She said – Megan Twohey & Jodi Kantor

«No puedo cambiar lo que te ha ocurrido en el pasado, pero tal vez logremos usar tu experiencia para proteger a otras personas».

Con ‘She said’ inauguro la lista de mejores lecturas del año. Este ensayo recoge la investigación periodística que Megan Twohey y Jodi Kantor llevaron a cabo para destapar los delitos de agresión y abuso que Harvey Weinstein cometió durante más de veinte años. Por un lado, estaban las actrices; por otro, las mujeres que trabajaban como asistentes, secretarias, ayudantes…en la compañía. Lo he leído en apenas tres días, de manera frenética y casi como un thriller, desgraciadamente, la realidad supera la ficción…, y de qué manera.

Este señor tenía un puñetero coto privado de caza en Hollywood; más allá de que nadie hiciera nada para pararlo, las miradas hacia otro lado, tapaderas, sobornos, y justificaciones varias, propiciaron que siguiera cometiendo agresiones, perpetuando así la comisión de estos delitos. Corporativismo en todo su esplendor.

No sólo era un depredador, su gestión y comportamiento eran propios de un mafioso. Las denuncias se tapaban coaccionando a las víctimas para que firmaran un acuerdo de silencio vitalicio. Las obligaban a no hablar con nadie, ni siquiera su familia; ya se encargaba él y su séquito de abogados de dejar bien clarito todo el poder e influencia que tenía y lo que podía llegar hacer si se decidían a contarlo.


No doy crédito con la cantidad de irregularidades perpetradas por ex-fiscales y abogados que se llamaban así mismos “expertos” en delitos sexuales que protegían los derechos de las mujeres (con “salvadores” así quién quiere enemigos). Lo que hacían en realidad, era aumentar sus cuentas corrientes con las primas y porcentajes que se llevaban de cada acuerdo firmado. Cero escrúpulos. Cero ética.


Esta gente se aprovechaba de la cultura del silencio que persigue a las mujeres desde el principio de la historia: vergüenza, culpa, miedo. Estos delitos son los únicos en los que siempre se pone en duda el testimonio de la víctima, donde las campañas de desprestigio están a la orden del día; un sistema que silencia víctimas mientras promueve al agresor.

Nos educan, no sólo para no creer a nuestras compañeras, sino para dudar de nosotras mismas, de nuestro relato; para minimizar nuestras experiencias y emociones. En el aislamiento, en creer que estaremos solas. Es muy duro vivir una agresión, acoso laboral…y que la gente que se supone debe ayudarte, no te escuche o menosprecie tu vivencia. Por eso, entre otras cosas, es importante y fundamental tener espacios seguros donde poder expresarnos, donde poder contar nuestra historia sin miedo a que te juzguen o te insulten. Donde puedas recibir todo el apoyo que no te dieron en su momento y puedas escuchar alto y claro, yo sí te creo. «Si decides hablar, será un gran paso, y uno que te hará crecer. No importa cuánto hayas tardado en hacerlo».

«Aquí estamos. Y seguimos sonriendo»


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