En Grand Central Station me senté y lloré -Elizabeth Smart-

Ah, girasol, cansado del tiempo,
Que cuentas los pasos del sol,
Persiguiendo esa dulce dorada región
En la que el viajero habrá terminado el viaje.
William Blake.

No tenía pensado hacer reseña hasta navidades -como pequeño intento de cerrar el año bloguero con un mínimo de decencia-, y sin embargo, aquí estoy gracias a esas casualidades lectoras que te empujan a hablar de un libro sin parar.

Sin proponérmelo siquiera, me planto frente a la página en blanco con ansia viva y escribiendo, casi del tirón, mi experiencia con la última lectura que tenía entre manos. ¡Gracias por la inspiración Elizabeth Smart!

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Precisamente de ella es En Grand Central Station me senté y lloré. Lo terminé hace unos días y, aunque hice un pequeño comentario en Instagram y goodreads sobre el libro, me apetecía profundizar un poco más en ello; sirva pues este regreso como triple recomendación.

Este libro de Elizabeth Smart, cuyo título ya me parece maravilloso y sugerente, me trae de cabeza desde hace días. Me sorprende incluso que lo que me motive a escribir de nuevo en el blog, sea precisamente un libro que me ha generado esta bipolaridad, ¡oh, las musas lectoras, cuán caprichosas son! Como comentaba en redes, no me gusta nada lo que me cuenta, pero -y aquí viene lo interesante- me ha fascinado cómo está escrito. Confieso abiertamente que su forma de escribir se ha convertido en una especie de obsesión que me lleva a releer muchos de sus párrafos de nuevo.

¿Necesitáis alegría, necesitáis amor? ¿Sois hojas empapadas en algún patio olvidado? ¿Sufrís frío, hambre, soledad, parálisis, ceguera? Tengo lo que queráis, a puñados, a brazadas, para todos.

Como decía, lo que cuenta no me gusta. No me gusta porque habla de una relación tóxica y dañina. No me gusta porque su forma de ver el amor de pareja es absorbente, opresiva y asfixiante.

Es cierto que este libro es una autobiografía, hay que tenerlo en cuenta porque por mucho que a veces nos disguste algo, no podemos cambiarlo. Elizabeth habla de su experiencia, con lo cual tampoco voy a juzgarla. Sin embargo, esa forma de querer, tal como ella transmite, no la comparto en absoluto. Para mí el amor da libertad, es un sentimiento que suma, no resta, ni limita, ni encadena, y leyéndola he tenido la sensación de estar en un bucle lleno de angustia, donde al final la soledad y la frustración es lo que domina.

Las referencias al momento social y político en el que transcurre todo, también hay que tenerlas en cuenta. Se publicó en 1945 y en parte, parece que la autora intenta reflejar los estragos de la guerra a través de su propia relación; una batalla continua, tanto a nivel personal como público.

Por otro lado, su publicación en aquella época y contando lo que cuenta, debió ser un escándalo tremendo; hace varias menciones a los cotilleos, dimes y diretes que tuvo que soportar. Puedo no estar de acuerdo con lo que cuenta, pero nunca me gustaron los “juicios en plaza pública”, más cuando a la otra parte implicada se le hacen concesiones.

Todas mis estrellas polares se han convertido en estrellas caídas. Mi mente flota como los restos de naufragio en la gran riada. Nadie, ni siquiera algún morboso adolescente, se ha aferrado nunca de un modo tan salvaje a una conclusión melodramática. El mundo, entre tanto, eleva su clamor.

Independientemente de su vivencia, con la que insisto se puede empatizar o no, para mí, lo importante de esta lectura es la forma en la que está escrita; absolutamente maravillosa.

La manera de transmitir todos esos sentimientos y experiencias me ha dejado con la boca abierta. El uso del lenguaje, cómo lo explota y lo trabaja, es magia. Pura poesía. Cada párrafo tiene una belleza lírica que, lejos de resultar empalagosa o forzada, te hace querer más, fluye con vida propia. Lograr eso cuando está contando una historia que, sin profundizar mucho, produce rechazo, me parece fascinante. Y si encima usa referencias literarias evocando la poesía clásica, ya me gana.

IMG_20181126_214338_009Elizabeth es visceral, vehemente y sincera, cuenta su historia como una especie de catarsis vital arrolladora. De hecho, la progresión de la lectura va inscrescendo, hilándolo perfectamente con las etapas por las que pasa su relación. Estoy segura que la misma historia la cuenta otra persona y probablemente hubiera dejado el libro en Grand Central Station reposando.

