusión de que has cometido un delito, cualquier cosa que hagas se considera una prueba; creo que si me hubiera rascado o sonado la nariz, los periódicos también lo habrían comentado con frases maliciosas y altisonantes. … A los periodistas les gusta creer lo peor; de esta manera venden más periódicos, tal como uno de ellos me dijo”.

Otro de los temas recurrentes en la historia y que se menciona a lo largo de toda la lectura, es la tendencia que hubo en el Siglo XIX a  diagnosticar como histeria femenina, prácticamente cualquier síntoma: irritabilidad, desmayos, insomnio, respiración entrecortada, dolor de cabeza, “tendencia a causar problemas”  [“Histeria. Estos ataques suelen producirse sobre todo en mujeres jóvenes, solteras y de temperamento nervioso…Las mujeres que los sufren suelen pensar que padecen <<todas las dolencias a que está sujeta la carne>>…” Isabella Beeton –Beeton’s Book of Household Management, 1859-1961-]. Tanto Grace como el Doctor Jordan lo tienen muy presente, no deja de ser otra muestra más de la misoginia que imperaba en aquellos momentos,  el conflicto existente entre la mujer desapasionada, considerada modelo de virtud y moralidad en contraposición  a la que “cedía” al deseo y las pasiones y que por tanto era tratada de libertina, perversa o loca,  ganándose así, un viaje directo al manicomio.

Muchas de las mujeres del manicomio estaban muy cuerdas cuando no bebían, pues la locura les venía de la botella. Una de ellas estaba allí para huir de su marido que la dejaba toda negra y azul de las palizas que le daba; el loco era él, pero nadie lo encerraba“.

Este libro llegó a mis manos gracias a Cris, no puedo estar más agradecida, porque siendo mi primera lectura de Margaret Atwood, puedo decir que ya se ha convertido en una de mis escritoras favoritas.

Alias Grace, es una historia real perfectamente documentada, al comienzo de los capítulos recopila algunos extractos de los periódicos de la época, informes del penal donde estaba Grace, escritos de las personas que se relacionaron con ella…

El libro seduce sin que te des cuenta. Grace es una narradora absolutamente fantástica, que, tal como hace con el Dr. Simon Jordan, encandila al lector, desdibujando la clara línea entre lo real y lo ficticio, entre  lo falso y lo verdadero….llevándote por un camino donde ni el malo es tan malo, ni el bueno tan bondadoso como lo pintan. Si quieres descubrir realmente quién es Grace Marks y qué pasó ese 13 de Julio de 1843 sólo tienes que hacer una cosa, LEER.

“La cautiva levantó un rostro tan suave y dulce como el de una santa de mármol o el de un niño de pecho; tan suave y dulce era, tan lindo y fresco, que ni el dolor podría arrugarlo ni el pesar ensombrecerlo.
La cautiva levantó la mano, y a la frente se le acercó; << me han golpeado –dijo-, y ahora me aflige el dolor; pero vuestros hierros y grilletes de poco os servirán, y aunque de acero fueron, retenerme no podrán>>”.
Emily Brontë, La Prisionera, 1845.