Testamento de juventud -Vera Brittain-

Me da la sensación de haber pisado este pequeño rincón hace años. La falta de tiempo no me permite pasar por aquí tanto como me gustaría, pero hay momentos en los que no puedo resistir la tentación de dejar en esta pequeña bitácora aquellas lecturas que me han llegado al corazón de una manera especial.

Sé que parece que los blogs últimamente están de capa caída, al menos es la sensación que se respira; llamadme anticuada si queréis pero, a pesar de lo dicho anteriormente, sigo manteniendo mi fidelidad y reconozco que me resulta reconfortante visitar estos pequeños oasis blogueros.

Dicho esto, declaro que esta breve entrada se convierta en un “romper la lanza” en favor de estos diarios lectores que tanto me gustan; sirva también para agradecer vuestra infinita amabilidad en forma de visitas y comentarios y por supuesto, dejar constancia de mi primera lectura del 2020 (¡feliz año flapper!) que, no solo ocupa el lugar de 1933 en mi Century of Books, sino que además ya está incluida en la lista de mis lecturas favoritas de la vida.

Hablaría largo y tendido de Testamento de juventud; son unas memorias fascinantes, de esas para comentar casi cada párrafo, y sin embargo no puedo encontrar las palabras para hacer justicia a Vera Brittain y su obra. Por eso he decidido dejar tal cual las impresiones que recogí en instagram, de esta manera espero animaros a darle una oportunidad. Que no os abrumen sus ochocientas cuarenta y seis páginas porque se leen como si nada. Vera tiene una forma de narrar que atrapa y sin duda merece la pena dedicarle tiempo, es de esos libros que dejan huella ¿y no es esa la eterna búsqueda de las ávidas lectoras?

Si la guerra me perdona la vida, mi único objetivo será inmortalizar en un libro nuestra historia, la de nuestros amigos

Esta lectura no solo es el documento vivo de una parte de la Historia por la que pasamos de puntillas -a pesar de la importancia que tuvo y que fue caldo de cultivo para lo que vino después-, Testamento de juventud, es además, el duelo de Vera Brittain hecho libro; un homenaje a todas las personas que perdió durante la Primera Guerra Mundial, a su generación e incluso, a esa parte de ella misma que también perdió allí.

Es una obra profundamente honesta que no trata de dulcificar los acontecimientos. Refleja sus ideales pacifistas y feministas con una lucidez y sentido común extraordinarios. Vamos, no le sobra ni una coma.

Personalmente, no puedo dejar de admirar la tenacidad y perseverancia de Vera; el sentido práctico en momentos en los que la desolación, la angustia y el miedo eran el día a día. Todo ello descrito con una belleza poética tan conmovedora que me resultaba imposible parar de leer, emocionada casi como si lo hubiera vivido a su lado.

Han pasado muchísimos años desde los sucesos que se narran en Testamento de juventud y, sin embargo, mientras leía no dejaba de pensar que nada ha cambiado; que los que apoyan y fomentan las guerras -ya sea instándolas, luchando en ellas, vendiendo armas para sacar riqueza de las desgracias ajenas o mirando hacia otro lado- siguen manipulando el discurso.
¿Cuántas Veras habrá en nuestro siglo? Mujeres en guerra a las que les arrebatan absolutamente todo por unos ideales absurdos e intolerantes, cuyo único fin es conseguir poder a través del miedo y el sometimiento.

Poca gente es consciente de la importancia de este libro, de su mensaje, su testimonio, su significado. Una auténtica lección de historia y humanidad que no debería caer en el olvido.

Tú que sin cesar lloras,
¿Qué hiciste, dime tú?
¿Qué hiciste de tu juventud?

Paul Verlaine.


4 respuestas a “Testamento de juventud -Vera Brittain-

  1. Bueno, bueno… Ya te dije en IG que me habías “picado” irremediablemente con una reseña tan bien contada. Me reitero, con además un poquito más de texto y de sonrisa en la cara.
    Dices que leerme te da paz. A mi leerte me da la sensación de que estoy leyendo un libro de esos que sabes al instante que están bien escritos. Son como palabras escritas por alguien que sabe lo que hace como si lo hubiera hecho en mil vidas anteriores. Algo así como todo lo contrario a un “síndrome del impostor”. De verdad, da gusto leerte por la seguridad que desprendes.
    Y basta de peloteo.
    “Testamento de juventud” queda apuntadísima. A ver si hay suerte y la encuentro en mi biblioteca.
    Beso!

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    1. Creo que tu comentario es uno de los más bonitos y emocionantes que me han hecho nunca. No sé ni qué decir, salvo darte las infinitas gracias, así con un cartel luminoso y un montón de saltitos ilusionados…y todo con el “síndrome impostor” dando vueltas alrededor ejejeje (que de verdad tengo siempre presente, pero no hay que rendirse y apostar por lo que nos gusta ¿verdad?)
      Ojalá tengas en la biblioteca a Vera Brittain, de verdad, que merece muchísimo la pena leerla, ella sí que sabe lo que se hace y tiene una voz tan especial…y bueno su mensaje aún sigue siendo necesario estos días… así que sí, espero que lo encuentres y puedas disfrutar tanto como yo de su lectura.
      ¡un besazo enorme bonita! y de nuevo millones de gracias por tu visita 🙂 me ha hecho muchísima ilusión. muaaaa

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  2. Hola, Ani
    No he terminado todavía este testimonio tan increíble que hace Vera, pero suscribo cada una de tus palabras. Es curioso, ha sido tu entrada la que ha puesto rostro a Roland, Edward y Víctor… desconocía que existían documentos y fotografías de ellos.
    Ahora mismo, adelantándome al final, quisiera saber qué pasó por la cabeza de Vera cuando también fue testigo de la Segunda Guerra Mundial. Imagino su desolación… todo ese trabajo donde habla de la inutilidad de la guerra, de sus trágicas consecuencias y todavía tuvo que presenciar cómo la historia volvía a repetirse… He mirado a ver si había alguna biografía de ella traducida y no he encontrado nada. Seguiré buscando.
    Me ha pasado leyéndola que es una pena que Vera no sea tan conocida como Virginia Woolf. Especialmente por su discurso feminista… cómo ya intuía tan joven la necesidad de una habitación propia.
    Vera se merecía esta entrada. Gracias por hacerla y por darle un hueco en tu casa. Ojalá no tardes mucho en volver 😉
    Un beso enorme.

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    1. ¡Hola Lidi!
      Te leo y comparto contigo tus pensamientos, mientras leía no dejaba de pensar en Vera y sus sentimientos, no solo hacia la Segunda Guerra Mundial sino a todo lo que implicó… es que sus reflexiones no han envejecido nada, me da una tristeza que no sepamos aprender del pasado… (no quiero contar nada más porque no sé por dónde vas, pero cuando lo termines tenemos que comentar largo y tendido).

      Desconozco si tiene alguna biografía, a mí también me gustaría leer más sobre ella, sé que estuvo en EEUU …pero poquito más…. si hay algo, estará en inglés seguro, de todas formas si encuentro cualquier librito sobre ella te comentaré.
      Y completamente de acuerdo contigo, Vera Brittain está al nivel de Woolf, ambas con unas ideas muy claras sobre la necesidad de tener espacio propio para poder desarrollarse y crecer…

      Muchísimas gracias por visitarme, Lidi. Da gusto regresar a este pequeño rinconcito y encontrarme con estas bienvenidas tan maravillosas. A ver si pronto hacemos una tertulia-café en Madrid y lo celebramos a lo grande. 😀

      ¡un besazo!

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