Más allá de todo lo que os intento transmitir en este pequeño post, es una lectura de sentimientos negativos, lo que revolotea alrededor es soledad, frustración, tristeza, angustia, decepción…Y a pesar de todo, con lo que me quedo es con esa capacidad que tiene la autora de vomitar todo eso en estas páginas de una forma tan bella.

Cuanto más leo y descubro nuevas autoras/es me doy cuenta, que es importante cómo nos llegan las historias y cómo nos las cuentan. Soy partidaria de leer todo aquello que nos aleja de nuestra zona de confort -ya sea por forma o contenido-, como experimento y por supuesto como aprendizaje.

Si en algo ayuda el contenido de este libro es a identificar una relación desigual y poco sana. Y sí, genera rechazo, pero, sin duda alguna, también muestra la valentía de la autora que, a pesar de todo, no se avergüenza. Tuvo las agallas de contar SU historia, por encima de rumores y juicios morales, mostrando un montón de matices grises alrededor de todo ese ruido.

Esa voz lírica y poética que, más que hablar se desnuda sin tabúes, es suficiente para que le hagáis un hueco en vuestra agenda lectora. Sé que no a todo el mundo le gusta este estilo, pero en este caso no creo que sea importante intentar entenderla o descifrar qué dice, solo es necesario estar dispuesta a fluir con el texto y escuchar lo que Elizabeth Smart tiene que decir.

La vida es una sombra que transcurre, un pobre actor que, orgulloso, consume su turno sobre el escenario, para jamás volver a ser oído. Es una historia contada por un necio, llena de ruido y furia, que nada significa.
Macbeth , William Shakespeare.

4 comentarios en “En Grand Central Station me senté y lloré -Elizabeth Smart-

  1. Hola Eibi, me alegra que a pesar de no estar de acuerdo con su contenido disfrutaras de su lectura gracias a la prosa de la autora, esas dicotomías lectoras que todas/os padecemos alguna vez…y que quedan como anécdotas entrañables. Personalmente coincido en que la forma como te cuentan algo influye mucho en la historia. Puede tenerlo todo buena trama, grandes personajes pero la forma de contarlo también tiene que ser acorde con eso que quiere transmitir. Los japoneses son expertos en esto de crear una atmósfera de mucho lirismo en sus historias. Pero también estoy descubriendo autoras/es occidentales que pueden hacer que aprecies lo cotidiano de una manera única. Besos y espero tu reseña de Navidad 🙂

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    1. Hola Coremi, ¡qué ilusión!^^
      Muchísimas gracias por comentar.
      Siento el retraso en contestar. El libro lo disfruté muchísimo, está tan bien escrito que lo “negativo” que pueda tener queda en segundo plano. De hecho tengo ganas de seguir con el siguiente de la misma autora. Y cierto, los japoneses son muy expertos en eso jejeje.
      ¡Espero que estés muy bien y que pases unas lindas y felices fiestas!
      ¡Un abrazote!

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  2. Está claro que vemos de misma forma la literatura. Para mí las historias son una herramienta más de la narrativa pero no son cruciales para que la obra llegue y se quede contigo. Me ha fascinado tu reseña y has convertido el libro en una lectura pendiente con bastante prioridad. Cuando un lector destaca la escritura, la narración, lo poético… logra cautivarme. Si me pongo a pensar en las mejores lecturas de este año, todas tienen un punto en común: la historia no es su principal virtud sino un recurso más para lograr algo mayor, y estoy seguro de que con esta obra ocurrirá algo parecido.

    Además eres de las personas que mejor me conoce como lector y “te nació” recomendarme personalmente la novela… ya acertaste de pleno con la maravillosa obra de Angharad Price, por lo que mi fe en tus sugerencias es absoluta.

    Un placer tenerte de vuelta Eibi, tus ausencias duelen y espero que no tengamos que sufrir tanto tiempo hasta volver a leerte.

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    1. Ayyy John si es que eres un amor, de verdad. ¡Muchísimas gracias por tu comentario!
      Estoy convencida que el libro te va a fascinar, es que la forma de transmitir de esta mujer, madre mía, inspira un montón. Es tan poético que un amante como tú de la poesía seguro que lo disfruta el doble.
      Y bueno Angharad, para mí ha sido una de mis mejores lecturas del año, tengo un cariño especial por ese libro, de esos que relees cada cierto tiempo y reconforta.
      ¡Un abrazo enorme John! y de corazón, gracias ^^

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