Los detectives salvajes – Roberto Bolaño.

Todo lo que empieza como comedia indefectiblemente acaba como misterio.

¿Quién dijo que los propósitos de año nuevo empezaban en enero? Teniendo en cuenta nuestro pasado año flapper creo que nos hemos ganado el derecho de comenzar, retomar, volver (y revolver)… cuando nos dé la gana. Así pues, comienzo febrero con toda una declaración de intenciones: recuperar este pequeño espacio personal para hablar laaargo y tendido de libros, cine, música…lo que se tercie. ¿Por qué? pues básicamente porque lo echo de menos; el otro día volví a ver el documental de Joan Didion y a leer en bucle los artículos de Enric González en Jot Down; me he dado cuenta de lo que disfruto, no solo leyendo blogs, sino también contando mis batallitas lectoras. Por supuesto, les echo la culpa completamente (a Fran Lebowitz, también) de la inspiración que ha motivado que vuelva a afilar el lápiz y dar rienda suelta a las palabras.

Soy consciente del tiempo de la inmediatez…, pero me da rabia, sobre todo entrar al trapo (aquí entono el mea culpa); la reflexión que suelo hacer es: si nos gusta leer y en gran parte libros tochos, ¿Cómo es que, cuando queremos compartir la opinión sobre un libro, acudimos a lo inmediato, efímero y muchas veces superficial como es una red social? Contradicciones lectoras, supongo. Ojo, no lo critico del todo, pero sí me hace ser más consciente de aquello que me aporta algo real e interesante, de lo que no y sobre todo de lo mucho que disfrutaba en la época blogs; el nerviosismo porque una compañera/o me descubriera un nuevo título o compartir fangirleo por el mismo libro, sacar los pompones y disfrutar de La pequeña guía de cine clásico de mi querida Cris (y sus recomendaciones literarias que siempre son un acierto)…, en fin llamadme nostálgica, (será por Bolaño), pero lo echo de menos.

Mi abuela siempre dice que en lugar de tanta palabrería –y ya llevo bastante acumulada en esta introducción-, hay que demostrar los propósitos con hechos; así que, sin más dilación, os voy a hablar del que ha sido mi primer reto lector del año: Roberto Bolaño. Un eterno pendiente que llevaba demasiado tiempo en mis estanterías. Ya aviso que no ha sido una lectura super favorita, porque es un libro que me ha supuesto un extra de esfuerzo lector, no tanto por la extensión –ya sabéis que a mí me van los tocho-libros– sino por la complejidad del contenido. Pero me siento orgullosa de haber superado este objetivo que me ha dejado con ganas de más.

Roberto Bolaño (yo he venido aquí por Patti Smith).

¿Qué de qué trata este libro? pues mirad, si soy sincera, no sé ni qué decir, ¿de la vida?, así en toda su magnitud. Es realmente complicado dar un argumento o contar qué se esconde tras ‘Los detectives salvajes’. Un libro muy experimental, complejo y, en ocasiones, bastante surrealista… ¿veis? un poco como la vida, –sobre todo la actual-.

Sin duda alguna, las partes que más he disfrutado, leídas casi del tirón, han sido la primera y la tercera, ambas en formato diario y con una voz narrativa tan peculiar –¡ay García Madero en qué aventuras te ves envuelto!-, que engancha.
La segunda parte, cambia completamente el tono y la estructura; una amalgama de testimonios donde los personajes van contando su relación con los dos principales, de manera que poco a poco vamos descubriendo la historia de Ulises y Arturo a lo largo de los años.
En este tramo, la novela es muchísimo más lenta y, en algunos casos, hasta densa. Imagino que tengo esa sensación porque aquí, Bolaño, transmite y contagia muy bien las emociones de los personajes: tedio, tristeza, desgana, hastío…, sin embargo reconozco que es muy rica en cuanto a forma, porque dependiendo de quién hable, el tono, acento..etc cambia. Sin duda alguna, mi capítulo favorito sería el 25, que me ha recordado a Kapuscinski y su ‘Un día más con vida’. 

No os engaño, es una lectura que requiere tiempo y atención, –si no queréis parecer el meme de John Travolta, que es lo que me ha pasado a mí en algún momento-; y aunque me ha gustado, reconozco que se ha hecho un poquito pesada; es más, no la he combinado con ninguna otra lectura porque sabía que si me enganchaba a otro libro, éste quedaría abandonado.
Aun con todo, ha mantenido mis ganas de seguir leyendo. En mi caso, el “esfuerzo” ha merecido la pena, me he quitado la espinita Bolaño y lo he pasado pipa comentándolo con Carol, que ha sido mi compañera de viaje en esta ocasión (necesitamos un Impala, YA).

Tengo claro que la experiencia con Los detectives salvajes’ no deja indiferente. Si se llega hasta final, teniendo la visión de conjunto, es una de esas lecturas que recuerdas con cariño y una media sonrisa de “joder, qué historia”. Al final ha conseguido dejarme resaca lectora y sí, contra todo pronóstico, esta panda de reales visceralistas, ha conseguido ganarme, <<Lo que empieza como comedia acaba como marcha triunfal, ¿no?>>. ¡Qué más se puede pedir!

Pd: Tengo entre manos otra lectura de la que hablaré en breve, así que parafraseando a Terminator: <<I’ll be back>>