Bluets – Maggie Nelson.

«Así que me enamoré de un color —en este caso el color azul— como si cayera bajo un hechizo, un hechizo por el que luché, alternativamente, para permanecer dentro y salir de él».


1. Ver los Bluets de Maggie Nelson en la librería fue mágico. 

20. Con ella, he ido un poco al revés; primero leí  ‘The argonauts’, allá por el 2018, en inglés (¿Quién dijo miedo?) Y me encantó. Es del equipo de Olivia Laing, como yo, así que era un gran punto a favor.

46. Desde el principio, tuve un flechazo con su manera de contar: una mezcla de honestidad brutal, de no tener filtro -casi como si escribiera sin editar –  y ser un poco políticamente incorrecta. Tres elementos que me ganan y también me dan un poquito de envidia sana, para qué negarlo.

69. En serio, solo ella puede hacer que hablar de follar sea poético (que el acto en sí, tiene mucho de poesía, aunque a menudo se olvida. Mal.) «Una cálida tarde de principios de primavera, Nueva York. (…) desde la ventana de nuestra habitación, observé un toldo azul al otro lado de la calle ondularse al viento. Estabas dormido, así que fue mi secreto. Era una mancha de lo cotidiano, una escama de azul brillante entre toda la providencia fría y húmeda. Fue la única vez que me corrí. Representaba, en esencia, nuestras vidas. Era estremecedor».

80. ‘Bluets‘ habla de amor, dolor, depresión, soledad, amistad, pérdida…,procesos por los que pasa la autora, que va hilando con literatura, Blues, filosofía, el color azul…Estas reflexiones/proposiciones (re)componen un mosaico de pequeños azulejos vitales.

112. Todo al azul, queridas. «Anoto todo esto en tinta azul, para así recordar que todas las palabras, no solo algunas, están escritas con agua».

164. Me ha dejado sin palabras para bien. No creo que sea una lectura para todo el mundo, pero sí habla de experiencias por las que todo el mundo pasa o siente, en algún momento . Para mí es lo que importa, conectar con la emoción. ¿Y no es eso de lo que trata escribir: dejarte llevar, experimentar con las palabras, con el fondo, la forma, retorcer la estructura y ser libre para hablar en voz alta? Pues esa, es Maggie Nelson.

200. Y ya estaría. 

« Pero ahora hablas como si el amor fuese un consuelo. Simone Weil advirtió lo contrario: «El amor no es consuelo. Es luz. Vale, entonces, déjame intentar decirlo de otra manera. Cuando estaba viva, intenté ser alumna no del anhelo, sino de la luz».