Amapolas en octubre – Laura Riñón Sirera.

«Mucho de lo que hay en mí se lo debo a estas lecturas casi tanto como a sus autoras; usurpadoras de mi personalidad, cómplices de mis andanzas y maestras de tantas lecciones».

Hace unos años, en una de mis escapadas librescas, tuve en mis manos este libro. Lo toqueteé, di varias vueltas con él en las manos, lo dejé entre una pila de libros y, cuando me quise dar cuenta, desapareció. 

Durante bastante tiempo olvidé el libro. Pasaron los años, alguna vez recordaba algún detalle, sobre todo de la portada, pero no conseguía dar con él y tampoco lo volví a ver…hasta hace unos meses. 

Iba buscando un regalo y en un rinconcito de la librería, entre Emilia Pardo Bazán y el ‘Ariel’ de Sylvia Plath (este detallito que me hizo flipar cuando leí el libro), me encontró. La ilusión, la señal y la primera frase (sí, escojo los libros como Lana). Esta vez no se me escapó.

Los libros nos eligen a nosotros, las obras esperan su turno hasta que estamos preparados para hacerlas nuestras. Frases o párrafos que se quedan para siempre en los lectores, y personajes a los que damos vida, que habitan en nuestro interior y que convertimos en confidentes espontáneos y en compañeros incondicionales.

«¿Sucedió o no?» Esta es la historia de Carolina, de su familia y de los libros que nos acompañan a lo largo de la vida. Es la historia de un duelo, de encuentros y desencuentros; de amistades eternas, de esas que se eligen y cuidan con mimo. Y, por supuesto, es también la historia de ‘JO’, una librería punto de encuentro y refugio. Bienvenidas a ‘Amapolas en octubre’: «Érase una vez una puerta cerrada, una ventana abierta y una mujer valiente.»  Continuará… 

PD: Menuda sorpresa me he llevado al descubrir que la autora del libro tiene una librería en Madrid, estoy deseando hacer una visita, presiento que tiene mucho del encanto de JO.

*Las dos fotos del inicio son precisamente de la librería que os menciono, las encontré mientras trasteaba por internet.