Pensamiento monógamo, terror poliamoroso -Brigitte Vasallo.

«…ni un cadáver emocional más en nuestras vidas, ni privadas, ni colectivas».

No os podéis hacer una idea de lo muchísimo que me ha gustado este libro. En este ensayo Brigitte Vasallo analiza las construcciones amorosas tradicionales, guiadas por la jerarquía, la desigualdad y las violencias y lo relaciona también con la idea de patria-nación-Estado (supremacía-exclusividad / status-superioridad / privilegio).

Últimamente estoy leyendo mucho sobre la responsabilidad sexo-afectiva y emocional. Esto, que tendría que ser básico en cualquier tipo de vínculo, no lo es tanto. Nuestra sociedad individualista está marcada por el consumo y la superficialidad, un capitalismo que acaba afectando también a las relaciones.

Además de todo esto, Brigitte hace una crítica brutal al amor romántico, tóxico y a esa idea que aún sigue marcando el camino vital: el único amor válido, el que cuenta y te da valor como persona, es el de la pareja «…la pareja como forma de aumentar nuestro valor de mercado: tanto gustas, tanto vales (…) la cultura del reemplazo y la cosificación».
Menospreciando los lazos emocionales sanos de amistades, familias, vecinas o cualquier otro tipo de comunidad (RRSS, por ejemplo) en la que el amor -los afectos, en definitiva-, también están presentes; Todo ello sin dejar de lado el más importante de todos: nuestro amor propio, queridas, ese que nos ayuda a poner límites y cuidarnos, que es tan importante o más que cualquier otro.

Al mismo tiempo estoy leyendo a Eva Illouz, Anna Hope, Jenny Odell; escucho el podcast Deforme semanal (que me tiene muy in love), revisiono Sense8 (ya he perdido la cuenta de las veces que la he visto) y no puedo dejar de relacionarlo todo.
Es imposible mencionar y conversar por aquí, todos los puntos que toca Brigitte en esta lectura, así que voy a terminar recomendando muy fuertemente este libro y me quedo con uno de los párrafos más bonitos de la lectura:

« … el amor éramos ella y yo pasando la noche en vela para acompañarla en su tristeza como ella me ha acompañado en todas las mías. El amor es esa incondicionalidad, apoyo, ese cariño en lo mejor y en lo peor; ese poder reírnos de ese follón, esa certeza íntima de que dos semanas más tarde yo estaría llorando en el suelo de su cocina y ella iba a estar allí. Y estuvo. Ese es el amor que nos salva y ese es el amor que no vemos, el que consideramos menos amor que otros, al que no damos la importancia que merece y sin el que no podríamos salir adelante en este mundo de mierda. Ese amor».