Reina del grito – Desirée de Fez-

«…me di cuenta que las películas de terror firmadas por directoras que tanto me habían impresionado últimamente iban de eso, de mujeres que se revelan fuertes en su habilidad para leerse a sí mismas, aceptar su vulnerabilidad y, a partir de ahí, gestionarla como quieren o pueden, a veces aceptándola y otras imponiéndose a ella».

Desirée de Fez, autora de Reina del grito

Con el cine de terror tengo una relación extraña. Por un lado, lo paso mal -y cuando digo mal, quiero decir fatal- ; Por otro, es un género que me gusta mucho, obviamente no todo. No soy especialmente fan de la casquería, y los espíritus y posesiones me dan un poquito de respeto, pero, en general, son películas que disfruto bastante, -lo dice alguien que acabó llorando como una magdalena viendo ‘La bruja de Blair’ de pura angustia. Vamos, todo un cuadro, podría haber montado mi propia peli documental de terror en aquel cine -.

Como todo, el miedo es subjetivo. Ni todas las personas tenemos la misma percepción de él, ni tenemos los mismos miedos, pero sí que es cierto que muchos son compartidos por ser estructurales. Muchos de nuestros miedos son producto de la discriminación, violencias, agresiones…etc.

Esto es justamente lo que la autora va desgranando a lo largo de los capítulos: relaciona las películas de terror con sus propios miedos que, al mismo tiempo, son también los nuestros. Después de esta lectura, tengo más claro aun que hay algo de universal en todo esto, nos atraviesa a todas. Destaco especialmente los capítulos dedicados a ‘La posesión’ (sobre el deseo femenino y relaciones tóxicas), ‘El exorcista’ (la maternidad) y ‘The Love Witch’.

Por mi parte, ya tengo preparado un maratón del género, estoy segura que esta nueva mirada/lectura sobre el cine de terror me hará disfrutar como una auténtica Reina del grito.

«’La posesión’ me dejó claras tres cosas, que con más o menos suerte, intenté aplicar después de aquella relación infernal: huye de lo que no quieras, no le busques justificación a todo, no te culpabilices sistemáticamente Y esquiva la exigencia de explicaciones. Anna lo hace. Se escapa, sale corriendo, deja atrás lo que no quiere aún sin tener claro lo que sí. Es tan libre que es capaz de recorrer las calles de una ciudad inmensa sin bolso»


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