Invierno – Rick Bass.

Hacia el final de la tarde, hay un rato en el que la luz se vuelve tan rara, tan dorada e inmóvil, que es como un ferrotipo; como si estuviera tratando de mantener esa incidencia de su ángulo todo el tiempo que pudiera, para que miremos los campos, bosques y praderas bajo esa claridad cortante una última vez antes de caer. Y miramos. Nos quedamos ahí, como señal de respeto a la luz, y miramos sin más (…) y mi vida parece estar a punto de hablarme; así de fuerte es esa sensación de espera, de promesa.

Disfruto un montón de las lecturas estacionales; no es que cumpla siempre el patrón lector a rajatabla, pero sí que, de vez en cuando, -sobre todo en invierno y otoño- me apetece escoger algún libro temático. Por ejemplo, la primavera siempre me recordará a Las hermanas Makioka, de Tanizaki y el verano, a Unas gotas de aceite de Simonetta Agnelo Hornby, donde la autora nos cuenta su infancia en Mosè (Sicilia). Desde ahora, la estación más fría del año, irá ligada a la última lectura que cerró el mes de enero, Invierno de Rick Bass.

Un acierto absoluto. Me ha gustado muchísimo conocer el valle del Yaak; perderme por los bosques mientras aprendo a cortar leña, reunirme con los vecinos en el Dirty Shame para ver el último partido; trabajar en el invernadero o las lecturas al lado de la chimenea mientras cae la tormenta del siglo. 

Si pudiera, cogería la casita de madera de Rick, la llenaría de libros, viejos discos de mi música favorita, un puñado de películas de esas que nunca pasan de moda, y tanto me gusta revisionar, y ¡ale, a vivir…! ¡Ayy si fuera tan fácil! 

Pero bueno, no voy a dramatizar, que aunque nuestras realidades sean menos bucólicas y románticas, al menos, tenemos los libros para hacer la escapada y desconectar. Es de las cosas que más me gusta del género ‘nature writting’ , la serenidad que me transmite y la inmersión absoluta en el entorno; un pequeño oasis zen en medio del ruido.  Además, en esta ocasión, también me ha traído muy buenos recuerdos de mi queridísima Sue Hubbel; no pido más. Ha sido la lectura perfecta para coronar este primer mes del 2021. ¡Qué siga la racha!

El invierno cubre algunas cosas y revela otras. Admiro a las comadrejas, liebres y demás criaturas salvajes que pueden cambiar con las estaciones, que pueden cambiar casi de un día para otro.  A mí me ha llevado mucho tiempo cambiar por completo, pero, ahora que he cambiado, no tengo interés en volver. No voy a marcharme de este valle. 

Pd: Gracias a my partner in crime por la recomendación; Darling, te debo una cerve en el Dirty.